La deriva de la crisis siria cuestiona el apoyo de los cercanos a al Asad

Algunos analistas consideran que el acoso de los rebeldes en Damasco y las deserciones del régimen debilitan al mandatario de Siria
El diplomático desertor de Siria pide acción militar
Autor: Kyle Almond
(Reuters) -

Los violentos enfrentamientos entre las fuerzas armadas sirias y las de oposición se han abierto paso en la capital, Damasco. El Consejo de Seguridad de la ONU evalúa emitir una dura resolución que podría dar lugar a la intervención militar en el país.

Y las deserciones de personajes de alto perfil, junto con algunas señales de alarma económicas, indican que el poder de Bachar al Asad podría estar debilitándose por la presión internacional.

¿Alguno de estos acontecimientos recientes da indicios de que estamos más cerca del fin de la crisis en Siria? ¿O estamos viendo el mismo estancamiento de la situación que hemos visto durante los últimos 16 meses?

Guerra civil en la gran ciudad

Más de 10,000 personas han muerto en Siria desde que iniciaron los disturbios civiles en marzo de 2011, según las Naciones Unidas. Activistas de la oposición dicen que la cifra de víctimas se ubica alrededor de las 15,000.

Durante gran parte de la crisis, las víctimas provenían de zonas más pequeñas, como Daraa, Homs e Idlib. Pero en el último mes, los combates se han trasladado hacia dos de las mayores ciudadades de Siria: Aleppo, el centro económico del país, y Damasco. 

“La batalla por Damasco ahí viene”, dijo Abdulhameed Zakaria, excoronel del Ejército sirio, quien ahora forma parte de la oposición. Muchos de los partidarios de al Assad viven en Damasco y hasta este momento han podido evitar el conflicto directo. Janine Di Giovanni, de Newsweek, se reunió hace poco con “élites prósperas” de Siria y contó a CNN “una sensación de desilusión de que esto no les va a pasar a ellos”.

Pero con un panorama de violencia más cerca de casa, ¿cambiará ahora su perspectiva? ¿Supondrá un daño para el apoyo a al Asad o lo fortalecerá? “Creo que para mucha gente en Siria existe un gran temor a lo que ocurrirá”, dijo Di Giovanni. “Y así, incluso cuando esta elite siga, o intente seguir, con sus vidas, la mayoría se preguntan qué vendrá después de esto si es que se va Asad. Cuando se vaya, ¿qué será de nosotros? ¿Tendremos que irnos al exilio? ¿Tendremos que huir a Líbano o a París? ¿Qué vendrá después?”

Lo que en estos momentos está claro es que el conflicto ya no se limita a unas cuantas ciudades descontentas. Ahora esto es una guerra civil, según confirmó esta semana el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Es una diferencia importante, porque esto ahora se traduce en que las dos partes quedan sujetas a los Convenios de Ginebra de derecho humanitario internacional. En el futuro, cualquiera podrá ser acusado si comete crímenes de guerra, “infracciones graves” a la ley, entre ellas el trato inhumano y la tortura.

Hace dos semanas, el gobierno sirio fue acusado de llevar a cabo “una política de Estado de tortura” en sus intentos por sofocar los disturbios. La organización con sede en Nueva York, Human Rights Watch, publicó un informe en el que identifica 27 centros de detención en los cuales los prisioneros habían sido torturados.

“En el fondo, la crisis en Siria es de violaciones a los derechos humanos”, dijo Ole Solvang, investigador de Human Rights Watch. “Eso es lo que está impulsando la crisis y llevando a la gente a tomar las armas”.

Sin embargo, el gobierno sirio ha negado las acusaciones de tales abusos. Durante todo el conflicto, ha descrito a los líderes de la oposición como terroristas que buscan desestabilizar el país.

¿Señales inquietantes para el régimen?

Este mes, dos importantes deserciones han alimentado las especulaciones acerca de que el círculo íntimo de al Asad podría comenzar a resquebrajarse. Manaf Tlas, comandante militar sirio e hijo de un exministro de Defensa, dejó el país para protestar por la brutalidad del gobierno, dijo un activista a CNN.

Días más tarde, un diplomático de alto nivel, Nawaf Al-Fares, dejó su puesto como embajador en Iraq. "Yo estaba en la cima del régimen sirio”, dijo Al-Fares. “Pero lo que ocurrió en el último año, durante la revolución santa, todos los asesinatos, masacres, los refugiados, y la declaración de guerra hecha por Bachar al Asad en contra del pueblo sirio, detuvieron cualquier tipo de esperanza para la reforma o de un verdadero cambio. 

“Durante el último año y medio traté de convencer al régimen de cambiar su trato con la gente. Pero no tuve éxito, así que decidí unirme a la gente”. Tanto Tlas como Fares son sunitas, no alauitas como al Asad. “Pero si el creciente número de deserciones de alto nivel es una señal de que la élite sunita, compuesta por generales, empresarios, burócratas y que hasta ahora tenido que cargar con al Asad, se está alejando de él, eso es un gran cambio, que a la larga derrocará al régimen”, dijo Fareed Zakaria, de CNN.

Zakaria también dijo que la economía de Siria es una gran inquietud del régimen. Las sanciones occidentales han reducido de manera importante los ingresos sirios por concepto de petróleo, del cual un 90% solía ir hacia la Unión Europea. La inflación también está en un 30%.

“Por supuesto que el turismo y el comercio han caído”, dijo Zakaria. “Y no se puede contar con el apoyo monetario de Irán de forma indefinida. El propio Teherán está colapsando ante las sanciones sin precedentes”.

A pesar de que Estados Unidos y muchos de sus aliados occidentales han emitido sanciones contra Siria, para condenar con fuerza a al Asad y exigir que deje el poder, no han podido convencer de hacer lo mismo al Consejo de Seguridad de la ONU. China y Rusia, dos de los socios comerciales de Siria,  han vetado todas las resoluciones propuestas hasta ahora sobre el caso de Siria.

Mientras tanto, hemos visto el fracaso de un plan de paz de seis puntos propuesto por el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan. Una misión de observadores de la ONU fue suspendida el mes pasado debido a la fuerte violencia. Y cada semana, una nueva horrible historia parece surgir, como las masacres reportadas en Tremseh y Douma.

El Consejo está considerando una nueva resolución que impondría sanciones en caso de que Siria no cumpla con el plan de paz de Annan y retirae sus tropas y las armas de las principales ciudades. La resolución, en virtud del Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas, también le daría al Consejo la posibilidad de autorizar una acción militar en caso de ser necesario, algo que no agrada a China y Rusia. Los debates en torno al tema continúan, y se tiene prevista la votación para este miércoles.

“Nuestra experiencia del año pasado deja absolutamente claro que el régimen de al Asad no hará nada sin una mayor presión”, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, durante una reciente visita a Camboya.

Al-Fares, el diplomático que desertó, cree que sólo hay una forma para que pueda acabar este conflicto. “Apoyo la intervención militar porque conozco la naturaleza de este régimen”, dijo a Ivan Watson, de CNN. “Este régimen sólo se irá por la fuerza”.

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