Schwartz, el guardián de las pensiones

Con un giro de 180 grados a la Consar, Moisés Schwartz renovó el sistema de Afores; en su gestión se simplificó el cobro de comisiones y se estableció un rendimiento neto del sist
Schwartz tiene toda la experiencia en el servicio público. (
Ulises Hernández

Su personalidad tranquila y su ritmo pausado al hablar no revelan su carácter ni su determinación. Detrás de sus anteojos ovalados, que le dan una imagen apacible, más cercana a la de un intelectual o académico, Moisés Schwartz disimula muy bien su rol de centinela del sistema mexicano de pensiones.

Encargado de vigilar los ahorros de 37 millones de trabajadores –una cartera de más de 810,000 millones de pesos, equivalentes a 8% del Producto Interno Bruto (PIB)–, Moisés Schwartz enfrenta el mayor reto de su carrera, como presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

El compromiso no es cualquier cosa, sin embargo, en poco más de un año en el cargo, Schwartz ha mostrado temple y logró cambios significativos en las reglas de las afore.

Economista de larga carrera en la administración pública, Schwartz ha influido en el diseño de la política macroeconómica y el manejo de las finanzas públicas, desde dependencias clave como el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, aunque siempre en cargos tras bambalinas.

Fue coordinador de asesores de Francisco Gil Díaz cuando éste fue Secretario de Hacienda, y representó al gobierno de México ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el periodo en que Agustín Carstens fue subdirector de ese organismo.

A finales de 2006, Moisés Schwartz aceptó la invitación del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, para hacerse cargo de la Consar, en el arranque de la administración del presidente Felipe Calderón.

Desde entonces, Schwartz impulsó cambios significativos que buscan generar mayor transparencia y competencia en el sistema de pensiones y que se concretarán el 15 de marzo.

Con el respaldo del Congreso, el titular de la Consar simplificó el esquema de cobro de comisiones, estableció el rendimiento neto como indicador clave del sistema y amplió los límites de inversión de las administradoras de fondos para el retiro (afore) en Bolsa, para facilitar una mayor rentabilidad. Un paquete de medidas diseñado para beneficio de los trabajadores.

“Hasta ahora, los intereses de las afore se enfocaban en hacer que su negocio fuera rentable, pero la competencia que se generaba entre ellas no había redituado en un bienestar para el trabajador”, refiere Schwartz en entrevista con Expansión.

Sin embargo, los cambios impulsados tendrán también un costo importante, ya que afectarán el modelo de negocio de algunas afore, principalmente de las más pequeñas y de las de reciente creación.

Nuevas reglas del juego
Tras dejar su puesto en el FMI en Washington, en 2006, Schwartz se convirtió en el guardián de las pensiones en México, el quinto desde que hace 10 años se estableció en el país el sistema de cuentas individuales de retiro.

Desde el principio, el funcionario se planteó la misión de ordenar y ‘perfeccionar’ el sistema de pensiones, lo que implicó corregir una serie de vicios de las afore, que mermaban la confianza de los trabajadores afiliados.

Preocupado por el número excesivo de traspasos de cuentas individuales (3.8 millones tan sólo en el año 2006), Schwartz detectó que un porcentaje había sido realizado de manera irregular –incluso sin conocimiento del cliente– y descubrió una serie de acciones indebidas por parte de los promotores de las administradoras.

Además, decidió simplificar el esquema de comisiones del sistema, que no era transparente y confundía a los clientes. La ley permitía a las afore cobrar dos tipos de comisión a los trabajadores afiliados: sobre el flujo de las aportaciones y sobre el saldo acumulado en la cuenta de retiro.

Schwartz aprovechó el clima de descontento público hacia las afore para encontrar apoyo en la Cámara de Diputados y poder impulsar las reformas a la Ley del Sistema de Ahorro para el Retiro. Los cambios fueron aprobados en abril de 2007 y entrarán en vigor el próximo 15 de marzo.

