Prepárate para elegir la casa ideal

Comprar un departamento es emocionante, pero puede volverse una pesadilla si lo tomas a la lige antes de dar ese gran paso, conoce los detalles que debes analizar antes de adquirir una vivien
Recuerda que esta inversión es sumamente importante, ya que  (Foto: )
Dino Rozenberg

Comprar un departamento o un condominio es divertido pero no un juego. Recuerda que una propiedad puede costar el equivalente a 10 autos y quizá tengas que vivir en ella muchos años. Comprar una propiedad para vivir es una decisión importante, pero de manera paradójica sabemos más de autos y de pantallas planas que de bienes raíces y materiales de construcción.

Una casa es el lugar donde podrás trabajar, crecer, amar, divertirte y compartir con tu pareja y tus seres queridos. La gente sueña con un hogar cómodo y acogedor, un refugio seguro, una inversión. Quiere un espacio silencioso para descansar, elegante para presumir y festivo para invitar a los amigos. Pero ¿qué pasa si resulta oscuro o frío, si las recámaras son demasiado pequeñas, si el baño abre sobre la sala y se huele lo que están cocinando los de enfrente? ¿Qué pasa si tu vecino te despierta a las seis de la mañana con ‘La rancherita del cuadrante’? ¿Sabes que muchos edificios tienen techos falsos de yeso, columnas a la mitad de los muros y puertas de cartón? ¿Sabes que en muchos anuncios y planos dibujan los muebles más pequeños para dar la idea de amplitud?

Aunque uno espera pasar muchas horas en su departamento o condominio, el hecho es que los agentes inmobiliarios rara vez dan oportunidad para revisar la propiedad con calma y en detalle. Casi nunca te dejarán un rato a solas para que ‘sientas’ sus espacios, aunque puedes pedirlo. A veces ni siquiera tienen datos elementales: ¿los lugares del estacionamiento son fijos? ¿Tiene suficiente abasto de agua? ¿Tiene portero o vigilantes? ¿Cuánto pagan los condóminos por gastos comunes?

Para tomar una buena decisión trata de visitar las propiedades con personas que sepan del tema y te acompañen de buena gana. Ten muy claro lo que quieres, lo que necesitas, lo que puedes pagar sin sufrir un colapso mensual. Piensa si vas a pasar muchas horas en casa, si te convienen más cuartos aunque sean pequeños, si te gusta el silencio o la convivencia. Si todos en tu casa salen a la misma hora en la mañana, ¿cómo le harás con un solo baño?

Los expertos aconsejan no confiar mucho en las fotos de las revistas de decoración ni en los dibujos de las inmobiliarias, y concentrarse en las cosas prácticas y realistas. Es más importante la calidad de los materiales y el ancho de los muros que lo que se ve por las ventanas. Es más importante la altura de los techos que el color de la pintura. Es más importante la seguridad que una escalera de mármol. Aquí presentamos, sin ser exhaustivos, aspectos generales que te ayudarán a evaluar tus opciones y a tomar una decisión inteligente.

Barrio, calle, edificio
Ubica el sitio en el mapa de la ciudad y considera las vías de comunicación, los medios de transporte y las rutas a los destinos frecuentes (trabajo, escuela, familia, supermercados). Pregunta sobre los servicios cercanos: bancos, comercios, escuelas, hospitales, cines, etc. Ve que el barrio sugiera un desarrollo racional con edificios de buena calidad; eso asegura la inversión y hasta alguna plusvalía.

El sol sale por el oriente pero, a lo largo del año, se desplaza mucho: estudia la orientación del edificio y calcula si tendrás sol matutino en las recámaras (preferible) o en la sala. A veces, los departamentos internos están mejor orientados que los que dan a la calle. Los pisos altos son preferidos porque tienen más luz, mejores vistas y menos ruido, pero el último piso puede dar problemas.

