Claves para elegir el mejor seguro

Antes de optar por una cobertura, revisa la póliza, suma asegurada, deducible y costo de la prima; aprende como priorizar entre la protección para tu salud, vida, auto, casa y educación de los hijos.
seguros finanzas personales dinero ahorro  (Foto: Thinkstock)

‘Cuando te toca, aunque te quites, y cuando no te toca, aunque te pongas' ese dicho popular ilustra de manera acertada la mentalidad de los mexicanos, pues sólo seis de cada 100 personas tiene un seguro de gastos médicos y siete de cada 100 cuenta con una protección en caso de fallecimiento. En cuanto a la protección de los bienes, dos de cada 10 autos en el país están asegurados, mientras que la mayor parte de las primas para asegurar inmuebles están asociadas con el pago de un crédito hipotecario, según el reporte anual de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

No es necesario decir por qué es importante que cuides tu salud o protejas a tu familia. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (condusef) explica que los riesgos, aunque sean poco probables, te rondan todos los días y la forma más eficiente de sentirte tranquilo es la transferencia de esta responsabilidad a una institución.

"Un seguro te permite hacer arreglos para que las consecuencias financieras de un siniestro sean asimiladas por personas ajenas a quienes sufren los daños. El objeto del seguro es reducir las afectaciones de tu patrimonio cuando un riesgo se concreta", señala la institución.

Para saber cuál es el seguro que más te conviene, es necesario que priorices los servicios que necesitas y tener en cuenta que no todo se trata de costos.

Los básicos

Si crees que ‘tú eres joven y no tiene por qué pasarte nada', checa estas cuatro coberturas básicas, es probable que descubras la necesidad de sentirte protegido.

1. Seguro de vida. Es básico cuando alguien depende económicamente de ti, pues en caso de que fallezcas o tengas un accidente que te impida trabajar, esa persona (o personas) a las que seguro aprecias, quedarían desprotegidos económicamente.

"Existen seguros dotales que son seguros de vida con un componente de ahorro de largo plazo. Se fija un lapso al término del cual la compañía te paga la suma asegurada. Si falleces antes del plazo establecido en la póliza, la suma asegurada se entrega a tus beneficiarios", señala la Condusef.

2. Seguro de gastos médicos. Si no cuentas con seguridad social (como IMSS o ISSSTE) es conveniente contratar un seguro de gastos médicos. Este cubre desembolsos como hospitalizaciones, atención médica, cirugías y medicamentos.

Considera que hay  coberturas a las cuales se les aplica un periodo de espera, esto quiere decir que a partir de la contratación del seguro, debe existir un periodo de tiempo para que la aseguradora pueda cubrir cierta enfermedad o incapacidad.

En caso de presentarse alguna enfermedad o incapacidad antes de dicho tiempo, la institución de seguros no cubrirá sus gastos. Lo mismo aplica en caso de enfermedades preexistentes, es decir, enfermedades que padecía el asegurado antes de contratar el seguro.

3. Seguro de automóvil. Aún si tu auto es una ‘carcachita' de los años 70, pregúntate ¿qué pasaría si chocas contra un auto de lujo? ¿Podrías hacer frente a ese gasto?

Si no estás en posibilidades de comprar una cobertura integral, lo ideal es que tengas al menos un seguro de responsabilidad civil que cubra los daños que puedas ocasionar a un tercero; existe una gran oferta de productos en este segmento, no te confíes, pues el primer paso a seguir cuando te choca alguien que no tiene seguro es llamar al Ministerio Público: evítate malos ratos.

4. Seguro de daños para el hogar. Los fenómenos naturales no son algo que se pueda controlar siendo precavido, pero sí puedes aminorar los efectos en tu hogar. Un seguro para tu vivienda amortigua los gastos provocados por incendio, terremoto, inundaciones y hasta robo.

La ventaja es que las coberturas contemplan la protección de la estructura física de los edificios y el contenido de la casa, si estás rentando puedes asegurar sólo tus pertenencias; aunque un terremoto o una inundación son poco probables, piensa que un descuido con una llave del agua o una descarga eléctrica pueden suceder en cualquier momento.

Palabras clave

Si ya decidiste el tipo de cobertura que necesitas, toma nota de los elementos que debes revisar en tu contrato.

* Cobertura: es el riesgo específico frente al cual el seguro te protege, revisa bien qué eventos están considerados en este rubro.

* Póliza: es el documento que contiene las normas generales, particulares y especiales que regulan la relación entre la aseguradora y tú, checa con cuidado cada una de las cláusulas y las excepciones.

* Suma asegurada: es el monto máximo que te pagará la compañía si ocurre el siniestro amparado por la cobertura. Asegúrate de que no te quede duda sobre los montos a cobrar después de impuesto y las modalidades de pago. Es importante que si contratas un seguro de vida notifiques a los beneficiarios.

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* Prima: Es el costo del seguro, la cantidad que pagas por estar asegurado, las modalidades para cubrir este costo pueden ser mensuales o incluso anuales, todo depende de la compañía.

* Deducible: Es la contraparte que debes pagar en caso de siniestro, aplica frecuentemente para los seguros automotrices y de hogar, la idea es que el asegurado tenga cierta responsabilidad para que no incurra en riesgos de manera deliberada.

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