Prepara un retiro feliz

Para que la jubilación no te agarre por sorpresa lo mejor es comenzar a planearla y ahorrar; aquí algunos consejos e ideas para pasar una vejez segura y sin claudicaciones.
El protagonista de la película About Schmidt se cuestiona so  (Foto: )
Dino Rozenberg

En los últimos cinco o 10 años de la carrera profesional, si uno se pone las pilas puede acumular el dinero suficiente para retirarse bien y sin ataduras. Pero en este último tramo hay que ahorrar y no dejarse seducir por las tentaciones. Un auto de lujo equivale a un año de vacaciones en la playa: ¿está listo para decidir?  

Hay muchas formas de retirarse de la vida laboral. En los dos extremos, algunos profesionales cierran con broche de oro y otros, en la desesperación. Hay gente que se preparó desde la juventud, ahorrando y haciendo planes, pero a otros la jubilación los agarra de sorpresa y cargados de compromisos.

En medio hay familias que han hecho esfuerzos económicos, tienen una propiedad y algunos ahorros, y después del retiro todavía esperan generar ingresos con trabajos temporales, asesorías o pequeños negocios.

Hay hombres que se retiran como en los anuncios de las financieras: sonrientes, saludables y dedicados al golf.
A otros, el dinero solamente les alcanzará para una vida tranquila y sin excesos. No cualquiera se retira y construye un lago en su rancho.

En Estados Unidos, 55% de los young boomers, la generación entre 45 y 54 años, tienen ahorrados menos de 50,000 dólares para su retiro y apenas 10% podría disponer de 250,000 dólares. El Employee Benefit Research Institute dice que, considerando los planes de seguridad social en ese país, sólo 40% de las personas nacidas entre 1951 y 1960 tendrán dinero suficiente para sus necesidades básicas al retirarse.

El retiro también se ha vuelto más caro: para mantener un estándar de vida equivalente se requiere 70% del último ingreso (90% en los salarios más bajos).

En México, los trabajadores han cotizado bajo diferentes planes, pero como la inflación nunca estimuló a los ahorradores, las expectativas de una buena jubilación son pobres. Una pequeña proporción de empleados y profesionales podrá retirarse para jugar golf o velear en Valle de Bravo y Puerto Vallarta, pero la gran mayoría quizá nunca pueda retirarse del todo a sus cuarteles de invierno: tendrán que seguir pateando el bote. Un cálculo sencillo, sin considerar intereses, inflación o vaivenes de la Bolsa: para vivir con 30,000 pesos mensuales se necesitan 360,000 al año, 3.6 millones en 10 años.

¿Hay algo que se pueda hacer? Claro que sí, y los últimos años, cuando uno está en la plenitud de la carrera profesional, son muy buenos para hacer un sprint antes de la meta.

Alberto, un veterano capitalino que pide el anonimato, explica: “Lo que necesito es producir dinero y ponerlo a trabajar para mí. Si quisiera disponer de 4,000 dólares mensuales durante todo mi retiro, quizá 15 años, necesito reunir el capital, ahora que gano bien y puedo reducir el consumo. Tuvimos coches nuevos y ya no los vamos a cambiar. Tuvimos vacaciones y nos divertimos, pero es tiempo de concentrarse. Si pudiera ahorrar otros 40,000 dólares no compraría un auto, que me genera nuevos gastos, y me pasaría un año en la playa”. 

Para quienes no esperan mucho de la afore y carecen de otros planes mejores, asegurarse un monto razonable implica apostarle a la combinación de trabajo y austeridad. Alberto explica que él y su esposa han medido su futuro en múltiplos de 4,000 dólares: planean vender su casa y cambiarse a un departamento, y con lo que les dé el IMSS, sus inversiones y algunos trabajos esporádicos, podrían sumar suficientes múltiplos de 4,000 dólares para pasársela a gusto.

Hay un buen ejercicio para saber hasta dónde se puede apretar el presupuesto: se toma la tira del supermercado o el estado de cuenta de la tarjeta de crédito, y se suman los gastos que no se harían si uno estuviera desempleado o ganara 30% menos de lo que gana. Alberto y su mujer, que ya viven solos, cambiaron su refrigerador por uno más pequeño: les daba tristeza verlo siempre medio vacío. Pagaban casi 15,000 pesos anuales en celulares, y ahora no pasan de 3,600.

Muchas parejas nunca han hecho un presupuesto mensual, y se asombrarían de lo que les cuestan las escuelas, los automóviles y la vivienda, servidumbre, teléfono, entretenimiento, comisiones bancarias, etcétera. Se deben eliminar todos los gastos y cuentas que resten liquidez al futuro. De lo único que no se debe prescindir es de un lugar para vivir, seguros médicos y cuidados esenciales para la nueva edad. La meta es reunir muchas de esas mensualidades deseadas, peldaños de una escalera que va al cielo pero pasa por una vejez segura y sin claudicaciones.

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