Romney camina por la cuerda floja en materia de política exterior

El líder republicano apoya una visión del mundo conservadora, pero una política exterior más moderada
La postura Romney sobre el desempleo
Tom Cohen
Autor: Tom Cohen
WASHINGTON (Reuters) -

La cuerda floja política de Mitt Romney en su búsqueda de la presidencia de Estados Unidos ha sido evidente, especialmente, en el ámbito de la política exterior. Mientras es conservadora en ciertas áreas, en otras el candidato republicano apoya enfoques más moderados parecidos a los de su oponente, el presidente Barack Obama.

Frente a las encuestas de opinión que muestran un mayor apoyo de la gente a Obama en materia de política exterior, Romney constantemente ha criticado lo que él denomina el fracaso del presidente para llevar un liderazgo en cuestiones internacionales, como el conflicto israelí-palestino o las ambiciones nucleares de Irán y Siria.

Sin embargo, vistos desde más cerca, la política exterior de Romney de momento ha defendido las sanciones, la formación de coaliciones y otros enfoques diplomáticos parecidos a las políticas del gobierno de Obama.

Durante un discurso este martes, el exgobernador de Massachusetts buscó distanciarse más de Obama de cara al muy sonado viaje que realizará Romney en los próximos días a países aliados clave para EU: Gran Bretaña, Israel y Polonia.

El discurso pronunciado para veteranos de guerra incluyó duros ataques a las políticas de Obama, las cuales Romney dijo que han debilitado a la nación y su posición internacional, junto con las promesas de cumplir con la visión conservadora de su país como una fuerza para el bien, y que emplea todo su poder, incluyendo el militar, para ejercer influencia en el mundo.

“No me avergüenzo del poder estadounidense”, dijo el aspirante presidencial republicano en la Convención de Veteranos de Guerras Extranjeras, en Reno, Nevada. Por el contrario, Romney aseguró que quiere lograr un “siglo estadounidense”, en el cual EU tenga la economía más sólida del mundo y fuerzas armadas que garanticen la paz a través de su fuerza. “Y si por absoluta necesidad debemos utilizarla, tenemos que ejercer nuestra fuerza con decisión”, dijo el político entre aplausos. “En un siglo estadounidense, lideramos el mundo libre, y el mundo libre lidera todo el mundo”.

El no ejercer ese papel de liderazgo, advirtió el exgobernador de Massachusetts, ofrecerá un espacio en el que “otros poderes ocuparán nuestro lugar, llevando a la historia hacia una dirección muy distinta”.

Dicho mensaje forma parte del esfuerzo de Romney para contrastar posturas del enfoque diplomático de Obama, como las muy repetidas y estancadas negociaciones multilaterales con Irán y Corea del Norte destinadas a reducir sus capacidades nucleares y los intentos por construir una coalición internacional para poner fin a la matanza en Siria.

Apoyo a Israel y alto a Irán

Esas tácticas no funcionan, argumentó, y dijo que la fiebre por el cambio democrático experimentado en la Primavera Árabe se ha salido de control y que el fracaso de Obama en otorgar pleno apoyo a Israel ha dañado el proceso de paz en Medio Oriente, a la par de fortalecer la posición de Irán en las conversaciones sobre cuestiones nucleares.

En su discurso del martes, Romney pidió poner un alto a Irán en lo referente a cualquier tipo de enriquecimiento de materiales nucleares, y señaló que, si fuera presidente, lanzaría una operación militar en caso de ser necesario para impedir que Teherán expanda su capacidad de armas nucleares.

“Me comprometo con ustedes y con todos los estadounidenses que, si me convierto en el comandante jefe, utilizaré todos los medios necesarios para protegernos y para proteger a la región, y para evitar que ocurra lo peor mientras todavía haya tiempo”, dijo Romney. “Es un error, y a veces uno de consecuencias trágicas, pensar que la firmeza en la política exterior estadounidense solo puede traer tensión o conflicto. El camino más seguro hacia el peligro siempre es la debilidad y la indecisión”.

