NY atrae a los 'mexiboomers'

Un estadounidense ofrece a clientes mexicanos departamentos ubicados en la zona de Manhattan; Kent Swing dice que el dólar barato es un aliciente para que extranjeros compren en ese barrio.
Los proyectos residenciales del desarrollador Kent Swing en  (Foto: )
Roberto Morán

Cuando quieren hablar del alto precio de un bien raíz, los estadounidenses dicen: “Ahí viviría Dios… si tuviera dinero”. Eso podría incluir los nuevos departamentos que Kent Swig vino a ofrecer a potenciales clientes mexicanos, en la zona de Manhattan que está desarrollando y ayudando a convertir en residencial el distrito financiero, en los alrededores de la Bolsa de Valores y lo que fue el World Trade Center.

Dice Swig que el dólar barato es un aliciente para que los extranjeros compren en ese barrio que, según él, no ha alcanzado el precio máximo porque el mercado todavía no ha descubierto su potencial.

A 18,043 dólares el metro cuadrado y con una paridad de 10.50 pesos por dólar, eso equivale a 189,461 ‘superpesos’ por un metro cuadrado de Nueva York, 50,000 pesos más que el espacio más caro de México, en Los Cabos.

Kent Swig es uno de los tres mayores propietarios de departamentos y oficinas de Nueva York, muy cerca de Donald Trump. Desde 1998 empezó a comprar terrenos en la zona financiera de Manhattan, sobre todo después de los ataques a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001, a raíz de la baja en los precios. Ahora cree que este distrito financiero, o ‘FiDi’ como le llama él, es la gran promesa de Manhattan. “Durante el día es el código postal con mayores ingresos de EU, pero quienes trabajan ahí duermen en otra parte”, observa. “En el futuro, ellos tendrán ahí sus departamentos”.

De visita en México, Swig dio esta entrevista en el último piso de la Torre Mayor, desde donde se pueden ver los edificios más caros de la capital, que en casos excepcionales alcanzan los 8,000 dólares el metro cuadrado. Se le comenta de la gran diferencia con Manhattan y contesta: “A mí a veces me parece difícil de creer los precios que han alcanzado los bienes raíces de Nueva York, pero es el mercado”.

En el sector de los bienes raíces de lujo en Nueva York, el nombre de David Martínez, financiero anglo-mexicano, forma parte de las historias más citadas. Aunque él no lo confirma o hace que sus abogados lo nieguen, las publicaciones neoyorquinas –incluidos The New York Times y Newsday– insisten en que él compró uno de los departamentos más caros de la ciudad, junto con una obra de Jackson Pollock, valuada en 140 millones de dólares (MDD).

Pero como dice Swig, presidente de las inmobiliarias Halstead Properties y Swig Equities, Brown & Harries, no hay muchos David Martínez, pero sí hay clientes mexicanos para departamentos de lujo –que sobrepasan 1.5 MDD–. De acuerdo con Paulina Sierra, directora de Ventas de Glika, que representa en México a Swig (y a Donald Trump), ahora negocia con 30 clientes mexicanos para los nuevos desarrollos de Swig. Están comprando como inversión, aprovechando créditos hipotecarios que les financian 30% del total.

Sierra, sin revelar nombres de clientes, señala que dos de ellos compraron un departamento en el edificio del Museo de Arte Moderno (Lever House) por el que pagaron 1.7 MDD hace siete años y ahora reciben ofertas por 5 MDD.

¿Por qué encarecen los apartamentos en Nueva York?
Sólo 4% de los departamentos que se venden ahí es para inversión, 96% es usado por quienes los compraron, a diferencia de Miami y South Beach (Florida), donde 64% de las ventas son como inversión; en Las Vegas es 63% y en San Diego, 53%. En Nueva York, el mercado es muy estable porque es un mercado de usuarios. El otro elemento que hace único a Nueva York es el mecanismo de los co-ops, una cooperativa que controla el edificio, de manera que si alguien quiere comprar un departamento tiene que recibir la aprobación de todos los demás propietarios. En Nueva York, 70% del mercado residencial es de co-ops, y es difícil que los vecinos acepten a alguien que compra a crédito. El restante 30% del mercado es de condominios y casas. Y la población está creciendo y el mercado sólo agrega de 5,000 a 7,500 unidades nuevas al año.

¿Podrían los mexicanos interesarse en Nueva York, porque no hay muchos como David Martínez?
Sí, que compró un departamento en 45 millones de dólares y, más que eso, compró dos y le quitó el techo a uno de ellos para tener altura extra, es decir, pagó por aire. Es el tipo de cosas que están pasando en Nueva York. En tres meses se vendieron seis departamentos de más de 30 millones de dólares y ocho de entre 20 y 30 millones. Es una locura.

¿Cree que los mexicanos van a comprar?
Espero. Por eso quise venir a la Ciudad de México a presentar algunos de los proyectos. El segmento de rentas de Nueva York es interesante. Los David Martínez del mundo son pocos, y pocos proyectos los pueden satisfacer. Yo tengo un edificio de 62 pisos, con 67 departamentos, en el centro de Manhattan, en 45 Broad Street que tal vez vaya a ese mercado, con un hotel Nobu.

¿Usted empezó la tendencia de construir vivienda en el distrito financiero de Nueva York?
Algo así. Cuando empecé a comprar en el ‘FiDi’, en 1998, no podía convencer a un banco, a un comprador, y después del 11 de septiembre de 2001 compré más propiedades. Ahora la zona ya está muy cotizada, pero la percepción es que todavía está muy baja, aunque se están construyendo cuatro grandes nodos de redes de transporte, con 16,000 MDD, todos en el área del WTC. En Lower Manhattan adquirí 40 edificios con 1.3 millones de metros cuadrados que se han convertido de oficinas en residencias. Compré también casi tres millones de pies cuadrados en el ‘FiDi’ para uso comercial, y tengo edificios, como el 25 Broad, de departamentos.

Nueva York está destinando 4,500 MDD para remplazar todas las tuberías eléctricas y de agua y todo el cableado de telecomunicaciones. Es un área equivalente a 1.5 veces el tamaño de Polanco, en la Ciudad de México.

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