México, rezagado en tarjetas de crédito

En 2009, el promedio de tarjetas de crédito per cápita en México fue de sólo 0.2%, según analistas; la oferta de plásticos de cadenas comerciales puede incrementar su uso en 5% entre 2010 y 2015.
Tarjeta de crédito  (Foto: AP)
Diana Fernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La falta de liquidez, la lenta recuperación económica y el temor a endeudarse por parte de la población mantiene al sistema de crédito bancario tradicional en México en un estado de subdesarrollo, dejando un vacío que es aprovechado por las cadenas comerciales minoristas.

"Además del escenario económico financiero negativo que se experimentó durante la crisis, México continúa estando subdesarrollado en lo que respecta al préstamo de consumo, particularmente en las tarjetas de crédito", dijo el analista de Euromonitor International, Iván Franco, en el informe México Consumer Finance: Beyond The Crisis.

Teniendo en cuenta lo anterior, el experto señala que el promedio en Latinoamérica de tarjetas de crédito per cápita fue de 0.5% en 2009, mientras en el país fue de 0.2% por habitante.

La falta de desarrollo de este servicio bancario, según Iván Franco, se debe a los altos costos de solicitar un préstamo en el país, a la inadecuada cultura financiera y al bajo nivel de competencia del sector, que está conformado por pocos bancos e instituciones financieras.

De acuerdo con el experto de la compañía de estudio y análisis de mercado, existen dos razones fundamentales por las cuales hay un bajo uso de las tarjetas de crédito en México. La primera es la alta proporción de informalidad en la economía, que desanima a los bancos a prestar dinero.

"Una amplia cantidad de mexicanos trabajan en el sector informal y sólo un pequeño porcentaje de estos empleados tienen una historia crediticia. Lo que los convierte en un segmento de alto riesgo para el consumo de créditos", detalló Franco.

En segundo lugar, destacó el problema de infraestructura de los bancos para llevar sus servicios a las áreas remotas rurales, y constituye uno de los obstáculos para que las personas accedan al sistema financiero y de créditos, dijo el analista.

"Por esta razón los consumidores activos de tarjetas de crédito tienen que afrontar los altos costos de pedir préstamos, lo cual afecta la virtuosidad del sistema de financiamiento, limitando así un futuro desarrollo del sector", añadió Franco. 

Las nuevas alternativas

Ante el vacío que deja el sistema financiero tradicional, las personas encuentran en otro tipo de prestamistas una posibilidad de acceder a un capital para desarrollar sus proyectos de inversión. Algunas de las opciones más utilizadas por los mexicanos son las casas de empeño, precisó el analista.

"Otras compañías como Almacenes Coppel y Famsa, están aprovechando este vacío y han diversificado su negocio, ofreciendo préstamos a la población de bajo ingreso, sin importarle el alto riesgo que esto representa", añadió.

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Para enfrentar el riesgo de dar préstamos a las personas con poca liquidez, Almacenes Coppel cuanta con más de 8,000 empleados que hacen una visita a las personas que cuentan con una de las tarjetas de crédito de la empresa, informó Franco.

Mediante este tipo de productos que ofrecen los almacenes minoristas, según el analista se podría llegar a un 5% de crecimiento en el uso de tarjetas de crédito en el periodo de 2010 a 2015.

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