Cosas ridículas que hacemos con el teléfono del trabajo

Los ‘smartphones’ que dan las compañías son víctimas de descuidos y accidentes, dice Cara Reedy; muchas veces, las explicaciones que dan los empleados son ridículas.
smartphone  (Foto: CNN)

Se supone que los teléfonos celulares corporativos, los que entregan las compañías, le hacen la vida más cómoda y fácil al empleado y el empleador.

Son los lazos electrónicos que atan a las personas a sus trabajos sin importar cuánto o cuán lejos intenten correr, pero son smartphones gratis que pueden ahorrar miles de dólares al año en facturas de telefonía inalámbrica.

Podría pensarse, pues, que a la gente no le importa tanto el tipo de teléfono que la compañía le dé. Craso error.

En mi experiencia como administradora de oficina, me he dado cuenta que a la gente le importa y mucho. Se preocupan por el color y la generación del dispositivo. ¿Recibirán el que tiene las últimas funciones? ¿Podrán actualizarlo pronto porque el nuevo modelo es más fashion y elegante? Ya que la compañía es la que paga, el costo no es problema.

Y, sin embargo, a pesar de querer que sus teléfonos sean los más modernos y geniales, los empleados tratan a sus smartphones como si fueran aparatos desechables. Los pierden y los rompen con frecuencia como un niño con juguete.

Las excusas que dan son infinitas y a cual más ridícula. (Todos los siguientes hechos son ciertos, pero me tomo algunas licencias poéticas para proteger a los inocentes).

La lista de los "accidentes" que sufren los teléfonos es larga, pero éstos son mis favoritos:

- Se me cayó en la alberca.

- Mi gato lo tiró en el inodoro. (¿Por qué estaba el teléfono en el retrete?)

- Le pasé el coche encima.

- Se me cayó en el mar mientras pescaba.

- Lo metí al lavavajillas.

Algunos incluso le echan la culpa a sus hijos.

- Empleado: Lo perdí en mi casa en algún sitio.

- Yo: ¿Cuándo fue la última vez que lo viste?

- Empleado: Cuando mi hijo estaba jugando Minecraft.

- Yo: ¿No puedes buscarlo?

- Empleado: ¿No pueden darme uno nuevo?

- Yo: No, pero puedo prestarte uno antiguo.

Dos semanas más tarde...

- Empleado: Mi otro hijo encontró el teléfono.

- Yo: ¿Dónde estaba?

- Empleado: En la caja de juguetes. ¿Pero no puedes darme uno nuevo?

- Yo: No

Hay algunos adultos que no entienden razones.

- Empleada: Mi teléfono no funciona en mi barrio

- Yo: Ya lo sé, te dije que ese proveedor de telefonía no te serviría cuando pediste este teléfono.

- Empleada: Pero mi marido tiene ese mismo proveedor

- Yo: ¿Y funciona su teléfono?

- Empleada: No

El departamento de TI y yo nos hemos convertido en los mejores amigos. Hablo con ellos más de lo que hablo con mi familia.

Cada vez que llamó a TI, me responden “¿Quién perdió su teléfono esta vez?”

Aunque algunos de mis compañeros de trabajo son mayores que yo, termino siendo el equivalente de una madre que disciplina a los niños descarriados. Su castigo: un teléfono anticuado de la pila de objetos perdidos. Comprar un nuevo teléfono fuera de contrato es costoso, incluso para una gran empresa.

Así que, perdón, pero creo que los teléfonos corporativos son un lastre para la productividad. He perdido semanas de mi vida ocupándome de teléfonos perdidos y rotos. Es un tiempo que nunca voy a recuperar. Odio los teléfonos corporativos.

Dicho esto, me encantaría que CNN actualice mi dispositivo al nuevo Galaxy S6 de Samsung. Mi Galaxy S4 tiene la pantalla rota.

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