Los retos de Hollande, un presidente en busca de “un cambio para Europa”

El nuevo mandatario francés encara la oposición alemana a flexibilizar los planes de Bruselas para regular el déficit de los países europeos
REU. Nicolas Sarkozy-Francois Hollande-Elecciones en Francia  (Foto: CNN)
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| Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

El primer reto del nuevo presidente de Francia tiene nombre de mujer: Angela Merkel. La negativa de la canciller alemana a negociar el pacto fiscal acordado por los líderes de la Unión Europea (UE) dificulta a Francois Hollande plantear sus propuestas para la rehabilitación de la zona euro, afectada por el desempleo, la recesión y el malestar social.

El pacto fiscal, firmado en marzo, aspira a luchar contra la crisis que afecta a Europa, alejarse de la recesión y estimular su economía, a base de mayor control presupuestario y fiscal.

Las directrices del acuerdo de Bruselas se han traducido en recortes en los países miembros. “La austeridad no puede ser una condena”, dijo Hollande en su discurso en la noche electoral. El socialista se ha convertido, tanto en Francia como en el resto de Europa, en representante de los que se oponen a atajar la crisis a base de adelgazar el Estado. El mismo Hollande aseguró que su triunfo electoral supone "un cambio para Europa".

Merkel dijo este lunes que recibirá "con los brazos abiertos" al nuevo presidente francés en su primera visita oficial a Alemania. Aunque insistió en que el pacto fiscal no es renegociable, de acuerdo con un reporte de la agencia EFE.

La canciller alemana, quien tuvo en el presidente saliente de Francia, el conservador Nicolas Sarkozy, un gran aliado, subrayó que Alemania trabajará con Hollande "intensamente" en busca de una fórmula para "lograr a la vez una consolidación presupuestaria y un crecimiento sólido", ya que "lo uno no va sin lo otro".

El socialista, ganador de las elecciones presidenciales de este domingo, propone añadir a dicho pacto un apartado de crecimiento, con medidas de estímulo de la economía real. Apuesta por que la UE apruebe la tasa Tobin, una especie de impuesto sobre las transacciones financieras internacionales, que plantee la emisión de eurobonos, fondos para estimular el crecimiento, además de ampliar los plazos para que los países logren recortar el déficit.

Entre los desafíos más personales del nuevo presidente, destacan demostrar su valía a aquellos que critican su inexperiencia en un cargo de elección popular.

Por ello, dudan de que sea capaz de enfrentar a Berlín y a Bruselas.

Otro de sus retos de Hollande es no defraudar a quienes la victoria de la izquierda ha supuesto un motivo de esperanza en medio de una crisis de la ideología en la región, con una política de recortes imperante.

Dentro y fuera de Francia, celebraron el regreso de la izquierda al país después de 17 años. “En todas las capitales, al margen de los gobernantes, hay gente que nos mira porque quiere terminar con la austeridad imperante. Son ya un movimiento que se levanta por todo el mundo para difundir nuestro mensaje", dijo Hollande el domingo por la noche a cientos de miles de veinteañeros que aguardaban su discurso en París.

A pesar de la euforia, muchos analistas consideran que Hollande no tendrá margen de maniobra para girar el país hacia la izquierda.

Sarkozy es el 19 líder derrotado por la crisis y las políticas contra el déficit y la recesión. En medio de un clima de malestar social, con constantes protestas y más de 20 millones de desempleados.

Las grandes apuestas de Hollande son la igualdad, la juventud, la justicia social, la educación, “y la reorientación de Europa hacia el crecimiento y el empleo”.  

A nivel nacional, el programa del futuro presidente de Francia incluye elevar los impuestos a los ricos para reducir la deuda e incrementar el gasto social. También plantea adelantar la edad de jubilación a los 60 años, que Sarkozy fijó en los 62. El objetivo es que los jóvenes se puedan incorporar antes al mercado laboral con la salida de los más veteranos, con lo que aspira a crear miles de empleos públicos.

Propone una inmigración controlada, en función de los trabajadores requeridos por la economía y regular la situación legal en el país caso por caso.

Con información de EFE. 

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