El caso del beso en Dubai expone un choque cultural

El 85% de la población de este emirato árabe está compuesta principalmente por gente que no nació ahí, lo que origina fricciones culturales
La población dubaití tiene una rara y diversa composición ba  La población diversa de Dubai sufre choques culturales
Daniela Deane
Autor: Daniela Deane
LONDRES (Reuters) -

Los lugareños se visten con trajes largos, que cubren todo su cuerpo. Rezan cinco veces al día en una de las muchas mezquitas de la ciudad. Cada año celebran el Ramadán, ayunando de sol a sol.

A muchos expatriados, por el contrario, les encanta ir a la playa, con frecuencia con vestidos de baño pequeños sacando todo el provecho de su bronceado. Van a los cafés cerca de la playa a tomar y a comer con sus amigos, disfrutando del estilo de vida sin impuestos del emirato.

El único problema es que los expatriados superan en número –por mucho- a los habitantes locales. Son ocho veces más.

Bienvenido a Dubai, el pequeño emirato desértico donde el enorme 85 por ciento de la población es de algún otro lugar, una característica demográfica sin igual en el mundo.

Y aunque la inusual coexistencia es muy pacífica, pueden aparecer fricciones, como en el caso reciente de una pareja británica que puede enfrentar hasta un mes de cárcel por besarse en público.

La pareja, un hombre británico que vive y trabaja en Dubai y una turista británica que visitaba la ciudad-estado del Golfo Pérsico, fueron arrestados en noviembre acusados de besarse y de tocarse íntimamente en público –violaciones a la ley contra la indecencia pública-, y de consumir alcohol. A la pareja le fue concedida la libertad bajo fianza en espera de la apelación. Una audiencia está programada para el 4 de abril.

La población extranjera de Dubai se ha elevado en años recientes puesto que los expatriados, cortejados por el país, viajaron en masa al radiante emirato para trabajar.

“Es uno de los países del mundo que ha tenido la más rápida transformación estructural que hemos visto en una economía”, dice Nasser Saidi, economista jefe de la Autoridad Financiera Central Internacional de Dubai. “Si lo ves de esa forma, empiezas a entender las dinámicas de nuestra economía, el por qué necesitas atraer una vasta población de todo el mundo”.

Los cambios en la población han desafiado a los ahora pocos dubaitíes, incrementando las preocupaciones entre los habitantes que la vertiginosa modernización del emirato amenace su profundamente conservadora sociedad y su identidad religiosa.

Este caso es el tercero en que están involucrados británicos en menos de dos años. Expatriados en Dubai dicen que las autoridades parecen estar cada vez más sensibles frente a ese tipo de choques culturales.

“Los expatriados deben saber que no importa cuán moderna y abierta la sociedad sea en este país, es un país islámico”, dice Heike Moeckel, un consultora consular en Embrace Arabia, una compañía en Abu Dhabi que provee entrenamiento cultural para los extranjeros y emiratíes.

Moeckel dice que la “cantidad de ignorancia” de los expatriados sobre las tradiciones islámicas es el “principal obstáculo” en su trabajo. Ella dice que hay playas en Dubai donde una mujer emiratí no se atrevería a llevar a sus hijos porque el código de vestimenta y el comportamiento allí son considerados “completamente inapropiados” por los habitantes locales.

La pareja británica –del caso actual- estaba cenando con amigos en Bob's Easy Diner, uno de los muchos cafés de cerca de la playa Jumeirah, cuando una mujer emiraití junto con su familia reportaron su comportamiento a la policía.

“Es muy fácil hacer una economía con diferentes tipos de personas con diferentes antecedentes religiosos y nacionalidades”, le dijo a CNN Shahidul Haque, representante regional para la Organización Internacional de Migración para Medio Oriente. “Pero es muy difícil desarrollar un tejido social con esas mismas poblaciones”.

“Ese es un reto inmenso para cualquier país”, dice Haque, agregando que los incidentes como el de la pareja que se besó “suceden por razones sociales y económicas”, más que por diferencias religiosas.

La economía de Dubai, alguna vez una pequeña aldea con recursos naturales limitados, fue construida con el trabajo de los expatriados. Y ese alto número de expatriados necesita ser mantenido para garantizar el crecimiento, aseguran los expertos.

Las ventas de petróleo representan menos del cinco por ciento de la economía de Dubai hoy en día. La mayoría de sus ingresos viene de servicios industriales, el comercio minorista y el turismo.

Al ser preguntado por si la economía de Dubai puede continuar creciendo sin su amplia población de expatriados, Saidi, el economista jefe, dice que no.

“Es claro que los necesitamos”, dice. Saidi afirma que aunque la población del emirato es muy joven y está creciendo rápidamente, tomará “un par de generaciones para crear las habilidades y competencias requeridas”.

Hasta ese momento, Dubai sigue necesitando –y llamando- a los trabajadores extranjeros, a pesar de los choques culturales como el de la pareja británica.

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“El mercado laboral local no puede proveer” lo que se necesita, dice Haque. “O dependes del trabajo extranjero, o reduces la economía”.

“Y ningún país quiere reducir su economía”.

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