Para combatir el problema de traspasos irregulares, la Consar restringió el número de cambios entre afore, que hasta hoy era ilimitado. A partir de este mes, los trabajadores sólo podrán cambiarse de administradora una vez por año y una vez más, siempre y cuando sea a una que ofrezca mayor rendimiento.

Con esto se busca evitar que las personas afiliadas sean víctimas de los abusos de los promotores, así como proteger sus ahorros al momento de elegir una nueva administradora.

Pero el cambio más trascendente fue suprimir el esquema de doble cobro de las afore, al eliminar la comisión sobre el flujo de las aportaciones. A partir del 15 de este mes, las afore sólo podrán cobrar la comisión sobre el saldo de la cuenta individual del trabajador.

La medida, explica Schwartz, se tomó para inyectar más transparencia al sistema e impulsar una mayor competencia entre las afore.

El esquema de doble comisión no era fácilmente entendible para los trabajadores, además se prestaba para que las afore lo utilizaran como un instrumento de promoción a su conveniencia. “Hoy en día hay dos cobros distintos y son confusos, una misma afore puede ser barata en una comisión, cara en otra y la gente no sabe bien qué comisión le aplica más. A partir de marzo sólo hay un cobro y es parejo”, comenta el titular de la Consar.

Ahora, cuando una afore aumente o baje la comisión sobre saldo, todos sus trabajadores afiliados se verán afectados o beneficiados en la misma proporción.

La comisión sobre flujo era un ingreso seguro y fácil de obtener para las afore; ahora, las administradoras deberán prescindir de él. “Es un elemento que van a extrañar las afore, sin duda, pues es una especie de cobro por adelantado. En el momento que llega la contribución a la cuenta, la afore, antes de depositarla, se lleva un buen pedazo y eso es sumamente atractivo para cualquier negocio”, indica Schwartz.

Para facilitar la comprensión del sistema y generar una mayor competencia, la Consar publicará un cuadro comparativo de los rendimientos netos que ofrecerán las afore, para que los trabajadores puedan elegir la mejor opción.

El rendimiento neto, la diferencia que resulta de restar la comisión que cobra la afore al rendimiento obtenido, será ahora el indicador clave del sistema y un factor central de la competencia.

Con esta decisión, la Consar busca realinear los incentivos de negocios de las afore. La idea es que las administradoras compitan de manera más intensa entre sí y no sólo a nivel de número de promotores o con bajas artificiales de comisiones, como ha ocurrido hasta hoy. De ahora en adelante, para captar más recursos, las afore tendrán que velar también por el bienestar de sus afiliados, ofreciendo el mejor rendimiento neto. Para ello, tendrán que generar mayor rentabilidad en las inversiones o reducir sus comisiones.

“Creemos que eso va a alinear los incentivos de las administradoras junto con los del trabajador”, señala Schwartz.

Golpe a las administradoras
Las reformas a la Ley del SAR fueron bien recibidas por analistas y diversos miembros de la comunidad financiera. Sin embargo, los cambios promovidos por Schwartz afectarán el modelo de negocios de varias afore, principalmente de las más nuevas y las de menor tamaño.

“Las más antiguas, que cuentan con un nivel grande de clientes y de recursos manejados, van a transitar de un esquema a otro sin mayor dificultad; pero aquellas administradoras que recientemente iniciaron operaciones y no han logrado tener un volumen de clientes o de manejo de recursos suficientes para obtener un ingreso con la comisión sobre saldo, tendrán dificultades”, explica José Alfredo Reynoso, director general de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), organismo que agrupa a las 21 administradoras del sistema.

Ante el cambio de reglas, varias afore han comenzado a replantear sus estrategias: algunas han recurrido a las fusiones y otras evalúan su permanencia en este negocio. A finales de 2006, Metlife adquirió Afore Actinver, ING compró Afore Santander e, incluso, el presidente de Afore Ahorra Ahora dijo que evaluaría la posibilidad de retirarse del mercado.

“Un segmento de afore miembros de la asociación están viendo el panorama bastante difícil”, señala Reynoso.

Schwartz no ignora las consecuencias que traerán consigo las reformas a la Ley del SAR, pero asegura que los cambios beneficiarán al sistema en su conjunto y el trabajador estará mejor atendido.

