Cómo repartir la herencia sin conflicto

Las disputas familiares que surgen cuando alguien fallece pueden resolverse si se actúa con equidad; expertos recomiendan darse tiempo para llorar la pérdida antes de decidir el futuro de los bienes.
testamento finanzas personales  (Foto: Thinkstock)
Stephanie AuWerter

En promedio, los baby boomers (la generación nacida entre 1940 y 1960) heredarán más de ocho billones de dólares en activos al momento de su muerte, según el Center for Retirement Research del Boston College. Un legado que incluirá objetos que muchos consideran invaluables, como la pluma estilográfica de papá o los aretes favoritos de mamá.

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Aun cuando puedes nombrar a los beneficiarios de tales objetos en un testamento, muchas personas simplemente disponen que los bienes se dividan en partes iguales entre sus hijos. Eso deja al albacea, a menudo uno de los hijos, con la salomónica tarea de repartir los recuerdos de familia. Añádase a ello el luto, el resentimiento y el conocimiento que tienen los hermanos para tocar la fibra sensible del otro y puedes imaginar el polvorín emocional resultante.

"Las familias pueden luchar con uñas y dientes por cada objeto de la casa," dice el abogado Les Kotzer, coautor del libro ‘Where There's an Inheritance'.

Recurrir a estas estrategias puede evitar una disputa familiar.

Las reglas básicas

Lloren la pérdida. En lugar de formular reclamos justo después del funeral, cuando las emociones están a flor de piel, fijen una fecha unos meses más tarde cuando todos puedan reunirse en persona, sugiere Marlene Stum, autora principal del libro y del recurso en línea ‘Who Gets Grandma's Yellow Pie Plate?'

Dejen a los cónyuges en casa. Acudan solos a la reunión. "Cuanta más gente opine, más pueden escalar las emociones," afirma el planificador financiero Marc Henn.

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Cuando estén cara a cara...

1. Táctica de apertura: "Acordemos que esto no va a separarnos."

Por qué funciona: Tú sabes que tu relación con tu hermano es más importante que quedarte con el reloj de papá, pero cuando veas el reloj en su muñeca y caigas en cuenta que se lo pasará a sus hijos, no a los tuyos, tal vez olvides la importancia de la relación fraterna. "Así que reconoce por adelantado que podrías decir algo hiriente y acuerden perdonarse unos a otros" recomienda Peter McClellan, autor del libro sobre pugnas testamentarias ‘Inheritance Tug-of-War Stories'.

2. Digan qué objetos les son más preciados: "¿Por qué no decimos todos los artículos que están en nuestras listas de deseos?"

Por qué funciona: "Es importante averiguar qué es lo más significativo para cada persona", dice Stum. Hacer esta pregunta (tal vez le sirva tener a mano un inventario de la casa) ayuda a identificar los artículos que son objeto de controversia. Además, puede ayudar a evitar batallas: Tu hermano puede ceder cuando escuche a tu hermana explicar cuánto valora y por qué motivo quiere la vajilla.

3. Decidan un proceso específico: "¿Tal vez debamos tomar turnos para elegir los objetos?"

Por qué funciona: La clave para que no se fracturen las relaciones de familia es elegir un proceso de selección que todos consideren justo, dice Stum. Para aquellos objetos con poco valor financiero pero muchos reclamantes, pueden establecer un orden de elección al azar (como sacar a suerte papelitos con un número). Los herederos pueden seleccionar un objeto a la vez, y una vez que el último hermano ha elegido, permitan que elija otra vez, para que el orden inicial vaya de reversa, dice Henn.

4. Procuren la equidad: "Realmente me gustaría tener el anillo de bodas de mamá. ¿Qué tal si te pago por él?"

Por qué funciona: Los objetos de valor monetario real, como antigüedades y joyas, necesitan un tratamiento especial. Comiencen con una transacción, aconseja Julie Hall, autora de ‘The Boomer Burden: Dealing With Your Parents Lifetime Accumulation of Stuff'. Quien quiera el objeto puede pagarles su parte a los otros herederos, a través de efectivo o recibiendo una menor herencia. Si nadie lo quiere, vendan la pieza y dividan las ganancias.

5. Convenir que las dos partes pierdan: "Ya que no podemos ponernos de acuerdo sobre quién se queda con el reloj, tal vez deberíamos venderlo".

Por qué funciona: Los objetos que son imposibles de dividir deben ser vendidos, recomienda Hall. De esta manera, ambos hermanos sienten el mismo sacrificio. Como dice Hall: "Es mejor perder una joya de la familia que perder tu relación con un hermano o hermana".

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