Acaba EU con compre ahora, pague después

Las tarjetas de crédito están pasando de moda entre los estadounidenses por la crisis financier el 60% de los compradores planean utilizar menos el dinero plástico.
tarjetas credito  (Foto: Getty, )
WASHINGTON (CNN) -

Por decisión propia o forzados por las circunstancias, cada vez más estadounidenses están dejando de usar sus tarjetas de crédito, a medida que la crisis financiera cambia las actitudes a la hora de gastar o de endeudarse.

clientes estaban recurriendo menos al dinero plástico respecto del año anterior, al intensificarse las turbulencias en los mercados. El mayor minorista del mundo dijo que la porción de las transacciones con tarjetas de crédito estaba cayendo luego de tres años consecutivos de crecimiento a ritmos de dos dígitos.

"Los clientes han agotado los límites de sus créditos", dijo Eduardo Castro-Wright, responsable de las tiendas Wal-Mart en Estados Unidos, en una conferencia reciente. "No pueden usar más (sus tarjetas de crédito)", sostuvo.

Un sondeo sobre las intenciones de gasto de los estadounidenses durante la Navidad, realizado para Reuters por America's Research Group, mostró que un 60% de los compradores planean usar menos sus tarjetas de crédito para comprar regalos.

Parte de eso refleja los esfuerzos de los bancos para reducir las líneas de crédito, pero también es un síntoma de la preocupación de los consumidores en torno a cómo sobrevivir a una recesión.

Por definición, el crédito permite a los consumidores financiar sus gastos al pedir prestado contra su futuro ingreso. Cuando la confianza es elevada, el apetito por la deuda aumenta, mientras que cuando es baja, arrastra con ella la voluntad para endeudarse.

Vuelta a lo básico

"El consumidor ha perdido completamente la confianza en el futuro. No quiere asumir compromisos financieros de largo plazo", dijo Richard Hastings, estratega de Global Hunter Securities LLC.

Primero, los consumidores redujeron su gasto en casas, que generalmente conlleva un compromiso de 30 años conocido como hipoteca. Luego, vinieron los autos, que generalmente son financiados a cinco años.

Ahora, el retroceso en el gasto se está reduciendo a casi todo.

En octubre, por ejemplo, las ventas de los minoristas estadounidenses cayeron un récord de 2.8% a una cifra ajustada estacionalmente de 363,700 millones de dólares, la mayor baja desde que comenzó la actual serie estadística en 1992.

Eso es un mal presagio para la economía, tanto interna como externa. El gasto del consumidor estadounidense representa dos tercios del crecimiento económico y ha sido uno de los motores de la expansión mundial durante la última década.

Los hogares estadounidenses han acumulado 8 billones de dólares en deudas desde 1998, llevando el total a 14 billones, según las cifras más recientes de la Reserva Federal.

Mientras los bancos están renuentes a seguir dando créditos, ese nivel podría ser una marca indeleble en los próximos años.

Si bien gran parte de ese endeudamiento está contraído en hipotecas, el uso de tarjetas de crédito también se disparó sobre el final del auge inmobiliario.

Pero ahora el uso de las tarjetas se está frenando. Joseph Lupton, economista de JP Morgan, espera que el crédito al consumidor se contraiga un 8% el próximo año.

Eso golpeará especialmente a los consumidores de bajos ingresos.

"A la luz de la debilidad del mercado laboral y de la caída en los precios de las acciones y las casas, la tarjeta de crédito es para muchos hogares la única posibilidad de mantener el consumo", dijo Harm Bandholz, economista de UniCredit en Nueva York.

Entre el 20% de los hogares con bajos ingresos, la deuda con tarjetas de crédito equivale a un cuarto del ingreso, dijo Bandholz. En el quintil más rico, representa un 3.5%.

La tasa de mora en el pago de las tarjetas subió a un 4.9% en el segundo trimestre de este año, según datos de la Reserva Federal, alcanzando un máximo desde los primeros tres meses del 2002.

Sin ánimo comprador

El consumo privado cayó en el tercer trimestre y economistas piensan que seguirá bajando hacia fin de este año y comienzos del próximo. De concretarse las proyecciones, sería la primera vez desde 1947 que el consumo se contrae por tres trimestres consecutivos.

Eso es precisamente lo que el Gobierno estadounidense está tratando de evitar. El Tesoro quiere usar parte de los 700,000 millones de dólares del plan de rescate financiero para garantizar que haya préstamos al consumidor con la esperanza de que el crédito vuelva a fluir en la economía.

Pero eso no sería suficiente, dado que incluso aquellos con mucho crédito parecen estar reduciendo sus gastos.

En la recesión del 2001, el gasto del consumidor se mantuvo en terreno positivo aún cuando la economía se contrajo. El actual episodio ha golpeado mucho la confianza en todos los sectores de la sociedad.

Los minoristas de artículos de lujo, que normalmente son resistentes a las recesiones, ahora están siendo golpeados, como quedó de manifiesto con las débiles ventas de cadenas como Saks Inc.

En palabras simples, no hay ánimo para comprar ahora mismo, con o sin crédito fácil.

"Ya no está bien visto desplegar gastos ostentosos cuando tu gente cercana está perdiendo su empleo o su casa", dijo Darrell Rigby, de la consultora de Bain & Co.

 

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