Trabajar o disfrutar, es el dilema

Llegó el verano y con él los empleos temporales para los jóvenes que salen de las escuelas; pero ganar “recursos extra” puede ser un factor que los invite a abandonar sus estudios.
Las Sofomes pueden ser menos caras que los bancos (Archivo).
Juliana Fregoso
CIUDAD DE MÉXICO (Excélsior) -

Cada año, en julio y agosto, distintas empresas en el país lanzan convocatorias para que jóvenes estudiantes entre los 16 y 25 años se unan a su fuerza de trabajo como una forma de conseguir recursos durante el periodo vacacional.

Aunque no existe un programa oficial que lo impulse, el empleo de verano es ya una tradición, compañías y franquicias que emplean principalmente jóvenes tienen en esta época del año su temporada más fuerte por lo que a través de empleos temporales contratan a miles de jóvenes que además de adquirir experiencia, garantizan que también encontrarán diversión.

No obstante esta diversión y recursos “extra” pueden ser un factor que los convierta en firmes candidatos a abandonar sus estudios, una vez que se dan cuenta que esta es una forma de obtener dinero “fácil”.

“Si no voy salir de vacaciones, en lugar de estar en la casa me vengo aquí todo del día,  a veces sí es pesado porque cuando regreso a clases sientes como que no descansaste, pero veo bien que haya estas oportunidades para nosotros”, dice Miriam González, una estudiante de administración de 20 años que desde que tenía 17 ve en el trabajo de vacaciones una forma de distracción, aprendizaje y una forma de allegarse de recursos económicos.

“Si trabajara y estudiara normal todo el año, el trabajo me quitaría tiempo para estudiar y a lo mejor hasta bajarían mis vacaciones y con estos pues son dos meses que me pagan poquito, pero me sirve para comprar los libros del semestre, ya en diciembre consigo otro trabajo también nomás durante las vacaciones y pues ya saco más dinero”, señala.

Este año consiguió trabajo en un almacén de telas donde también hay otros dos jóvenes igual que ella, a veces trabaja en algún “carrito de esos que se ponen en las plazas” y otras en tiendas envolviendo regalos o presentando nuevos productos, pero sin importar la actividad, afirma que lo importante es que en las vacaciones de julio y agosto, nunca le falta trabajo.

Una de las empresas que tienen durante estos dos meses su curva más alta de visitantes es Six Flags México, por ello desde hace siete años estableció un programa temporal de empleos de verano, en el que anualmente oferta cerca de 700 plazas para jóvenes entre 16 y 25 años, que estén realizando algún tipo de estudio. Este año el periodo de contrataciones se realizó del 11 de junio al 2 de julio.

Sin embargo, a lo largo de todo el periodo vacacional se puede solicitar empleo, pues se van abriendo nuevas oportunidades en la medida que la demanda va creciendo.

“Todos los días tenemos que cubrir algunas vacantes, hay posibilidades de contrataciones después de la fecha, es un empleo temporal, le damos oportunidad a los jóvenes de que vean, que prueben en el área que creemos que se van a desarrollar mejor y si no les parece se pueden cambiar y empieza a haber nuevas vacantes”, explica Lorena Zamora, gerente de marketing de Six Flags México.

Las áreas en las que generalmente surgen empleos dentro del parque son alimentos, souvenirs, destreza, admisiones y mercadotecnia.

No obstante, una de las áreas más demandadas es la operación de juegos, ya que está es la que le da a los jóvenes mayor oportunidad de interactuar con otras personas y divertirse mientras trabajan.

“Vienen a trabajar ocho horas diarias, tienen todas las prestaciones de ley y el pago es competitivo con el de las cadenas de comida rápida”.

Cadenas de comida rápida como Mc Donald´s no cuentan propiamente con programas de empleo de verano, pero algunas franquicias tienen el llamado empleo de fin de semana que también pude ser aprovechado por los jóvenes.

 

El lado poco útil del empleo de verano

 

Tanto empleados como empleadores ven a los trabajos de verano como una oportunidad, sin embargo un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana encontró que existe relación entre los empleos temporales y la deserción escolar.

“El empleo temporal en el entorno inmediato sí es más favorable porque el joven cuenta con un recurso económico, pero al mediano plazo puede volverse un factor importante en la permanencia del alumno en la escuela, no tenemos cifras sobre esos pero sí es un factor que puede influir en la deserción escolar como consecuencia de su temprana incorporación al mercado laboral”, considera Antonio Abel Ramírez, jefe de servicio social y orientación vocacional de la UAM Xochimilco.

Por su trato con estudiantes, Ramírez afirma que cada año el alumno busca que hacer en su tiempo libre y siempre la elección es entre las actividades recreativas o la búsqueda de empleo  que les dará recursos y experiencia.

“Los alumnos tienen claridad respecto a lo que representa un empleo temporal en una franquicia a lo que representa ya el dedicarse a una profesión, no quiero decir que los empleos de verano sean los culpables de la deserción escolar, simple y sencillamente quiero decir que muchas veces agudizan la falta de identificación del alumno con los planeas de estudios; cuando no hay una convicción para continuar con los estudios un trabajo de estos es motivo de deserción, aunque, repito, no el único”, detalla el académico.

En este sentido, la representante de Six Flags reconoce que muchos que empiezan en el verano tienen la oportunidad de quedarse de manera permanente y hacer carrera al interior de la empresa,  “tenemos en un 58% mujeres y 42% hombres y universitarios en su mayoría que empezaron en el parque de diversiones y pueden pasar a formar parte del top management”, dice, no obstante recalca, que uno de los requisitos para ingresar a la empresa es ser estudiante en activo.

Sin querer generalizar, Ramírez apunta que este estudio realizado en la Unidad Azcapotzalco de la UAM se destaca que quienes tienen mayor capacidad de incorporarse a la vida laboral y obtener mejores posiciones son aquellos jóvenes con mayor conocimiento de la vida cultural, que hayan viajado y de preferencia dominen algún otro idioma.

“Muchas veces el factor económico es lo que influye y hay gente que la única forma que tiene de terminar sus estudios es haciendo trabajos de este tipo, pero en la medida que tengan la oportunidad de de acudir a exposiciones, centros culturales, que conoce, se va haciendo de un capital cultural que le permite insertarse más pronto en el mercado laboral”, reitera Ramírez.

De acuerdo con el estudio los factores para la deserción escolar tienen que ver con una cuestión socioeconómica y la necesidad de un empleo formal y esa decisión puede estar determinada por su participación en las vacaciones.

Cuando se le pregunta a Miriam si a raíz de sus trabajos de vacaciones alguna vez pensó el dejar la escuela, afirma que “no, nunca, no valdría la pena”, sin embargo admite que si este tipo de ocupaciones le pudieran ayudar a salir de una acentuada crisis económica sus estudios tendrían que esperar para una mejor ocasión.

Por su parte, el académico recomienda a los jóvenes aprovechar esta temporada “alimentándose” culturalmente, buscar opciones económicas para hacerlo porque quien tenga una mejor preparación tendrán más herramientas para enfrentar el futuro.

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