¿Es buen momento para poner ahorros del retiro en acciones?

Es tentador asumir que merece la pena esperar un tiempo para poner nuestro dinero en la Bolsa; sin embargo, predecir el mejor momento para entrar al mercado puede ser una estrategia peligrosa.
retiro  La mejor forma de invertir es armar un paquete de bonos y acciones con cuyo riesgo te sientas cómodo. ✓  (Foto: iStock by Getty Images)
Walter Updegrave
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Un inversionista me planteó la siguiente consulta: Actualmente tengo todo mi dinero en efectivo, pero con el tiempo quiero invertir entre 70 y 80% de mi cartera en acciones. Mi instinto me dice, sin embargo, que no debería considerar la compra en este mercado. Así que estoy pensando esperar hasta que entremos en uno bajista y los precios disminuyan 20% o más. ¿Crees que es un buen plan?

Mi respuesta es un rotundo no. Lo que has descrito no es un buen plan, de hecho, ni siquiera me parece un plan.

Ante las recientes caídas que ha reportado el mercado, es tentador asumir que más vale esperar un tiempo para poner tu dinero en acciones. Después de todo, si el descenso bursátil de inicio de año evoluciona hacia una crisis en toda regla, esperar significa que evitarías pérdidas e invertirías tu dinero a precios más bajos para más adelante tener la posibilidad de cosechar grandes ganancias.

Pero esa estrategia, si quieres llamarla así, asume que puedes predecir lo que hará el mercado, y que sabrás cuál es el mejor momento para apretar el gatillo y entrar al mismo. Esa suposición es, en el mejor de los casos, peligrosa.

Con esa fórmula de 20%. la experiencia podría dictarnos cuándo los mercados alcistas se han vuelto bajistas y cuándo los bajistas han tocado fondo y se transforman en nuevos mercados alcistas. Pero enseguida te darás cuenta de que el mercado no sube ni baja en línea recta, es más sinuoso.

A veces, por ejemplo, el mercado parece encaminarse a un punto bajista (como fue el caso durante las caídas de 16% en 2010, 19% en 2011 y 12% en agosto pasado), pero luego se recupera. Y otras veces, parece que está entrando en una nueva fase alcista sólo para reanudar su desplome. A fines de 2008, tras desplomarse más de 50% desde su máximo de 2007, el Standard & Poors’s 500 se recuperó reportando un alza de 24%, sólo para caer otro 28% antes de tocar fondo en marzo de 2009.

El punto es que, en la vida real, es imposible saber si las acciones subirán o bajarán desde un nivel determinado. Tú dices que quieres esperar a comprar hasta que el mercado entre en territorio bajista, es decir, un descenso del 20% desde el anterior máximo del mercado alcista. Pero ¿y si las acciones no tocan pronto ese umbral que te has fijado? ¿Seguirás sentado en efectivo, incluso si los precios caen significativamente?

Y si las acciones efectivamente caen en territorio bajista, ¿te lanzarás simplemente a comprar o tu instinto te dirá que esperes otro poquito más porque temes que el mercado pueda descender aún más? Lo que estás proponiendo no es más que un juego de adivinanzas.

Yo sugiero una dinámica mejor: construye una combinación de acciones y bonos que concuerde con tu tolerancia al riesgo y con el tiempo que planeas tener tu dinero invertido, y luego adhiérete lo más posible a esa combinación, sin importar lo que haga el mercado.

Mencionas que tu meta es tener una exposición accionaria de entre 70 y 80%. Perfecto. Esa proporción quizás es adecuada si estás invirtiendo para un objetivo a largo plazo, como la jubilación, y eres capaz de tolerar algunas caídas significativas en el valor de tu cartera en el camino hacia tu objetivo.

Pero si estás invirtiendo para un período más corto o planeas echar mano de tus inversiones para ayudarte en la jubilación, o te pones muy nervioso cuando el mercado va en picada, entonces es posible que desees una combinación de acciones y bonos más conservadora. Para tener una idea aproximada de cómo repartir tu cartera entre acciones y bonos realiza un cuestionario de tolerancia al riesgo para determinar la mezcla, Vanguard, por ejemplo, ofrece una versión gratuita en línea.

Una vez que decidas una combinación de acciones y bonos, la pregunta es cómo llegar a esa cartera desde tu posición íntegra en efectivo. El consejo que a menudo escuchamos, especialmente en un mercado convulso como éste, es promediar el costo en dólares (el sistema dollar cost averaging), o mover tu dinero poco a poco del efectivo a tu cartera en el transcurso de un año más o menos. Así, por ejemplo, si tenías, 120,000 dólares en efectivo y querías promediar el costo en dólares en un portafolio con 70% en acciones y 30% en bonos, deberías mover unos 10,000 dólares por mes durante 12 meses, invirtiendo 7,000 dólares en acciones y 3,000 en bonos cada vez.

Pero aunque esta estrategia puede ser psicológicamente atractiva, yo no la recomiendo. Por un lado sugiere que sabes, o al menos esperas, que el mercado baje. (¿Si esperas que el mercado suba, ¿te moverías lentamente hacia las acciones? Claro que no.) Pero la realidad es que no sabes qué hará el mercado, y ese es el punto central de armar una combinación de acciones y bonos con la que te sientas cómodo sin importar el desempeño del mercado. Esta inversión constante de la misma cantidad simplemente retrasa el tiempo que tardas en llegar a la cartera que te has puesto como objetivo, invirtiendo demasiado conservadoramente a medida que te acercas.

Por eso tiene más sentido, desde el punto de vista de la inversión, pasar inmediatamente a una mezcla de 70% acciones y 30% bonos, o cualquier combinación de acciones y bonos que hayas considerado adecuada para ti. Dicho esto, si no te atreves a dar el paso de sopetón, entonces hazlo gradualmente, aunque mientras menos tiempo tardes en llegar a tu portafolio objetivo mejor.

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Siempre habrá momentos en los que te se sientas tentado a seguir tu intestino. Cuando el mercado es inestable y parece que se acerca a un colapso inminente, tu instinto puede decirte que te mantengas alejado completamente de las acciones o al menos reduzcas tu exposición. Cuando el mercado está al alza y el optimismo es elevado, tu intestino puede decirte que te atiborres de acciones a fin de no perder la oportunidad de grandes ganancias.

Sin embargo, cuando se trata de invertir, los instintos son poco confiables. Es mejor usar la cabeza para determinar una mezcla de acciones y bonos que sea apropiada teniendo en cuenta tus objetivos y gusto por el riesgo, y luego aferrarte a esa mezcla incluso si tu instinto dicta lo contrario.

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