El Ejército de EU investiga a soldados por trofeos macabros en Afganistán

Videos de los interrogatorios revelan un cuadro de militares renegados, aburridos, drogados con hachís y planeando asesinatos
marine  soldado
Drew Griffin
Autor: Drew Griffin
ATLANTA, Georgia (Reuters) -

Videos obtenidos por CNN de interrogatorios a un grupo de militares de Estados Unidos acusados de asesinar a civiles musulmanes sin haber sido provocados describen terribles escenas de asesinatos a sangre fría.

"Nos encontramos a este tipo en su campamento, así que Gibbs lo sacó, lo colocó en posición, así de fácil", dice el cabo Jeremy Morlock, detallando cómo, patrullando a principio de año y bajo el mando de su sargento, Calvin R. Gibbs, él y otros sacaron a un afgano de su casa y lo mataron.

"¿Así que, él estaba cooperando plenamente?", pregunta el investigador militar en las cintas del interrogatorio en mayo del 2010.

"Sí", responde Morlock.

Investigador: "¿Estaba armado?"

Morlock: "No, no que estuviéramos al tanto".

Investigador: "¿Así que lo sacaron de su casa?"

Morlock: "Creo que no estaba adentro. Estaba en el área de su choza… y Gibbs mandó a un par de personas".

Investigador: "¿Dónde lo colocaron, cerca de una pared?"

Morlock: "Sí, el estaba cerca de una pared… en dónde Gibbs pudiera colocarse detrás cuando la granada explotara. Y entonces él nos colocó a mí y al -soldado especialista- Adam Winfield fuera, para que pudiéramos tener una línea de visión libre de este tipo. Luego sacó una de sus granadas, una granada estadounidense, la activó, la lanzó y nos dijo a Winfield y a mí 'está bien, eliminen a éste tipo. Maten a éste tipo, mátenlo'".

Investigador: "¿Lo viste con algún arma? ¿Fue agresivo con ustedes en algún momento?"

Morlock: "No, para nada. No era una amenaza".

A Morlock se le acusa de asesinar a tres civiles afganos, dos por disparos, entre enero y mayo del presente año. El tercero es el asesinato que describió anteriormente.

Matan por deporte

En la denuncia de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, se presenta un cuadro de una banda de soldados renegados que fuman hachís, aburridos, planeando y llevando a cabo asesinatos de civiles afganos sólo por deporte.

Gibbs también está acusado de haber conservado dedos y huesos de piernas como recuerdo, según los documentos. Un soldado que trató de dar el pitazo, fue golpeado y amenazado, dijeron unos soldados.

Algunos soldados se tomaron fotografías de ellos junto a los afganos después de haber sido asesinados, supo CNN. Según los documentos militares, algunos de los soldados estaban involucrados en el lanzamiento de granadas a civiles.

El abogado civil de Morlock, Michael Waddington, no negó que su cliente matara por deporte, "a eso suena", le dijo a CNN.

Waddington dijo que su cliente, de 22 años, tenía daños cerebrales por ataques previos con explosivos caseros (IED, por sus siglas en inglés), utilizaba medicamentos prescritos y fumaba hachís, por lo que estaba bajo su influencia. Asimismo, relata el temor a su oficial de mando, quien también está acusado. Él definió a Gibbs como "el cabecilla detrás de esto".

Trofeos macabros

Las autoridades alegan que Gibbs conservaba trofeos como dedos, dientes o huesos de los cadáveres de afganos. Otro soldado supuestamente conservó un cráneo, de acuerdo con los documentos acusatorios.

El abogado de Gibbs no respondió a las llamadas de CNN.

Otros soldados están acusados de tomar fotos de cadáveres y un soldado está acusado de apuñalar un cadáver.

Otros soldados dicen que le tenían miedo a Gibbs y admitieron haber fumado hachís mezclado con opio casi diariamente.

El cabo Emmit Quintal, acusado de interferir una investigación militar y de uso de drogas, le dijo al investigador de la Armada que todo el despliegue era por recurrir a drogas en "días malos, días de tensión y días en los que necesitábamos escapar".

Quintal le dijo a los investigadores en mayo que el pelotón, bajo la dirección de Gibbs, fue a las barracas de un hombre que pensaron era un soplón y lo golpearon.

Después de la golpiza, Quintal dijo en la cinta: "Gibbs se sentó casualmente y le dijo (a él) que si los delataba de nuevo lo mataría, que había matado a gente anteriormente y que no tenía problema de matar nuevamente. Para entonces, el sargento Gibbs tenía una pañuelo. Lo abrió, lo arrojó y tres dedos humanos cayeron al suelo. En ese punto, realmente perdí la cabeza".

El abogado de Quintal no respondió las llamadas de CNN.

Morlock es acusado de tres cargos de asesinato: un civil afgano Gul Mudin en enero con una granada y un rifle, el civil Mullah Adahdad en mayo de forma similar; y Marach Agha, en febrero, que murió tiroteado.

Morlock y su abogado atendieron el lunes a una audiencia del Articulo 32 en la base conjunta Lewis-McChord en Washington.

En la audiencia, para determinar si el ejército tiene suficiente evidencia en contra de Morlock para proceder a una corte marcial, el agente especial de la Armada, Anderson D. Wagner declaró que Morlock admitió en interrogatorios de mayo pasado haber participado en los asesinatos.

En defensa de su cliente, Waddington sugirió que Morlock había actuado bajo la influencia de drogas cuando habló con Wagner y que no debió ser interrogado hasta pasado un tiempo. Morlock estaba siendo transferido a través de Kandahar para una evaluación de una lesión cerebral traumática cuando se dio la entrevista, dijo Waddington.

Pero Wagner declaró que Morlock se mostró lúcido y articulado durante el interrogatorio.

Sin embargo, Wagner reconoció que no hay evidencia directa de que Morlock fuera responsable de los asesinatos, ya que no se realizaron autopsias.

Adam Kelly, otro soldado bajo el mando de Gibbs, dijo a los investigadores que el sargento tenía un almacén de armas y otros artículos que podían ser plantados en las víctimas de asesinato y que los otros soldados le temían.

"Si Gibbs hubiera sabido que ahora estoy sentado aquí en frente de una cámara, no tengo la menor duda de que me hubiera matado", dijo.

Kelly no tiene cargos de homicidio. Su abogado no respondió a las llamadas de CNN.

El Pentágono no ha comentado en ninguno de estos casos. En su lugar mandó a CNN un comunicado sobre los videos.

"La divulgación pública de las grabaciones en video en este momento es preocupante porque podría afectar negativamente la justa y equitativa administración del proceso de justicia militar", dice la declaración.

Audiencias de investigación previas al juicio de cinco soldados están programadas para las siguientes semanas. Otros siete soldados están enfrentado acusaciones menores, que van de encubrimiento de los asesinatos, mutilación cadáveres  y utilización de drogas.

Los cinco que enfrentan cargo de asesinato son Morlock de Wasilla, Alaska; sargento Calvin Gibbs, de Billings, Montana; soldado Andrew Holmes, de Boise, Idaho; soldado Adam Winfield, de Cabo Coral, Florida; y soldado Michael Wagnon, de Las Vegas, Nevada. Todos ellos son de la quinta brigada Stryker.

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El abogado de Winfield, Eric Montalvo, dijo a CNN vía correo electrónico que su cliente "no es culpable de homicidio premeditado y que eso es lo más claro que puedo ser".

Dice que las videograbaciones "no cuentan toda la historia…es algo de lo que lo transformó".

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