Cuatro años de carrera ¿a la basura?

Estudiar una cosa y hacer otra es una práctica común entre los mexicanos; la desinformación sobre el mercado laboral y el perfil de carrera, forman licenciados poco útil
Estudiar una cosa, para hacer otra. (Dreamstime)  (Foto: )
Regina Moctezuma
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Cursar una licenciatura en México no garantiza su ejercicio. La culpa es compartida, por los estudiantes que no se informan sobre el mercado laboral y por la economía, que ofrece pocos espacios de trabajo.

Como ejemplo están los teólogos, de los que el 94% labora en áreas que poco tienen que ver con religión, o los estudiantes de turismo, que el 81% se emplea en lugares donde no aplican lo que estudiaron, según un estudio realizado por el Observatorio Laboral.

“El problema no es que la gente no quiera ejercer la Teología. Es un problema grave en México, que no hay espacios para que las personas que no sean religiosas, tengan un lugar donde realizar su profesión de teólogos, de manera que sea remunerada y que puedan vivir de eso”, aseguró Alexander Zatyrka, sacerdote jesuita.

Según especialistas en orientación vocacional, los estudiantes no conocen sus intereses, ni sus aptitudes y eligen una carrera sin analizar el mercado laboral. Estudian carreras con oportunidades de empleo reducidas y terminan trabajando en áreas totalmente ajenas a su profesión.

Tal es el caso de la carrera de turismo, aunque pueda sonar absurdo por la importancia de este sector en la economía mexicana. Lourdes Hugues, orientadora vocacional, explica que la carrera es muy limitada y ante una vacante laboral en esta áreas, es más probable que un administrador obtenga el empleo, por haber cursado una licenciatura amplia y que ofrece más oportunidades de desarrollo.

Algo similar pasa con los estudiosos de la religión. Alexander Zatyrka ya era ingeniero agrónomo y maestro en economía agrícola cuando inició sus estudios de teología para convertirse en sacerdote. Después de rechazar ofertas de empleo de instituciones como el Banco Mundial, intentó conjugar ambas carreras para servir a la comunidad, pero al ser sacerdote, se dedicó a los estudios religiosos y la enseñanza de los mismos.

Ahora dirige la Licenciatura de Teología y Ciencias Religiosas de la Universidad Iberoamericana y compara la situación en México con la de países europeos, tales como Austria, donde en la Facultad de Teología en Innsbruck, cursó un doctorado con más de 800 alumnos que terminando la carrera obtuvieron un trabajo remunerado, porque la estructura eclesiástica de esa nación permite la contratación de laicos.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta carrera sea ahora tomada en cuenta en los países del continente americano, pues se vislumbra la posibilidad de que cada vez más empresas abran espacios en el mercado laboral, al contratar a teólogos preparados profesional y humanamente, que se involucren en la ética de la empresa y sus empleados.

Por otro lado, el mismo estudio (Panorama Nacional de Carreras Cuarto Trimestre 2006) indicó que las carreras que mostraron una mayor relación entre los estudios realizados y la ocupación desempeñada, fueron Medicina, Fisioterapia y Optometría, en donde nueve de cada diez profesionistas se ocupan en actividades acordes a lo que estudiaron.

Hugues considera que la situación de los médicos está determinada por el factor de la economía del tiempo, pues estudian durante muchos años y necesitan becas que representen un apoyo financiero, lo que hace que persistan en su profesión.

Aunque hay veces que ni ellos se salvan, “El principal factor por el que no se ejerce la profesión es la falta de empleo, digo, ¡cuántos médicos se encuentran, en serio, de taxistas o vendiendo medicinas!”, comentó la orientadora vocacional.

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