3 errores al elegir un seguro

Al comprar un plan de cobertura, tendemos a enfocarnos más en los deducibles y no en los costos; detecta los errores que mencionan los expertos, y asegura tus bienes y tu salud de la mejor forma.
seguros 2012  (Foto: Thinkstock)
Jean Chatzky

Las finanzas del comportamiento -el estudio de por qué los seres humanos toman decisiones irracionales sobre el dinero- ha dejado su marca en el mundo de la inversión de una gran forma. Observa cómo muchas empresas ahora inscriben a sus empleados en sus planes de retiro e incrementan sus pagos aplazados.

Ambas medidas se realizan ahora de manera automática; si no quieres participar o elevar la cantidad que inviertes, depende de ti optar por salirte. Del mismo modo, hay muchos planes en los que los planes de financiamiento de retiro con fecha límite han remplazado a los fondos del mercado financiero, a medida que la inversión caduca.

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Aunque algunos creen que esto tiene un estilo de 'Big Brother', estas tácticas (el equivalente financiero a ocultar el brócoli en los macarrones con queso) son algo bueno. Apuntan a estadísticas de éxito como el gran impulso en la participación cuando un plan se suscribe automáticamente; y a cómo eso por sí solo puede ayudar a los empleados a ahorrar más para el retiro.

Pero, ¿qué pasa en el mundo de los seguros? Hace unas semanas, escribí acerca de mi viaje a la Escuela de Negocios de Wisconsin en la Universidad de Wisconsin en Madison. Allí, pasé tiempo con Justin Sydnor, profesor asistente del Departamento de Ciencia Actuarial, Gestión de Riesgos y Seguros, quien realiza gran parte de su investigación en el campo de las finanzas del comportamiento. Hablamos de los errores no demasiado racionales que los seres humanos cometen cuando salen a comprar en este confuso campo, y cómo podemos ayudarnos a nosotros mismos a transitarlos.

Estos son tres grandes errores:

Enfocarnos en las variables equivocadas

Piensa en la última vez que elegiste un plan de seguro de gastos médicos. Ya sea que compraras uno o lo eligieras como una tus prestaciones como empleado, es probable que haya muchas características a considerar: copagos, disponibilidad de los médicos y deducibles. “Es muy fácil enfocarse en las características que no resultan ser importantes económicamente, mientras que ignoramos las que sí lo son”, dice Sydnor. En concreto, tenemos una tendencia a enfocarnos demasiado en los deducibles debido a los números generales asociados a ellos. Eso puede ser un error.

Tal vez puedas probar: si el primer filtro que aplicas cuando estás observando las pólizas es el deducible -y optas por uno más bajo- terminarás mirando un montón de pólizas costosas y te perderás de aquellas con el menor precio. En cambio, Sydnor sugiere reducir el universo, al observar primero los factores que no tienen un gran impacto, como la tasa de coaseguro y los proveedores de atención médica que realmente quieres. Al dejar al final la comparación de los deducibles, obtendrás una póliza personalizada que mejor se adapte a tus necesidades (y a tu cartera).

No hacer las matemáticas

Las primas, ya sea que estemos hablando de un seguro de automóvil o de un seguro de salud, no son presentadas típicamente como una cifra anual, sino como una cifra mensual o trimestral. Los deducibles, por otro lado, se presentan como una cifra anual. 

La investigación de Sydnor ha demostrado que muchas personas están tan enfocados en ese factor, que terminan pagando más en primas generales de lo que ahorran en deducibles. “Si pagas 450 dólares más en primas anuales y eso te lleva a tener un deducible 500 dólares más bajo, es una diferencia de 50 dólares; y habrías pagado 450 dólares por adelantado”, explica. Ésa no es una decisión inteligente. Aún menos inteligente: “Hemos visto casos en los que la gente paga una diferencia de 600 dólares por un deducible 500 dólares más bajo”.

Tal vez puedas probar. Observa las primas anuales, si están cotizadas en incrementos mensuales, multiplícalas por 12. Si están citadas de manera trimestral, multiplica por cuatro. (Sé que suena ridículamente fácil, pero demasiadas personas no van ese paso más allá). Entonces observa el diferencial entre la prima y el deducible. “Si los dos números son cercanos, compra la póliza de deducible alto”, dice Sydnor. “De lo contrario, básicamente estarás pagando por una reducción posterior en el deducible”.

Asegurar cosas incorrectas

¿Alguna vez has comprado un seguro para tu teléfono celular? O comprado una garantía extendida en un nuevo aparato electrónico? ¿U optado por un deducible más bajo en tu seguro de auto porque pensaste: “Si tengo un accidente menor, no voy a querer pagar 1,400 dólares por arreglar mi auto”. Hacemos estas cosas todo el tiempo, explica Sydnor: básicamente gastamos dinero para protegernos contra pérdidas relativamente pequeñas.

Pero hacemos caso omiso de riesgos financieros mucho mayores. “No compramos pólizas de discapacidad. Algunos propietarios de casas no compran exceso de cobertura”, dice. “Si tomamos todo el dinero que pagamos para cubrir nosotros mismos los pequeños riesgos y lo dedicáramos a los improbables riesgos grandes, sería una mejor forma de gestionar el riesgo general en nuestras vidas”.

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Tal vez puedas probar: Si no puedes costear reemplazarlo, asegúralo. Si puedes pagar para reemplazarlo, no lo hagas. “Mi principio general es que a menos que tengas una muy buena razón para creer que eres muy especial y que, por ejemplo, vas a destruir cinco iPhones, es mejor evitar la mayor parte de las coberturas de 1,000 dólares y enfocarte en los riesgos más grandes”, dice Sydnor.

“Asegura las cosas que no puedas reemplazar por tu cuenta como tu casa o tu ingreso y no pagues aseguramiento extra por las cosas pequeñas. Para eso es tu colchón de emergencia”.

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