Gasta menos, sin morir en el intento

Si cuando te llega tu quincena ya la tienes toda repartida, debes repensar cómo gastas: expertos; con ajustes y ligeros cambios en la forma de utilizar tu dinero puedes mejorar tus finanzas.
dinero-malgastado  (Foto: FOTOARTE: Jorge Márquez)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Si eres de las personas que antes de cobrar su sueldo ya lo tiene repartido entre gastos y deudas, necesariamente debes establecer una estrategia para tener control sobre tus finanzas personales. Tómate tiempo para: revisar los gastos que has realizado en los últimos 6-8 meses; priorizar tus gastos; analizar cuánto pagas mensualmente de intereses por tus deudas y qué porcentaje de tus ingresos lo destinas al pago de las mismas.

La cantidad que pagas en deudas e intereses, pueden darte una idea de cuánto tienes que ahorrar, expone Juan Sherwell, director de la Escuela de Graduados en Administración del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.

"La ecuación, en finanzas personales, tiene dos lados: Ingresos y gastos. En la mayoría de las veces, la parte de los ingresos no dependen tanto de la persona, sino del trabajo que tiene y ahí no siempre hay mucho que hacer", expone el académico.

Sin embargo, entre mayor educación tengamos y mejor preparados estemos, esto en el mediano y largo plazos sí pueden influenciar nuestro ingreso, pero en el muy corto plazo no depende de la persona.

"En lo que sí podemos tener mucho control es en el gasto y es lo que podemos modificar", menciona el académico.

Richard Templar en su libro "Cómo gastar menos sin ser un miserable", (Editorial Pearson) ofrece una serie de consejos para aprender a gastar menos sin perder nada a cambio.

El truco, dice, está en conseguir realizar pequeñas modificaciones dentro de nuestra cabeza, pensar de otra manera, cambiar de actitud para lograr vivir perfectamente con un presupuesto más ajustado.

"Conseguirás que tu vida mejore sin realizar grandes esfuerzos y verás que economizando bien, podrás acceder a más cosas de las que imaginabas, cosas que te apetecían y que no podías comprar  ¡Sin renunciar a nada!", expone en su libro.

Sherwell aconseja, primero, tener la disciplina. Mes a mes manejar una lista de prioridades que nos permitan canalizar de mejor manera el gasto y dejar hasta abajo aquellas cosas que no sean tan necesarias porque luego gastamos en ellas y después tendremos que recortar otros renglones que sí son prioridad.

"Dentro de esta lista, considero que en la parte más alta de prioridades esté liquidar deudas. La gente debe entender que las tarjetas son un medio de pago y no de financiamiento. No son extensión del salario, ni dinero extra", puntualiza.

Endeudarse no siempre es malo. Si compramos, por ejemplo, una casa a la larga es una inversión. Pero "el pago de las deudas nunca debe exceder el 20% o 25% del ingreso de la persona".

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) también recomienda que la gente aprenda a gastar menos. Comprar con moderación y comparar precios es la gran receta para ahorrar.

Coincide con el director de la Escuela de Graduados en Administración del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México en que si sales de compras lo mejor es llevar una lista y ajustarse a ella, porque los llamados "gastos hormiga" en la mayoría de las veces afectan nuestro presupuesto.

Juan Carlos Pelayo, director de la Distribuidora de Sociedades de Inversión Allianz-Fóndika, comenta que en una encuesta que hicieron a sus clientes el 15% de sus ingresos lo gastaban en artículos superfluos.

Entre compras de café y donas de marca, cigarros y otras cosas, conservadoramente se gastaban en promedio 2,000 pesos al mes, que se podían canalizar al ahorro y vivir exactamente igual.

Sherwell agrega que "diariamente se nos van 20 o 30 pesos en cosas que no requerimos y sumado en el año se convierte en una cantidad importante que pudo haber ayudado a cosas necesarias".

Definitivamente, la gente tiene que aprender a ahorrar. Es cierto que en la mayoría de las veces aseguran que el dinero nos les alcanza, por eso hay que hacer un presupuesto y planificar nuestras entradas y salidas.

"En México, el ingreso per cápita en promedio es de 8,000 a 9,000 dólares anuales -hay quienes ganan más que eso o incluso menos, que esa cifra-, pero debemos hacer el esfuerzo de dedicar cada mes una pequeña parte al ahorro".

El catedrático del Tec de Monterrey destaca que es increíble el poder que tiene el interés compuesto. "Si ahorro aunque sea una pequeña cantidad a lo largo del tiempo la cantidad resultante en el futuro es muy grande, por el interés compuesto", puntualiza.

"Hay que darle más valor al ahorro, porque tiene muchos beneficios. Se puede utilizar para una emergencia, ahorrar para la jubilación, la escuela de los hijos y hay que tratar de hacer el esfuerzo de dedicar una pequeña parte al ahorro", indica.

¡ Ojo con el presupuesto!

Dice un antiguo proverbio que el que gasta todo lo que tiene muchas veces gasta lo que no puede. Para no vernos en esta situación, lo mejor es asignar una cantidad fija semanal a este gasto diario.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recomienda "no casarse" con algún mercado, simplemente porque el carnicero corta la carne como a ti te gustan. Los supermercados suelen ser más baratos y hay que comparar las marcas atendiendo al costo y la cantidad.

Muchos pensadores sociales de la Administración de Organizaciones, recuerda el sitio finanbolsa.com, fueron descubriendo, allá por la mitad del siglo pasado, las necesidades que un hombre debe satisfacer.

Este es más bien un problema económico, ¿cómo satisfacer las necesidades (que son ilimitadas), con los (escasos) recursos que poseemos?

Entonces se plantearon varias escalas diferenciadas en tres sectores:

*Necesidades Básicas,

*Necesidades Intermedias y

*Necesidades Superfluas.

Las primeras encierran necesidades, tales como alimentación, vestimenta, vivienda, salud, educación, etcétera. Aquí disminuir nuestros gastos en un 5% no nos ahorrará tanto dinero, y nos causará un daño importante.

En la segunda categoría, vemos cuestiones tales como, salidas de diversión, viajes, cenar afuera con la pareja o amigos. Estas distracciones hacen a nuestra vida social. Son importantes, pero reducirlas en un cierto porcentaje, puede ser útil.

Por último está la categoría superflua, que satisface necesidades tan personales, como el  ego. Importantes, para nuestra salud anímica, pero no para nuestra salud financiera. Aquí un ahorro de 90% o 100%, sería muy apropiado.

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