Ten una jubilación productiva

¿Quién dice que el retiro es aburrido?, aquí algunas ideas para planear esta nueva etapa de tu se aconseja fijar metas, planes de ahorro e inventarios para así poder aprovechar mejor el tiem
A sus 50 años, Alma Caballero y Héctor Moreno ya preparan un  (Foto: )
Alejandra Macías

En teoría, cualquier persona en el retiro “tendría que ser la más feliz del mundo”, afirma Alfredo Villas Carbó, director de servicios actuariales y consultoría en capital humano de Aon, pues es en esta etapa en la que puede tener tiempo para actividades que siempre soñó hacer, como viajar, dedicarse a un pasatiempo o a una nueva profesión y estar con la familia, pero esto sólo puede suceder si 15, 10 o al menos cinco años antes de su último día laboral se tomó el tiempo para planear lo que iba a ocurrir a partir de ese momento.

Y aunque suena a un tema que sólo un contador o un actuario con un estricto esquema puede dilucidar, hay quienes con un poco de tiempo y algo de creatividad resuelven cómo hacer lo que quieren en el retiro: ingenieros especializados en plásticos que deciden volverse agricultores hidropónicos, como Alma Caballero y Héctor Moreno, o personas que no son financieras pero planean sus metas de placer con seguros de ahorro, como Ignacio Castro (55).

Lejos de ser una losa, planear la jubilación puede resultar emocionante, para lo cual Villas recomienda establecer, tan pronto como sea posible, la edad y el monto de retiro, y definir una estrategia que lo haga lo más sencillo posible.

Hay que diferenciar dos conceptos: ahorro y patrimonio. Para Alfonso Stransky, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) de la Ciudad de México, el ahorro es simplemente apartar recursos para una meta futura, pero el patrimonio es lo que se destina exclusivamente para la jubilación. Este segundo concepto implica “comprar tu libertad”, pues el patrimonio son todos los recursos que algún día servirán para no “ser esclavos” de los ingresos del trabajo.

Algunos bienes pueden caer en una de las dos categorías: si una casa se adquirió para vivir en ella puede ser un gasto o un activo patrimonial. Es un gasto u obligación si sólo genera gastos, como el pago del predial y de los intereses del crédito y el mantenimiento, pero puede ser un activo si se adquiere para rentarla y tener un ingreso en la jubilación. Tener clara esta diferencia es fundamental para saber con qué se cuenta para el retiro, afirma Stransky.

También hay que tener activos intangibles, como salud, relaciones familiares y amistades, explica Laura Balzadúa, presidenta de la Asociación Mexicana de Gerontología y Geriatría.

Hay que tener cuidados preventivos que limiten las necesidades de atención médica y permitan reducir costos para seguros de gastos médicos mayores. También hay que desarrollar un plan para mantenerse activo en la vejez.

Villas considera que tienden a olvidarse temas tan importantes como su rol con la familia o con la pareja con la que dejará de convivir sólo en la mañana y en la noche para pasar todo el día juntos, y buscar cómo usar su tiempo libre para estar ocupado y sentirse útil.

Pasos para planear
1. Definir la edad de jubilación. Alfredo Villas, de Aon, explica que ésta puede cambiar, conforme aumente el ahorro o cambien los objetivos de vida, pero es importante establecer una edad posible para planear el tiempo de ahorro.

2. Establecer una meta de ingreso. Una persona requiere entre 65 y 75% de su último salario para mantener su nivel de vida en el retiro. Algunos gastos, como viajes y cuidado de la salud, pueden subir, pero pueden disminuir otros como ropa, transporte, colegiaturas, impuestos e hipotecas.

Si quiere recibir una renta vitalicia de 10,000 pesos mensuales al retirarse, a los 60 años, debe tener un capital de 1.5 millones de pesos, explica Villas, el especialista de Aon.

Stransky, del IMEF, sugiere tener un capital para vivir de los intereses. Para estimar cuánto se puede obtener con cierta cantidad mensual de ahorro, hay algunas calculadoras en internet, por ejemplo en www.prudentialbank.com.mx

3. Hacer un inventario patrimonial. En él deben considerarse los tres tipos de ahorro para el retiro: la pensión de la afore, la que pueda tenerse con la empresa y un plan personal.

Para la pensión de la afore, hay que asegurarse de tener 500 semanas de cotización al IMSS. Las semanas adicionales generan un monto adicional en la pensión. Habrá que tramitar el ‘reconocimiento de semanas’ antes de jubilarse, para que todas estén contabilizadas. Esta pensión está topada en casi 30,000 pesos mensuales y se establece con base en el promedio de los últimos cinco años trabajados, por lo que habrá que cotizar en los niveles salariales más altos posibles.

Para saber a cuánto asciende el plan de retiro de la empresa, si ésta lo ofrece, hay que acercarse al área de recursos humanos y conocer a qué se tiene derecho y cuáles son los requisitos. Compañías como Dow o Procter & Gamble y algunas mexicanas ofrecen esta prestación.

Sumar también el plan personal de retiro. Una vez que se define el monto de estos planes, habrá que ver cuánto más se necesita para alcanzar la cifra determinada en el punto tres.

4. Prever los gastos de salud. Algunos olvidan este concepto porque tienen seguro de la empresa, pero deben adquirir uno propio porque la prestación se pierde al dejar de trabajar.

Casi todos los seguros de gastos médicos permiten el ingreso hasta los 64 años de edad, con renovación vitalicia, pero Villas sugiere contratar a los 55, cuando aún se goza de salud y los costos y las restricciones de la póliza son menores.

Otra alternativa es buscar un seguro colectivo, en el que se juntan varias personas que aunque no tengan una relación laboral se aseguren en grupo para obtener un precio menor que un seguro individual.

Una pareja en la que ambos tuvieran 60 años de edad pagarían, en conjunto, una prima anual de 65,000 pesos para un seguro colectivo de suma asegurada ilimitada y con cobertura de emergencias en el extranjero. El costo subiría a 98,000 cuando lleguen a los 70 años y 108,000 a los 80 años, pero Villas recuerda que es mejor asumir este costo porque un solo día en terapia intensiva puede llegar a 100,000 pesos.

Dinero extra
En el retiro se dejan de hacer ciertos gastos, de manera que lo ahorrado debe sumarse al patrimonio: se deja de pagar la universidad de los hijos, se gasta menos en gasolina o se obtiene un remanente por vender la casa familiar para cambiarse a una adaptada a las necesidades de una edad mayor.

“A veces, las personas pueden tener un gasto actual muy fuerte que en algunos años desaparecerá y entonces se encuentran con mucho dinero disponible y no tienen que ahorrar tanto para el retiro”, explica Villas.

Se cree que con ahorrar 10% del salario es suficiente, pero el capital podría terminarse entre los 73 y 75 años de edad, si se mantiene el ritmo de gasto. En corridas financieras para diferentes personas, Alfonso Stransky ha detectado que debería de ser 30% y el ideal sería 40%, para que eventos como compras de casas o autos y un posible desempleo en edades avanzadas no mermen el patrimonio.

Villas calcula que si se inicia a los 50 años hay que ahorrar cuando menos 20% del salario, siempre y cuando se tengan otros bienes. Hay que abonar al retiro el mayor monto disponible “sin importar la cantidad, no va a ser inútil”.

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