No descarta que ocurran fusiones o adquisiciones, pues reconoce que con la eliminación de la comisión sobre flujo, para algunos el negocio ya no va a ser tan atractivo.

“Para quien vea el negocio a largo plazo, no hay duda que es un buen negocio; el que quiera recuperar su inversión en un año o en seis meses, como era el caso, el sistema no se lo va a permitir”, apunta Schwartz.

“Si algunas afore deciden venderse o fusionarse (es su asunto), nosotros lo que vigilamos es que las que compitan, lo hagan en términos que beneficien a la gente y yo estoy convencido de que va a suceder”, añade el funcionario.

Más recursos a la bolsa
Sin embargo, no todo fue mano dura por parte de la Consar. Para poder realizar los cambios al sistema, Schwartz arrojó también una zanahoria a las afore.

Para que las administradoras de pensiones pudieran ofrecer mejores rendimientos era necesario ampliar sus opciones de inversión, particularmente en títulos accionarios.  

El tema se discutió y se acordó en la junta de gobierno de la Consar, donde participan altos funcionarios de las secretarías de Hacienda y del Trabajo, el Banco de México, el IMSS, el Infonavit, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, y representantes de los sectores obrero y empresarial, entre otras instituciones.

La Consar autorizó la creación de tres nuevas sociedades de inversión especializada en fondos para el retiro (siefore), con lo que se amplió el número de estos fondos de tres a cinco. Las siefore son el vehículo a través del cual las afore invierten los recursos de los trabajadores.

Esta medida permitió a Schwartz ampliar los límites de inversión de las afore en títulos accionarios, del 15% actual hasta 30% de su portafolio, de manera escalonada, según los distintos grupos de edad de los trabajadores afiliados.

De esta manera, la Consar apuesta a que los recursos de los trabajadores invertidos en Bolsa generen una mayor rentabilidad en un horizonte de largo plazo y contribuyan a una mejor pensión.

“Si uno ve la historia de las bolsas de valores para cualquier periodo de largo plazo, 20 o 30 años, no hay duda de que el rendimiento de estas bolsas supera el de otras inversiones”, afirma Moisés Schwartz.

Las afore quedaron complacidas con la ampliación del régimen de inversión, una petición que los miembros del sector habían formulado con anterioridad a las  autoridades.

“Creo que el cambio es positivo tanto para las afore como para los afiliados, porque con estas cinco siefore, según el perfil del afiliado, tienes mayor diversidad de opciones para poder invertir los recursos. Esto se había pedido desde tiempo atrás”, señala Minerva Castillo, directora de inversión de Afore Ixe.

La Consar autorizó también que las afore puedan invertir los recursos de los trabajadores en nuevos instrumentos, como los fideicomisos en bienes raíces, los llamados fibras, y en bonos estructurados diseñados para financiar proyectos específicos de medianas y pequeñas empresas. Ambos instrumentos ofrecen una mayor rentabilidad y permiten garantizar el capital de los trabajadores.

Con estas autorizaciones, la Consar busca que las afore financien cada vez más proyectos del sector privado, que contribuyan al desarrollo económico. Hasta ahora, 70% de los recursos que manejan las afore se destina  para financiar al gobierno.

Schwartz es modesto y dice que, a pesar de los logros obtenidos en materia de competencia y transparencia, falta mucho por hacer. El mayor reto, afirma, es que los trabajadores afiliados se involucren con su cuenta de retiro y tomen decisiones informadas. 

“Mucha gente ni siquiera sabe en qué afore está y cuáles son los beneficios de estar en una u otra administradora, entonces, el principal reto es acercar a la gente a su cuenta de retiro, que vean la utilidad de participar en el sistema y cómo pueden beneficiarse estando al pendiente de ella”, dice Moisés Schwartz.

“El reto es que la gente empiece a pensar más en los años cercanos al retiro, se dé cuenta de que estos recursos van a financiar su pensión y que debe tomar las decisiones correctas”, concluye el funcionario.

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