En Lousiana, piden acabar con las "ciudades tóxicas"

La gente de Mossville exige frenar las emisiones contaminantes de las industrias que rodean a su poblado
mossville  la ciudad de mossville esta rodeada de industrias
David S. Martin
Autor: David S. Martin
WESTLAKE, Louisiana (Reuters) -

Si la gente que ha vivido en Mossville, Louisiana, se reúne en una habitación, es muy probable que escuche una letanía de problemas de salud y una lista de amigos y familiares que murieron jóvenes.  

"Tengo cáncer. Mi padre tenía cáncer. De hecho, murió de eso. Hay mucha gente en esta área que murió de cáncer", dice Herman Singleton Jr., de 51, que también perdió a dos tíos y una tía por este mal.

Singleton y muchos en esta comunidad predominantemente afroamericana en el suroeste de Louisiana sospechan que las 14 plantas químicas cercanas han jugado un papel en el cáncer y otras enfermedades que, dicen, ha asolado la zona.

Durante décadas, los residentes de Mossville se han quejado de sus problemas de salud con la industria y con dependencias estatales y federales. Ahora fincan sus esperanzas en la nueva dirección de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

"Tengo muchas esperanzas ahora", dice Debra Ramírez, de 55 años, quien creció en Mossville y que perdió a una hermana de 45 por sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria. "Yo veo que quieren hacer lo correcto."

Lisa Jackson, una nativa de Nueva Orleans, Louisiana, es la primera administradora afroamericana de la EPA, y puso a la justicia ambiental como una de sus prioridades de este año.

La agencia celebró una reunión en Mossville el mes pasado para comenzar con un estudio diseñado para ver si esta comunidad califica como un sitio “Superfund”, una condición reservada a los lugares más contaminados en los Estados Unidos. Esa designación aportaría fondos federales para la limpieza de Mossville.

El grupo ecologista local Acción Ambiental en Mossville Ahora (MEAN, por sus siglas en inglés), pidió a los gobiernos y a la industria reubicar a los residentes que quieren irse, ofrecer una clínica de salud gratuita y reducir las emisiones de las plantas de energía. Superfund reubica residentes sólo como último recurso.

"Hay gente que se está enfermando, hay personas que están muriendo a causa de lo que está sucediendo en nuestra comunidad. Estas sustancias nos están matando. Destruirán Mossville si no pasa nada", dice Dorothy Félix de MEAN.

Miles de libras de sustancias cancerígenas como el benceno y cloruro de vinilo son vertidos por plantas aledañas a Mossville cada año, según la EPA.

Químicos al aire

El auge industrial inició en Mossville durante la Segunda Guerra Mundial. Los fabricantes de cloruro de vinilo, las refinerías, una central eléctrica de carbón y plantas químicas operan ahora en lo que fue un condado rural, rico en agricultura, pesca y caza.

Robert Bullard, autor de Dumping in Dixie, dice que no es una sorpresa que la industria haya elegido a Mossvillle, una comunidad fundada por los afroamericanos en la década de 1790.

Según Bullard, los afroamericanos se han llevado la peor parte por vivir cerca de la industria, los vertederos y las instalaciones peligrosas.

"Los afroamericanos son 79% más propensos a vivir en comunidades donde hay instalaciones peligrosas que suponen amenazas para la salud", dijo Bullard, director del Centro de Recursos de Justicia Ambiental.

Bullard dice que Jackson ha dado nueva vida a la justicia ambiental desde que asumió el cargo el año pasado. Durante los últimos ocho años "la justicia ambiental fue inexistente o invisible", dijo.

Temores de Mossville

Con el tiempo, los residentes de Mossville se comenzaron  a preocupar por las emisiones contaminantes de las empresas.

Los temores aumentaron en 1998 cuando la Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades analizó la sangre de 28 residentes de Mossville y encontraron dioxina en niveles tres veces superiores al promedio nacional.

Las dioxinas son sustancias cancerígenas. Los volcanes y los incendios forestales crean dioxinas naturalmente. También son liberads durante la producción de cloruro de vinilo, en los incineradores de residuos y las instalaciones de procesamiento de la madera.

Los residentes fueron analizados nuevamente en 2001, con resultados similares, pero en 2006 la agencia llegó a la conclusión de que los residentes no enfrentan un riesgo para la salud, una evaluación repetida por la industria local.

"Las emisiones están dentro de las normas establecidas por distintos organismos y son de un nivel que no tienen efectos nocivos sobre la comunidad local", dice Larry DeRoussel, director ejecutivo Lake Area Industry Alliance.

DeRoussel habla por la industria local. CNN invitó a las 14 empresas para hablar en cámara. Ninguna de éstas aceptó, algunos dijeron que la entrevista a DeRoussel sería suficiente.

Según DeRoussel, las estadísticas muestran que la tasa de cáncer en el Distrito de Calcasieu, el condado local, no es significativamente más alta que el promedio estatal.

Pero Wilma Subra, una química de New Iberia, Louisiana, que ha trabajado con los residentes de Mossville, dice que los datos son engañosos porque el distrito abarca un área muy grande, más de 1,000 kilómetros cuadrados y más de 180,000 residentes. Mossville es una pequeña fracción de ésta, con cerca de 375 casas adyacentes a las plantas químicas.

 "La gente de Mossville es como un experimento. Saben que tienen altos niveles de dioxina en la sangre y se les permite seguir viviendo allí y estar expuestos", dice Subra, quien ganó el premio MacArthur Genius en 1999 por su trabajo ambiental con las comunidades.

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Después de que la EPA anunció su investigación Superfund, Félix dice que ella está esperanzada por primera vez en años de que Mossville será salvada.  

"Esta es la primera vez que he tenido un poco de esperanza en la EPA," dice Felix.

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