¿Muchos vecinos o pocos vecinos? Es una opción difícil: los edificios con pocos departamentos son más tranquilos pero los costos fijos aumentan (administración, porteros, reparaciones, etc.). Apunta en una libreta los pro y contra de los departamentos que visitas, para que puedas hacer luego una comparación razonada.

La opción entre edificios antiguos y modernos es otro mito. Lo que importa es si fueron bien diseñados y construidos, y las necesidades y presupuesto de cada comprador. Hay casas nuevas hechas con materiales corrientes, en efecto, pero no es barato cambiar la tubería del agua en un edificio de 30 años.

El estacionamiento y el movimiento de autos es muy importante en un edificio moderno. Fíjate si los espacios son fijos o compartidos, y si cabe todo tipo de auto o camioneta. ¿Los porteros ayudan a mover los coches? ¿Tendrás que dejar tus llaves durante las noches?

El constructor, el vendedor o la inmobiliaria deben dar planos oficiales y detalles de todo el proyecto. Aun sin ser un experto puedes entender la funcionalidad. Hay diseños ‘compactos’ que aprovechan cada metro cuadrado, y otros que desperdician en pasillos y espacios muertos. ¿Quieres una cocina tradicional o una barra abierta sobre el comedor?

Ahora que están de moda los edificios con servicios extra (spa, jardines, gimnasio, salones) es importante saber si son una ventaja para ti o un costo que aprovecharán los demás. Si no vas a usarlos, mejor no meterse.

Averigua sobre las instalaciones y los servicios comunes (elevadores, bombas de agua, seguridad, puertas eléctricas). Habla con el administrador o con otros condóminos para saber si el edificio tiene problemas, si está al corriente de sus pagos, si no han tenido robos o conflictos personales. ¿Aceptan mascotas?

Espacios y materiales
Asegúrate de tener las medidas verdaderas del departamento que te ofrecen y fíjate si la distribución te conviene. No te guíes sólo por los metros cuadrados: a veces, 80 lucen mejor que 95. En algunos folletos y planos de propaganda omiten detalles incómodos o dibujan los muebles con escalas más pequeñas. Así parece que las habitaciones son más amplias y cómodas. ¿Cabrán tus muebles por la escalera o tendrás que volarlos por el balcón?

Piensa si las recámaras, la sala, la cocina y los baños van de acuerdo con tu estilo de vida o tus necesidades. Los ventanales grandes son muy bonitos pero dificultan la disposición de los muebles. Hay departamentos donde las columnas no están visibles, y otros en los que hay salientes en los lugares menos adecuados. Sé realista: no todos pueden cumplir el sueño de la recámara king size y el vestidor de las películas.

Los materiales utilizados definen la construcción: hay edificios de lujo y otros de niveles medios y bajos. Cuenta lo que se ve y lo que no se ve. Hay diferentes alturas de techos y grosores de pisos y muros interiores. ¿El precio por metro cuadrado es proporcional al rumbo y a la calidad de los acabados?

Las cosas menores pueden dar problemas mayores. Pregunta por las instalaciones eléctricas, de agua y de gas. Fíjate que haya suficientes contactos eléctricos en todos los cuartos, conexiones para colgar lámparas, cableado para el teléfono y la televisión restringida, espacio para una lavadora, circuitos y fusibles independientes para que un corto en la cocina no te deje a oscuras.

Si compras en preventa o durante la construcción, habla con el arquitecto y pide información adicional. Quizá te puedan hacer adaptaciones para tu comodidad.

Aunque los bancos y los notarios determinan la limpieza de los títulos de propiedad y la ausencia de deudas, no está de más asegurarse. Confía sólo en inmobiliarias reconocidas. Busca en internet los nombres del vendedor, la agencia o, incluso, la dirección del edificio, para ver si encuentras alguna queja o comentario negativo.

Trata de no creer en las fantasías de los desarrolladores ni en las maquetas de los folletos. Lo que tienes que comprar es un buen departamento, bien hecho y a un precio justo, para que vivas a gusto y lo disfrutes muchos años.

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