Monetizar prestaciones, mala elección

La consultoría de recursos humanos Mercer aconseja a las empresas evaluar el impacto del IETU 1 sólo 5% de firmas medianas y grandes tienen previsto modificar su paquete de prestaciones.
A pesar de los más de 30,000 amparos contra el IETU, el fisc
Verónica Galán
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Las empresas en México no deben de apresurarse y monetizar las prestaciones de previsión social que ofrecen a sus empleados ante la entrada en vigor del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), sino analizar al menos por un año su impacto, advirtió la consultoría de recursos humanos, Mercer.

“Hay muchos aspectos que en la misma ley en el IETU todavía no son claros, estamos esperando que haya cambios, misceláneas, regulaciones (…), es bien prematuro ahorita pensar en hacer cambios, esperaríamos por lo menos este año”, dijo en entrevista el director ejecutivo de Retiro de Mercer,  Enrique Marín.

En 2007, tras la aprobación del nuevo gravamen empresas y consultorías advirtieron que podrían desaparecer las prestaciones de previsión social (vales de despensa, fondo de ahorro, seguros de vida y gastos médicos mayores, entre otros) y en algunos casos éstas se acumularían como efectivo al salario del trabajador.

Sin embargo, tanto Mercer como la consultora fiscal Horwath Castillo Miranda (HCM) han estimado que monetizar las prestaciones le significaría mayores costos a las compañías que terminarían pagando más impuestos y mayores cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En un sondeo que realizó Mercer, el 95% de las empresas medianas y grandes no tienen pensado realizar cambios importantes en el paquete de prestaciones de los empleados a consecuencia del IETU y sólo un 5% prevé cambios considerables.

Además, el 53% estaría dispuesto a asumir los costos adicionales para compensar a sus empleados en caso de que resultaran afectados.

Marín recordó que las prestaciones son también una herramienta de las compañías para retener al personal.

El directivo advirtió que no se puede generalizar sobre cuál será el impacto del nuevo gravamen, que entró en vigor este año.

“Sin duda, cada caso es particular, por lo que es importante que las empresas evalúen los cambios que implica la aplicación de este nuevo impuesto en toda la organización y haciendo un especial énfasis en cada segmento, ya que cada uno tiene un mix de compensación diferente y por lo tanto algunos niveles pudieran verse más afectados que otros”, añadió.

El IETU es un nuevo impuesto que se cobra a partir de este año sobre lo que resulte de los ingresos percibidos y efectivamente cobrados menos las deducciones autorizadas, efectivamente pagadas. La tasa del nuevo gravamen es de 16.5% para 2008, 17% para 2009 y de 17.5% a partir de 2010.

Entre otras restricciones que prevé el IETU están el no poder deducir los intereses derivados del financiamiento y una serie de partidas que aún están pendientes de aplicarse por las empresas, tales como los inventarios, el 50% de las inversiones realizadas con anterioridad a la entrada en vigor del impuesto, y el saldo de las pérdidas fiscales sufridas en ejercicios anteriores.

 Las personas físicas con actividad profesional (médicos, arquitectos, artistas, periodistas, entre otros) y quienes tributen bajo el Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos) también deberán pagar IETU.

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