La inversión privada no es la solución

Los fondos de capital más grandes ya no reportan suficientes rendimientos en los mercados; algunos de los nombres más reconocidos han enfrentado dificultades para recaudar recursos.
Stephen Schwarzman  (Foto: Fortune)
Dan Primack

Hace cuatro años, Fortune colocó en su portada al jefe de Blackstone Group, Stephen Schwarzman, apodándolo el "rey de Wall Street". Era la personificación de cómo el capital privado había dominado las fusiones y adquisiciones, y pasaban pocas semanas sin que las empresas de capital privado accedieran a comprar una de las marcas más reconocidas de Estados Unidos corporativo, frecuentemente a un valor superior al que tenía la compañía. Esta tendencia se volvió tan tóxica que un periódico sugirió que los bárbaros podrían llegar pronto a las puertas de Microsoft.  Pero Schwarzman y compañía nunca lograron costear una compañía con una capitalización en el mercado de 260,000 millones de dólares, como Microsoft. Y esos límites sólo se han estrechado con el paso de los años, sobre todo debido a los excesos de esa era.

Las compañías de capital privado de hoy aún no pueden costear a Microsoft, pero tampoco son capaces de comprar docenas de otras compañías grandes que en algún momento estuvieron a su alcance. Es una pérdida de peso significativa que no muestra señales de aplacamiento, y los peores perdedores son los que tienen acciones de mega-capital en sus portafolios. Ellos ya no pueden comprar, tener o esperar a ser rescatados por efectivo por patrocinadores financieros sin límite de gasto.

Así es como funcionan las compañías de inversión de capital privado: las compañías invierten en "fondos" o bloques de capital recaudados por instituciones como pensiones públicas, donativos universitarios y fundaciones privadas. Es similar a la forma en la que se financian los fondos de cobertura, excepto porque los inversionistas del fondo de capital privado no pueden retirar su dinero cuando gusten.

Es por esto que no escuchas que los fondos de capital privado colapsen durante las crisis financieras. Lo que hacen es darle voz a su aprobación o desaprobación cada tres o cinco años, cuando las compañías regresan para recaudar más dinero. Si no les parece su desempeño, pueden ponerles un alto.

Se ha llegado al consenso de que los fondos de capital privado más grandes ya no dan suficientes rendimientos a su dinero. Un sondeo reciente de estos inversionistas, realizado por Coller Capital, descubrió que sólo un tercio de los encuestados consideraba que las compras en América del norte eran una zona de inversión fuerte para los próximos dos años.

Los prospectos en Europa y Asia tuvieron un peor desempeño. Pero las expectativas optimistas se duplicaron para los acuerdos en el mercado medio (entre 200 y 999 millones de dólares), y en el mercado pequeño (menos de 200 millones de dólares) dentro de las tres regiones.

Consecuentemente, algunos de los nombres más reconocidos de la industria han enfrentado dificultades para recaudar fondos. Blackstone, por ejemplo, recaudó 15,000 millones de dólares para su fondo de capital privado más reciente, a pesar de haber asegurado 24,000 millones de dólares la última vez. Su compañía rival, Kohlberg Kravis Roberts, pronto comenzará a mercadear su próximo fondo en América del norte, pero es poco probable que obtenga más de la mitad de los 18,000 millones de dólares que recaudó hace cinco años.

Entonces, ¿qué no puede comprar hoy el capital privado que hace cuatro años sí podía? Para descubrirlo, podemos sumar la cantidad de capital con el que contribuirían los siete fondos más grandes para funcionar juntos (algo que ya han hecho antes). Estamos hablando de un "financiamiento apalancado", pues no se está haciendo ninguna compra grande sin la acumulación de ayuda de la deuda. Puedes leer más sobre esto en el cálculo en la parte inferior.

Para ser claros, se trata de un techo muy alto y eso no representa el deterioro continuo en el financiamiento de la disponibilidad actual de la deuda. Un cálculo más práctico podría caer hasta 18,000 millones de dólares, pero 29,500 millones de dólares es nuestra cifra final. Mientras esto se escribe, se colocan 115 compañías de Estados Unidos con mayores capitalizaciones en el mercado fuera del alcance del capital privado. Se trata de casi el doble del número de compañías que el capital privado no podía comprar cuando Schwarzman apareció en nuestra portada, siguiendo un cálculo similar.

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Microsoft sigue siendo la fruta prohibida de hoy, junto con compañías como Boeing, CVS Caremark, Home Depot, Oracle y UnitedHealth. Los que están en la orilla incluyen a Dow Chemical, Eli Lilly y Target.

Esto significa que los accionistas de esas compañías ahora deben conformarse con dividendos considerables y un crecimiento de ganancias fijo. Los grupos de inversión, básicamente se quedaron fuera de las puertas. 

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