3 lecciones al invertir en el extranjero

Tu portafolio no sólo se diversifica invirtiendo en el exterior, debes saber dónde hacerlo; la reciente crisis de Grecia nos demostró que uno debe saber cómo moverse en el mundo.
dinero  (Foto: Cortesía SXC)
Penelope Wang

De todos los lugares del mundo, ¿quién se iba a imaginar que tendríamos que preocuparnos por Grecia?

En febrero las preocupaciones sobre los déficits gubernamentales de Grecia (y de Italia, y de España...) alteraron a los mercados de acciones globales, y causaron ansiedad sobre el valor del euro.

Los inversionistas estadounidenses resultaron afectados, pero fue mucho peor para quienes tenían dinero invertido en el extranjero. El índice MSCI EAFE en Estados Unidos de las acciones extranjeras ha caído 5.2% en lo que va del año. Resulta que Europa es muy parecida a Estados Unidos: mucha deuda, poco empleo, bienes raíces decaídos y mucho ruido en las políticas fiscales.

Los asesores, al igual que los gurús financieros como Jeremy Siegel de Wharton, han insistido a los estadounidenses para que inviertan en el extranjero, y la gente por fin está prestando atención: el año pasado entraron 68,000 millones de dólares a los fondos de acciones extranjeras, abandonando los fondos nacionales.

Se supone que la inversión extranjera ofrece diversificación al igual que la posibilidad de tener un mejor desempeño. Por ahora no se siente ninguna de las dos. ¿Habrá desaparecido la sabiduría convencional?

No del todo; invertir en el extranjero tiene sentido, pero hay que hacerlo bien, entendiendo que hay tres lecciones clave que surgieron a partir de este último desastre.

1. No refugiarse en el pánico

Repartir las apuestas en todo el mundo puede reducir el riesgo, pero tal vez no de la forma que esperan. Esto no asegura que siempre tendrán al menos un fondo de acciones haciendo dinero, de hecho, cuando llega una crisis, todas las acciones en Estados Unidos o en el extranjero, colapsarán en masa mientras los inversionistas buscan liquidez y seguridad.

Rick Ferri, asesor en Troy, Michigan, dice que a largo plazo, una apuesta en el exterior puede disminuir la volatilidad de los portafolios y aumentar el rendimiento.

Esto se debe, en parte, a que están cubriendo su exposición ante el dólar estadounidense. Cuando hacen inversiones internacionales, en esencia están cambiando dólares por la moneda del otro lugar, así que si el dólar cae, el rendimiento en sus inversiones extranjeras tendrá un impulso adicional.

Al mismo tiempo, los mercados foráneos ofrecen oportunidades que no pueden obtener en Estados Unidos. Por ejemplo, se espera que la economía de China crezca 10% este año.

2. Europa no es tan extranjera

El problema es que si compran un fondo de acciones extranjero típico, no tendrán mucho de China o de otros mercados emergentes. Más del 60% de los portafolios extranjeros promedio están en Europa, que de muchas formas es sólo otra sucursal de la economía consumista rica y cargada de deuda de la que forma parte Estados Unidos.

Y una compañía farmacéutica multinacional gigantesca con base en Suiza atiende los mismos mercados que un competidor en Nueva York. Estados Unidos ya no queda lejos por cruzar el Atlántico. 

Gregg Wolper, analista de Morningstar, sugiere que encima del centro de sus fondos extranjeros sumen una inversión en empresas más pequeñas (que son menos afectadas por las tendencias globales) o en un fondo que compre en mercados emergentes.

T. Rowe Price International Discovery es una opción de Money 70 para las empresas de capitalización pequeña o mediana. Vanguard Emerging Markets Stock cubre bien a los mercados nuevos. Ambas son riesgosas, así que sólo deben depositar ahí el 10% de sus portafolios. Si prefieren tener un solo fondo extranjero, Vanguard Total International Stock Index está formado por un 20% de mercados emergentes.

3. Somos inocentes en el extranjero

Es obvio pero fácil de olvidar: si invierten en el extranjero, su portafolio puede ser afectado por eventos en países donde ustedes no llevan un seguimiento de las noticias y donde no pueden comprender la lengua. Eso impone aún más temores; necesitan obtener cierto desprendimiento emocional, no sea que vayan a sobre-reaccionar y claudicar antes de que lleguen los rendimientos a largo plazo. 

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