Los niños de Indonesia, víctimas de su propia vulnerabilidad

Un hombre ha asesinado a por lo menos 14 niños desde 1995, el caso deja al descubierto la dificil situación de los niños de la calle en el país
niños en indonesia victimas de violencia
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Arwa Damon
Autor: Arwa Damon
YAKARTA (Reuters) -

“Siento un profundo pesar, no puedo ni proteger a mi propio hijo”, dijo Nur Hamida. “Él ha tenido que salir a trabajar”.

Mientras habla, Hamida mece la cuna de su pequeña hija. Tiene otro niño de 9 años, Ardiandyah. Él canta en las calles para llevar dinero a casa, como muchos niños de la zona de Yakarta en Indonesia.

Un día de enero, el hermano de cinco años de Ardiansyah, regresó a casa sin él. Unas horas después, Hamida escuchó noticias terribles de un niño que fue hallado mutilado: las autoridades intentaban localizar su cabeza.

Ella supo de inmediato que algo estaba mal con Ardiansyah. “Me acerqué a un chico de la calle para saber si conocía la edad del niño mutilado. Estaba llorando cuando pregunté”.

Hamida estaba desesperada. “Empecé a buscar debajo de los puentes la cabeza de ese niño. Le dije a mi esposo, ese niño mutilado en nuestro hijo. No puedo asegurarlo, pero mi corazón me decía que se trataba de mi hijo”.

La investigación de la policía los condujo a vendedor de cigarros de nombre Baikuni. Él confesó todo.

“Le pidió a Ardiansyah que tuviera sexo con él. Cuando el chico se negó, se enojó tanto que lo estranguló”, dijo un vocero de la policía.

Ardiansyah no es la única víctima. Las autoridades han reportado el rapto y asesinato de por lo menos 14 niños desde 1995.

El vendedor de cigarros, Baikuni, no es un extraño en la comunidad o un desconocido de sus víctimas. Tenía el apodo de “Babe”, que significa padre, y es conocido por ser amable con los niños en la calle.

Nadie sospechó que su figura paternal podría ser la misma persona que se convirtió en asesino serial. Este casó impactó en Indonesia porque no es normal encontrar un asesino de niños. Pero trajo a la luz la difícil situación en que viven 12,000 niños en la calle de Yakarta.

“El 90% de estos niños que terminan deambulando en la calle se debe a las condiciones económicas en que viven sus padres”, dijo Agusman, que tiene un refugio para niños. “Rara vez los padres mandan a sus hijos por otras razones, simplemente no tienen otra opción que hacer que sus hijos los mantengan”.

El refugio de Agusman se caracteriza porque está lleno de niños que sueñan con ser estrellas de rock, pero también porque todos pasaron tiempo en la casa de Baikuni.

“Siempre era divertido estar en su casa. Conocí a muchos amigos ahí”, dice uno de los niños refugiados.

Agusman dijo que el problema es que los niños que están en las calles de Indonesia son especialmente vulnerables porque no hay leyes específicas que los protejan. Alguien como Baikuni puede convertir su casa en un refugio para niños sin que nadie le haga preguntas.

“No queremos que la gente deje de hacer el bien, pero el gobierno necesita establecer leyes para este tipo de acciones contra los niños”, piensa Agusman.

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Otra cosa que se debe atender es la situación de las familias que no pueden atender a sus hijos. Ardiansyah, por ejemplo, era uno de seis niños que vivían en el mismo cuarto, con apenas lo necesario para sobrevivir.

Su madre también creía que con Baikuni estaría a salvo, pues era como su hermano. “Tengo muchos hijos y era muy feliz de haber encontrado a alguien que me ayudará a cuidarlos. Nunca imaginé que les haría daño. Mi hijo no era el único que pasaba largas temporadas en su casa. Yo sólo le pedí que mantuviera a salvo a mi niño”.

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