Hollande y Merkel: ¿los nuevos aliados en la Unión Europea?

En medio de la crisis generalizada europea, el ganador de las elecciones francesas influirá en el rumbo de la política de Bruselas
hollande_francia
hollande_francia  hollande_francia  (Foto: )
  • A+A-
Autor: Diana Magnay
(CNN) -

A lo largo de esta temporada electoral, ha habido muchos ataques contra la austeridad, o mejor dicho, ataques contra Alemania. El competidor socialista por la presidencia de Francia, Francois Hollande, animado por su éxito en la primera ronda, declaró el martes pasado que “Alemania no puede decidir por el resto de Europa". Comprometiéndose a regresar a Europa al camino del crecimiento, dijo: “No somos cualquier país, podemos cambiar las cosas". 

En cuanto al presidente Nicolas Sarkozy, quien supera a Hollande en las encuestas, desde el inicio de su campaña se apresuró a sacudirse el apodo “Merkozy” al darse cuenta de que jactarse de su amistad con la canciller alemana le restaba puntos frente al electorado. Merkel respaldó a su aliado y confirmó su apoyo a la propuesta para su reelección, a pesar de la creciente retórica antiinmigrante y proteccionista con la que Sarkozy, y su equipo buscan atraer a los votantes de la extrema derecha, a quienes les disgusta Berlín.

Mucho se deduce del hecho que la Cancillería alemana no ha hecho propuestas oficiales a Hollande. En una entrevista reciente para el diario alemán Die Welt, el presidente del Partido Socialdemócrata alemán, Sigmar Gabriel, defendió a su contraparte socialista en París al asegurar que había sido “víctima de las calumnias” de la coalición gobernante y de la propia Merkel. “Ella sabe perfectamente que es falso que Hollande pretenda despedazar el acuerdo fiscal para provocar enormes deudas". Ya sea que esté segura de ello o no, Merkel ha dejado claro que Hollande no puede destruir el acuerdo fiscal. Señaló que no está sujeto a negociación. También está claro, sin embargo, que Berlín reconoce las advertencias. Etienne Francois, del Centro Francés de la Universidad Libre de Berlín, afirmó que “Alemania es lo suficientemente sagaz como para adaptar su posición ante una nueva constelación política en Francia. Los alemanes no improvisan". 

Merkel ha respondido con más referencias al crecimiento, aunque le cuesta convencer al público de que esta posición no es nueva. “Es importante que acabemos con la idea de que el crecimiento es oneroso y que debe ser el resultado de costosos programas de estímulos”, declaró para el diario Abendblatt de Hamburgo. Aseguró que la vía para salir de la crisis siempre ha descansado sobre dos pilares: “Unas finanzas sólidas y la aplicación de medidas que estimulen el crecimiento y el empleo". 

Hollande declaró que, si resulta electo, el primer viaje que hará será a Berlín. Hollande no subestima el poder de la alianza franco-alemana. Su temperamento es más parecido al de la Canciller alemana que al de Sarkozy. Claire Demesmay, experta en Francia para el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, dijo: “Es pragmático, está dispuesto a concertar, acepta la disciplina presupuestal y tendrá que soportar una gran presión por parte de los mercados. Al final del verano, cuando hayan transcurrido las elecciones parlamentarias, deberá empezar a ahorrar y a impulsar varias reformas".

A partir de ahora, se pueden esperar pequeñas modificaciones del pacto fiscal, pero ninguna revisión. Francois señaló que “Alemania será lo suficientemente hábil para aceptar pequeños cambios de redacción que ayuden a Hollande a probar su victoria ante los franceses, pero será sólo una táctica”. Merkel ya está hablando de hacer un uso más flexible de los fondos para infraestructura de la Unión Europea con el fin de estimular el crecimiento, lo que refuerza el papel del Banco Europeo de Inversiones. Sin embargo, aún falta mucho para que se concierte alguna reunión con el futuro líder francés para revisar propuestas sobre temas como los eurobonos o los préstamos directos del Banco Central Europeo a los gobiernos, que son anatema para Berlín.

Hasta dónde se verá forzada a llegar la Cancillería alemana para comprometerse con el mantra de crecimiento de Hollande dependerá de asuntos de fuera de Francia. Grecia también celebrará elecciones el domingo. Los votantes griegos golpeados por la austeridad se inclinan por los partidos extremistas de derecha e izquierda. La recesión golpea a toda Europa; los drásticos recortes inquietan al electorado en España, Portugal e Italia. Cuanto más apoyo obtenga Hollande por parte de las naciones descontentas de la eurozona, menos margen de maniobra tendrá Alemania para aplicar sus medidas de austeridad.

Aún falta mucho para que eso suceda. El resultado de la elección del domingo aún no está escrito. Grecia irá a las urnas, Merkel enfrentará en las próximas dos semanas dos elecciones estatales cruciales y los Países Bajos celebrarán elecciones en septiembre. Si nos pudiéramos regir por lo que ha sucedido en las últimas dos décadas, lo más probable es que la alianza franco-germana siga siendo el ancla de la estabilidad en los mares turbulentos de la incertidumbre sin importar quién lleve las riendas del poder en cada país.

Ahora ve