El presidente electo de Egipto vota por unidad, pero su poder es limitado

Aunque Mohamed Morsi ganó la elección presidencial de Egipto éste se enfrenta a adversidades económicas y políticas
Morsi es declarado como nuevo presidente de Egipto
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(Reuters) -

Por segundo día consecutivo la euforia y el júbilo se desbordaron en la plaza Tahrir de El Cairo donde la gente celebró la elección del primer presidente de Egipto, elegido democráticamente.

Pero la esperanza de la revolución egipcia que ahora descansa sobre los hombros del presidente electo, Mohamed Morsi, exmiembro de los Hermanos Musulmanes, también enfrenta una serie de desafíos en el país y el extranjero, especialmente por el respaldo económico.

Morsi enfrenta el escepticismo de la gente como Mohamed Saleh, uno entre la multitud que esperaba en la plaza Tahrir el domingo pasado el anuncio de la victoria del ahora presidente. Aunque él mismo vitoreó el resultado, Saleh mencionó que el poder verdadero en Egipto recae en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF, por sus siglas en inglés), que tomó el poder tras la renuncia de Hosni Mubarak.

"Ellos no nos dan poder. Mohamed Morsi solo es el nombre de un presidente", dijo Saleh. "Él no tiene poder, lo tiene el SCAF".

La Comisión Electoral de Egipto declaró a Morsi presidente electo el domingo, después de la contienda con Ahmed Shafik, un exgeneral de la Fuerza Aérea que fue el primer ministro durante el régimen de Mubarak. Una vez que se anunció la victoria de Morsi, el júbilo estalló en la plaza Tahrir, la plaza en El Cairo que fue el epicentro de las revueltas contra Mubarak en 2011.

Sus partidarios ya se confrontan con los generales, quienes recientemente disolvieron el parlamento con mayoría islámica y anunciaron que conservarían el poder legislativo por tiempo indefinido.

"¿El consejo militar respetará a los egipcios o no?", cuestionó Abdoul Mawgoud Dardery, un miembro del Partido de Libertad y Justicia al que pertenece Morsi, y brazo político de los Hermanos Musulmanes. "Si los respeta, trabajermos en conjunto. Si no lo hace, el consejo militar sabe muy bien dónde se encuentra Mubarak ahora".

En su primer discurso desde que derrotó al ex primer ministro Ahmed Shafik, Morsi dijo que está "a cargo", aunque hizo hincapié en que él debe responder a la gente.

"Todos tenemos igualdad en derechos, y todos tenemos la obligación de continuar por este país", dijo la noche del domingo. "En cuanto a mí, no tengo ningún derecho, pero tengo obligaciones".

El miembro de la Hermandad Musulmana rindió homenaje especial a los "mártires" de la revolución que llevaron a la caída  de Mubarak en febrero de 2011, y un año más tarde, a la elección de Morsi.

"Esta sangre no será en vano", dijo Morsi.

Durante la mañana del domigo, los funcionarios electorales anunciaron que Morsi ganó más de 13 millones de votos en la elección presidencial de la semana pasada, mientras que Shafik —último primer ministro de  Mubarak— tenía más de 12 millones. Eso representa 52% de los votos para Morsi, mientras que Shafik consiguió el 48%, informaron las autoridades.

La victoria provocó aplausos masivos y disparos de celebración en la plaza Tahrir, centro de la revolución del año pasado.

"Esperamos durante 7,000 años", dijo Dardery, miembro de los Hermanos Musulmanes. "Por primera vez en la historia, tenemos nuestro propio presidente, elegido por nosotros".

Pero algunos simpatizantes de Shafik fueron aplastados por la noticia. Manal Koshkani dijo que ella y otros tienen miedo por el rumbo que la Hermandad Musulmana podría llevar a Egipto.

"Espero que tengamos un mejor futuro", dijo Koshkani, pero "lo dudo mucho".

Poco después, Morsi renunció a los Hermanos Musulmanes y al Partido Libertad y Justicia, y dijo que representará a todos los egipcios.

Sin embargo, Morsi recibe una economía en dificultades, con pobreza general, desempleo elevado y su sector turístico sigue siendo presa de la inestabilidad política.

Su victoria también plantea interrogantes sobre la relación de Egipto con Israel. Morsi no se refirió directamente a Israel en su discurso, aunque sí dijo que "vamos a mantener todos los acuerdos nacionales e internacionales".

Previamente en una entrevista con CNN señaló que respetará el acuerdo entre Egipto e Israel de 1979, pero en el pasado, los islamistas se refirieron a los líderes israelíes como "vampiros".

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo en un comunicado que "Israel aprecia el proceso democrático en Egipto y respeta los resultados de las elección presidencial. Israel cooperará con el gobierno egipcio sobre la base del tratado de paz entre los dos países, que es un interés de ambos pueblos y contribuye a la estabilidad regional".

Mientras tanto, el legislador palestino Hanan Ashrawi dijo que los palestinos "miran la futura cooperación con Egipto y su apoyo a la causa palestina".

Los líderes del país, región y el mundo enviaron sus felicitaciones, entre ellas las del Gran Mufti de Egipto, Ali Gomaa, y Ahmed al-Tayeb, jefe religioso de Al Azhar. Ambos fueron dos de las principales figuras musulmanas del país nombrados por Mubarak.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó a Morsi para felicitarlo y pedirle compromiso para "apoyar la transición de Egipto a la democracia y apoyar al pueblo egipcio, a cumplir la promesa de la revolución".

Temprano, la Casa Blanca emitió un comunicado pidiendo a Morsi para "seguir los pasos en este momento histórico para avanzar a la unidad nacional a través del acercamiento a todas las partes", incluyendo el respeto de los derechos de las mujeres y las minorías religiosas tal como los cristianos.

Otros se refirieron a la elección de Morsi como trascendental, pero no significa que la revolución o sus problemas han terminado.

Wael Ghonim, exejecutivo de Google, quien ayudó a organizar la revolución del 2011 publicó en Twitter: "El primer presidente civil electo de Egipto en la historia moderna de Egipto, La revolución continúa".

Ben Wedeman, Dan Rivers, Holly Yan, Mohamed Fadel Fahmy y Ian Lee, contribuyeron con este reporte.

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