Ahorra en pareja quedándote en casa

Que uno de los dos permanezca en el hogar en vez de salir a trabajar puede traer grandes benefi para que ganes financieramente hablando con esta estrategia, es necesario hacer un buen presupu
Luisa Villegas comprobó que dedicarse al hogar puede traer a
Regina Reyes-Heroles C.

Luisa Villegas trabajó durante siete años antes de decidir, junto con su esposo, que cambiaría los días en la oficina por el cuidado de la casa.

La razón principal fue el nacimiento de su hija Carolina, a quien quiere dedicarle la mayor parte de su tiempo. Desde que supervisa los gastos y lleva un presupuesto detallado, las finanzas están más ordenadas e, incluso, ha visto algunos ahorros.

Villegas era la presidenta de la Fundación Olga y Rufino Tamayo, un trabajo que le encantaba a pesar de que no era remunerado. Dejar de trabajar no afectó los ingresos de la casa, pero sí los gastos. “Desde que dejé mi actividad profesional he notado cuentas que han disminuido, como la gasolina, el celular y las comidas en restaurantes”, enumera. Por otro lado, hay gastos extra relacionados con la bebé, como pañales, la fórmula, la cuna o la carreola.

“La casa es como una empresa”, compara María Ofelia Pasquel, profesora de administración de compras y abastecimiento en la Escuela Superior de Administración de Instituciones (ESDAI). “No podemos presuponer que nada más por dejar de trabajar puede haber un ahorro espontáneamente, tiene que haber un trabajo de planeación, como lo ha hecho Luisa”.

El plan de Luisa
La decisión de dejar de trabajar se toma en conjunto con la pareja pues impacta a la familia e implica ciertos ajustes. “Lo primero es que tienen que sentarse a establecer prioridades, y para esto deben partir de un presupuesto, ganen lo que ganen”, recomienda Tomás Blanno, presidente de la consultoría en finanzas Tomás A. Blanno & Company, en Atlanta, EU.

A Villegas le quedaba claro que, al principio, los gastos incrementarían con la llegada de su hija, por lo que decidió planear. “Hice encuestas entre mis amigas para que me dijeran qué es lo que realmente necesitas”, dice. Esa información la introdujo en una hoja de cálculo de Excel, igual que los precios que encontraba en sus búsquedas en internet.

Las hojas de cálculo siguen en uso, ya no para comparar precios de las cunas, sino los gastos mensuales de la casa. Según Blanno y Pasquel, es esencial tener claro los ingresos, los gastos fijos y los variables. “Ahora estoy más involucrada (en los gastos de la casa). Antonio (Karg, su esposo) y yo hicimos una hoja de cálculo con todas la categorías de los gastos, una de ellas es, específicamente, Carolina”, recalca.

Notó que ahorraba si no encargaba las compras a la empleada doméstica. “Si los interesados no son quienes lo hacen (las compras en el supermercado), puede haber poco cuidado en las decisiones de la compra”, advierte Villegas, y Pasquel está de acuerdo pues “nadie cuida las cosas de la casa como tú misma”, afirma Luisa.

No todo es ahorro. Villegas y su esposo decidieron pagar por tres meses a dos enfermeras que les ayuden con el cuidado de Carolina, un gasto sustancial de unos 16,000 pesos al mes. “Hasta que me sienta más segura, y entonces conseguiremos una nana, lo que disminuye el gasto a la mitad”, calcula.

El presupuesto familiar depende de las necesidades de cada miembro de la familia, explica Pasquel, y se debe ajustar con cierta frecuencia. “El manejo del presupuesto debe partir de crear la mejor atmósfera posible para el desarrollo de las necesidades de los integrantes de la familia”, agrega.

Tomás Blanno recomienda analizar el presupuesto una vez al año, y hacer revisiones menos detalladas cada vez que haya un cambio, por ejemplo, si uno de ellos recibiera una herencia. “Al hacer el presupuesto sabes a dónde se va exactamente el dinero, te ayuda a tomar decisiones de si se toman o no vacaciones, o si se pinta la casa. Y después de eso queda un ingreso adicional, lo que ganan menos lo que gastan, menos los impuestos, esta cantidad es lo que pueden asignar a inversiones a largo plazo”.

Asegurar la base
Una de las categorías que Blanno y Pasquel consideran vitales dentro del presupuesto son los seguros y los gastos de un testamento o un fideicomiso. “Eso es risk management, es decir, administrar aquello sobre lo que no tienes control”, explica Blanno.

“Todo lo que sea salud es una inversión, no un gasto”, señala Pasquel, quien reconoce que esto no se considera primordial en muchas familias mexicanas.

La educación es otro elemento que los papás de Carolina quieren prever. “Es la mejor inversión y herencia para tus hijos”, dice Pasquel, mientras que para Blanno una pareja organizada incluye en su presupuesto el tipo de educación que quiere para sus hijos y lo establece como objetivo.

Reconociendo que los gastos de los primeros años son muchos, Luisa Villegas podría esperar a que Carolina cumpla dos años y entonces adquirir un seguro de educación. “Puede tener 100,000 dólares en 20 años con una mensualidad de 3,100 pesos, aproximadamente, dependiendo del tipo de cambio”, explica Jeanne Hegner, directora de Planeación Estratégica de Seguros Monterrey New York Life. “Es muy importante cubrir a la pareja, muchas mujeres en este país no están aseguradas”, recomienda.

Todavía vienen muchos gastos, pero Luisa ya dio el primer paso e hizo su hoja de cálculo, después, junto con su esposo, decidió crear un fideicomiso y obtener seguros médicos y de vida. “Ojalá muchos matrimonios planearan como ellos”, opina María Ofelia Pasquel.

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