La nueva presidenta de Brasil dice estar 'feliz como raras veces'

La nueva presidenta de Brasil dice que sus prioridades serán la educación, la salud, la seguridad y la lucha por erradicar la pobreza
dilma rousseff  (Foto: Reuters)
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BRASILIA (Reuters) -

Feliz y triste. Así dice estar la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el día en que se convirtió en la primera mujer en asumir el máximo cargo del país más poblado de Latinoamérica.

Rousseff dijo que estar "feliz como rara vez" por convertirse en presidenta y "triste" por despedir a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, hasta ahora el presidente más popular de Brasil.

Esta fue la primera reflexión de Rousseff tras recibir la banda presidencial de Lula, en la sede del gobierno.

La nueva presidenta ofreció un discurso en el "parlatorio", una tribuna ubicada en las afueras Palacio de Planato, donde asumió. Ahí agradeció la oportunidad que le dio el pueblo brasileño al elegirla durante las elecciones de octubre pasado.

Rousseff mencionó en varias ocasiones a Lula, de quien dijo haber aprendido su "inmensa sabiduría". También lo describió como un "líder enamorado de su país y su gente".

"La voluntad de cambio de nuestro pueblo llevó a un obrero a presidente de Brasil. Su esfuerzo, dedicación y nombre ya están grabados en el corazón del pueblo, el lugar más sagrado de nuestra nación", dijo.

Al elegir a una mujer como presidenta –aseguró–, el pueblo brasileño volvió a incurrir en una "osadía".

El mayor compromiso de ella y el vicepresidente, Michel Temer, agregó, será continuar con el camino de Lula y el ex vicepresidente brasileño José Alentar, quien fue el gran ausente ya que se encuentra hospitalizado a causa de un cáncer de estómago. Ese camino incluye cuidar "con mucho cariño de los más frágiles y necesitados", dijo Rousseff.

Sus prioridades serán la educación, la salud, la seguridad y la lucha por erradicar la pobreza, aclaró. "Si todos trabajamos por Brasil, Brasil nos devolverá el doble", aseguró.

Finamente, Rousseff recibió felicitaciones de los dignatarios internacionales que asistieron a la ceremonia. Los actos oficiales de investidura terminan con un coctel para invitados especiales en el Palacio Itamaraty, en la cancillería brasileña.

Lula, el más popular

El ex presidente brasileño abandonó el Palacio de Planato y la ciudad de Brasilia acompañado de su esposa, Mariza Leticia, poco después de entregar la banda presidencial a Rousseff. Se fue en medio de una emotiva despedida popular.

Rousseff lo tomó del brazo izquierdo y bajó con él la rampa que da acceso al palacio. Lula, su esposa, la presidenta, y el vicepresidente, Michel Temer, se despidieron en medio de abrazos y lágrimas, así como aplausos de los empleados del Palacio Planato.

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Lula, quien lloraba y sudaba copiosamente, se acercó a los brasileños que se reunieron frente al palacio y comenzó a abrazarlos y darles apretones de manos. La multitud coreaba su nombre.

Lula gobernó dos mandatos consecutivos de cuatro años, entre el 1 de enero del 2003 y el 1 de enero del 2011. Su gobierno tiene un 87 % de aprobación.

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