Si bien la declaración del republicano fue más allá que Obama en lo referente a exigir poner un alto a cualquier tipo de enriquecimiento, la amenaza implícita de una posible acción militar se redujo a la misma política del gobierno del mandatario estadounidense, la cual dice que todas las opciones siguen sobre la mesa.

Los asesores de Obama señalan que el presidente ha sido un líder en una serie de cuestiones internacionales, entre ellas los esfuerzos de no proliferación de armas nucleares y la construcción de una coalición internacional sin precedentes, incluyendo a algunos estados árabes, para lanzar una intervención militar en Libia.

El equipo de Obama tampoco tarda en señalar dos grandes triunfos en materia de política exterior, el final de la guerra de Iraq, tal y como lo prometió el presidente en su campaña de 2008 para llegar a la Casa Blanca, y la misión estadounidense que mató al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

En su discurso del martes, Romney criticó el gobierno actual por las fugas de información clasificada en el asunto del ataque a Bin Laden y otros temas. El equipo de Obama respondió a esa crítica como “una forma de distraer la atención”.

¿El mismo enfoque con diferente tono?

"Con todos los complejos desafíos globales a los que se enfrenta hoy nuestro país, el muy publicitado discurso de política exterior del exgobernador, una vez más, es pura bravuconería, sin ofrecer planes específicos para nuestras relaciones con cualquier región del mundo”, dijo antes de que hablara Romney el secretario de prensa del equipo de campaña de Obama, Ben LaBolt. 

A pesar de su constante crítica a las políticas de Obama, las propuestas de Romney han sido de carácter general, y a veces parecen reproducir el enfoque del demócrata.

Sobre Siria, Romney ha pedido trabajar con los aliados para armar a los rebeldes, pero no llegó a defender una implicación militar de EU, lo cual que es parecido a lo que hasta ahora ha sido la postura del gobierno. La principal diferencia está en la visibilidad, Romney dijo que Estados Unidos debería haber sido una voz líder desde el principio para pedir destitución de al Asad y apoyar a los rebeldes, mientras que el gobierno ha adoptado una postura más neutral, buscando una solución diplomática que no ha podido materializarse.

En cuanto al conflicto de Medio Oriente, Romney defiende ir del brazo de Israel, en lugar del intento del gobierno en asumir más el papel de mediador. Tal muestra de apoyo puede caer bien entre el electorado judío en Estados Unidos, así como entre los evangélicos pro israelíes, con quienes batalló Romney durante las primarias republicanas.

Y la visita de Romney esta semana a Israel, incluyendo una reunión con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, podría llamar la atención a la a veces inestable relación de Obama con el líder israelí.

En enero, Romney dijo en un debate presidencial republicano que Obama “utiliza como chivo expiatorio a Israel” al sugerir que las negociaciones sobre un futuro Estado palestino empiezan con las fronteras que existían antes de la Guerra de los Seis Días de 1967.

Desde entonces, Romney ha evitado propuestas concretas para un plan de paz, y dice en su página de internet que “rechazaría cualquier medida que frustre las negociaciones directas entre Israel y los palestinos”.

La postura de Romney sobre la guerra de Afganistán muestra los matices que emplea para intentar mantener contentos tanto a conservadores como a moderados. Mientras critica a Obama por dar a conocer planes de regresar a EU a algunos soldados antes de las elecciones de noviembre, por otro lado apoya el calendario acordado por la OTAN sobre la retirada de las fuerzas de combate para finales de 2014.

Un reciente sondeo internacional de CNN/ORC mostró que el 53% de los encuestados cree que Obama manejaría mejor que Romney la política exterior, quien obtuvo el 41% de apoyo. La ventaja de Obama fue mayor, un 54% frente a un 38%, entre los electores independientes, considerados como claves para la elección.

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Con su viaje al extranjero de esta semana, Romney trata de pulir sus credenciales en materia de política exterior, reuniéndose con los principales líderes de los tres aliados. No obstante, los asesores del republicano dicen que no se prevé que haya grandes anuncios sobre política exterior durante el viaje.

Kevin Liptak y Paul Steinhauser, de CNN, contribuyeron con este reportaje.

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