Las dos caras de la fiebre del oro

El metal es considerado como el refugio ideal para los inversionistas en tiempos de volatilidad; antes de optar por este instrumento, conoce sus pros y contras y toma las debidas precauciones.
oro  (Foto: Archivo)
Tania M. Moreno
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

En tiempos de volatilidad los inversionistas buscan refugios para colocar su dinero y evitar grandes pérdidas. Una de las defensas más recurrentes es el oro, que la mayoría de los analistas definen como ‘el activo preferido en las épocas de incertidumbre', pero antes de correr a cambiar tus ahorros por los centenarios de la abuelita, existen consideraciones que debes tomar en cuenta.

Durante 2008, el precio de la onza se mantuvo en un promedio de 870 dólares, un 25% más que en 2007. Actualmente ronda los 1,000 dólares.

"Este metal es una buena opción para los tiempos de volatilidad, pero el problema es que su precio ya ha subido demasiado y puede caer en cualquier momento por el mismo comportamiento del mercado", señala en entrevista el analista de Actinver, Jaime Ascencio.

A partir del tercer trimestre de 2007 y hasta la fecha, el oro ha tenido en promedio buenos rendimientos, pero a mediados de 2008 tuvo una pausa en su comportamiento, por lo que la gente que entró en la segunda mitad de ese año no ha tenido tan buenos resultados, afirma, por su parte,  el analista de Ixe, Luis Flores.

Para invertir en este metal lo más común es comprar centenarios, que en este momento se cotizan en 17,600 pesos, según datos de Banamex. Las ventajas de tener este activo físicamente es que el metal no se deprecia, por lo que el dinero está respaldado.

Sin embargo, el problema de los centenarios es su preservación, ya que "puede salir más caro guardarlos en una caja fuerte o con una institución que tenga la infraestructura adecuada, pues si la moneda se daña, su precio se devalúa", aclara el economista y catedrático de la Universidad Panamericana (UP), Gerardo Aparicio.

Entre otras ventajas, el centenario es una moneda aceptada mundialmente sin grandes costos ni dificultades de cambio, además de que sus compras están exentas de impuestos.

Además, puedes efectuar operaciones de compra y venta a través de diferentes plataformas.

No obstante, su movilidad puede ser menor, por lo que obtener liquidez de su compra venta a veces resulta un verdadero problema.

"Si lo vendes, por ejemplo, en una casa de cambio, no tienes la certeza de hacerlo a un precio mayor que lo adquiriste, porque éste se sujeta al día y los movimientos del mercado", añade Aparicio.

Si ya estás invirtiendo en este metal, los especialistas recomiendan esperar el comportamiento del mercado, pues puede trepar y darte mayores rendimientos, sobre todo si eres de los que lo adquirió en el último trimestre de 2007.

También debes estar pendiente de la evolución, pues ante un punto de quiebre positivo o de mayor certidumbre en el mercado, su precio tenderá a la baja, por lo que ante una recuperación de la economía lo mejor es cambiarte a otro mecanismo de inversión.

Si apenas vas a invertir, debes estar consciente de que cuando se disipe la turbulencia financiera el oro dejará de ser el instrumento preferido y también comenzará a caer su precio, por lo que de nuevo, el monitoreo será tu mejor aliado para evitar pérdidas.

Si apenas vas a decidirte por este instrumento, las precauciones deben maximizarse: "Hay que estar atentos al cambio de tendencia, ya tocó un máximo histórico superior a 1,000 dólares por onza; podría volver a trepar, pero no es tan seguro, así que puede darse una pérdida", dice Flores.

Antes de entrar a este mercado, los analistas recomiendan esperar a que su precio vuelva a bajar para obtener ganancias.

"Ahorita no sería buena entrada porque el precio puede seguir cayendo, es muy volátil. En 2007 podías comprarlo en 650 o 700 dólares por onza, ahora se cotiza en 916, así que los rendimientos no serán tan buenos", agrega Ascencio.

No todo lo que brilla es oro

Además de los centenarios, puedes comprar títulos de un tracker, que es un instrumento que sigue el movimiento del oro en los mercados globales, pero no adquieres el metal de una forma física.

Su mayor ventaja es que no necesitan de conservación, y obtienen el mismo rendimiento del metal sin tener que preocuparte por mantenerlo. Otra de sus bondades es que la movilidad es mayor, pues puedes entrar y salir de forma libre e inmediata.

Sin embargo, para obtenerlo hay que tener una cuenta en una casa de bolsa. Otra desventaja es que las comisiones de entrada pueden restar rendimientos, aseguran los especialistas.

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"Para accesar a este instrumento debes sen un cliente calificado y las entradas son fuertes, de por lo menos un millón de pesos, por lo que si no tienes la liquidez son prácticamente inaccesibles", señala Ascencio.

Finalmente, debes recordar que el mercado es de oportunidades, hay que esperar, saber entrar y tomarle utilidad al mercado, por lo que en el caso de las inversiones en oro, debes estar atento a eventos como anuncios gubernamentales que puedan modificar su cotización.

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