HRW documenta crímenes de guerra cometidos por el gobierno de Siria

El grupo de derechos humanos emitió un reporte en el que señala el abuso de las fuerzas del régimen sirio en contra de la población civil
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(CNN) -

Mientras el enviado internacional Kofi Annan negociaba el alto el fuego en Siria, las fuerzas del gobierno atacaron bastiones de la oposición, mataron y detuvieron a residentes, agresiones que constituyen crímenes de guerra, denunció este miércoles un grupo de derechos humanos.

Elementos de seguridad sirios mataron al menos a 95 personas durante la ofensiva de dos semanas en Idlib, poco antes del cese al fuego, de acuerdo con Human Rights Watch.

Los ataques se produjeron a finales de marzo y principios de abril, cuando Annan negociaba con el régimen del presidente Bachar al Asad para poner fin a los enfrentamientos, según el grupo.

El cese al fuego acordado por el enviado de la ONU y la Liga Árabe entró en vigor el 12 de abril.

"Mientras los diplomáticos discutían los detalles del plan de paz de Annan, tanques y helicópteros sirios atacaron un pueblo tras otro en Idlib", dijo Anna Neistat, directora asociada para programa y emergencias de Human Rights Watch.

"A cualquier lugar donde íbamos veíamos casas, tiendas y coches destruidos o incendiándose, y escuchamos a personas cuyos familiares fueron asesinados. Era como si las fuerzas del gobierno sirio usaron cada minuto previo al cese al fuego para causar daño".

En el informe de 38 páginas, el grupo de derechos humanos documentó asesinatos, destrucción de propiedades, detenciones arbitrarias y tortura.

Alrededor de dos tercios de los detenidos permanecen en prisión, a pesar de las promesas del gobierno de liberar a los presos políticos, indicó el grupo.

El informe se basa en una investigación de campo en las ciudades de Taftanaz, Saraqeb, Sarmeen, Kelly y Hazano, en la provincia de Idlib.

"En cada ataque, las fuerzas de seguridad del gobierno utilizaron numerosos tanques y helicópteros; se trasladan a las ciudades y se quedaban de uno a tres días antes de continuar con la siguiente ciudad", indicó Human Rights Watch.

Se dejan marcas de grafiti en las ciudades atacadas para señalar la operación militar, de acuerdo con el grupo.

"Estos casos indican que las fuerzas del gobierno fallan en distinguir entre civiles y combatientes, así como en tomar las medidas necesarias de precaución para proteger a los ciudadanos", señaló el reporte.

El informe llega en medio de las condenas internacionales por la violación de alto el fuego por parte del gobierno y las fuerzas de oposición.

"Todas las partes deben tomar medidas adicionales para garantizar el cese de la violencia en todas sus formas", dijo Herve Ladsous, subsecretario general de pacificación de Naciones Unidas. "El pueblo de Siria ha sufrido demasiado".

Sin embargo, la presencia del pequeño equipo de observadores de Naciones Unidas está teniendo un "efecto amortiguador" de la violencia, dijo Ladsous.

Hay 24 observadores desarmados hasta el momento, dijo, pero se espera que el número aumente en las próximas semanas. Los observadores están en Homs, Hama, Daraa, Idlib y Damasco.

Human Rights Watch urgió a Naciones Unidas a garantizar que la misión de supervisores incluya a personal de derechos humanos que entreviste a las víctimas de abusos y protegerlos contra las represalias. "Los esfuerzos del plan de paz se verán seriamente afectados si los abusos continúan a espaldas de los observadores", dijo Neistat.

Mientras tanto, la violencia continúa en Siria. Al menos 27 personas murieron este miércoles, entre ellos soldados que desertaron y elementos de las fuerzas de seguridad, durante enfrentamientos en las provincias de Aleppo y Damasco, informó el Observatorio de Derechos Humanos sirio.

Un día antes, las fuerzas del régimen mataron al menos a 48 personas, de acuerdo con los Comités de Coordinación Local de Siria, una red de activistas de la oposición.

CNN no puede verificar independientemente los informes de violencia y las muertes dentro de Siria porque el gobierno ha restringido el acceso por la mayoría de los medios de comunicación internacionales.

Las protestas pacíficas en Siria comenzaron en marzo del año pasado, pero una sangrienta represión del gobierno dio lugar a la violencia que ha dejado miles de muertos y llevó a algunos desertores militares a tomar las armas contra las fuerzas del régimen.

Naciones Unidas estima que al menos 9,000 personas han muerto en el conflicto, mientras que grupos de la oposición ubican la cifra en más de 11,000.

El plan de Annan para el restablecimiento de la paz llama a un cese al fuego entre el gobierno y la oposición, permitiendo el acceso de grupos humanitarios a la población, la liberación de los detenidos y el inicio de un diálogo político. También insta a las fuerzas del gobierno a retirarse del centro de la ciudad.

La familia del presidente Bachar al Asad ha gobernado Siria durante 42 años.

Ahmed Amir contribuyó con este reporte

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