Jóvenes inmigrantes en EU documentan su origen para evitar la deportación

La población extranjera acude a los consulados en EU para justificar su condición de estudiante y residente, y permanecer en el país
¿En qué consiste el anuncio inmigratorio de Obama?
Gustavo Valdés
Autor: Gustavo Valdés
ATLANTA (Reuters) -

Daniel Guadalupe miraba estupefacto la solicitud de pasaporte que tenía frente a él. Su problema no eran las preguntas, sino el idioma en el que estaban escritas. “No hablo bien el español”, dijo mientras llenaba con dificultad el formulario del gobierno mexicano. “Tendré que llamar a mi mamá”.

El joven de 18 años es uno de las millones de personas que, según los funcionarios estadounidenses, se podrían beneficiar del programa de deportaciones diferidas propuesto por el gobierno de Barack Obama a los inmigrantes ilegales menores de 30 años que llegaron a Estados Unidos antes de los 16 años.

Aunque todavía no se han dado a conocer los detalles del procedimiento para solicitar su participación en el programa, los jóvenes han abarrotado las oficinas consulares de México en Estados Unidos, tratando de obtener los documentos de ciudadanía de su país para solicitar una prórroga ante los oficiales de inmigración estadounidenses.

Guadalupe esperó largo tiempo en el Consulado de México en Atlanta para ser atendido por un empleado. Tomó sus huellas digitales, revisó sus documentos y rellenó el formulario para tramitar el pasaporte, escrito en un idioma que a veces le cuesta entender. Este estudiante de último año de preparatoria nació en México, pero lo trasladaron ilegalmente a Estados Unidos cuando tenía ocho años. 

El joven asegura que la mayoría de la gente con la que convive habla inglés y solo habla español con sus padres. El primer paso para poder entrar en la universidad es obtener un pasaporte de un país del que casi no recuerda nada, dijo. Espera poder estudiar Música en algún lugar de Georgia, estado en el que ha vivido desde que llegó al país. “Creo que esta es la oportunidad que necesito para convertirme en ciudadano estadounidense”, dijo. Primero debe comprobar que es mexicano.

El proceso no siempre es sencillo para los jóvenes inmigrantes que no tienen acceso a sus actas de nacimiento o pasaportes, dijo Abigail Calleja, cónsul de protección en el consulado mexicano en Atlanta. Calleja explica que cientos de los muchachos que han acudido al consulado a lo largo de las últimas semanas no tienen idea de quién es su padre, lo cual es un problema, ya que la ley mexicana exige que los menores de 18 años presenten la firma y las huellas de ambos padres. “Tengan por seguro que nadie perderá su oportunidad para entrar al programa por no tener pasaporte. Haremos lo que sea necesario para ayudar a estos muchachos”, dijo.

Los funcionarios mexicanos de los consulados a lo largo del país se están preparando para asistir a quienes califiquen para el nuevo programa estadounidense. “Les hemos pedido estar atentos a la información que se publica en nuestro sitio web y otros canales por los que se emite la información oficial”, agregó.

Las 50 oficinas consulares han organizado sesiones informativas sobre el tema y los funcionarios consulares están revisando minuciosamente los documentos para detectar solicitudes fraudulentas. 

El cambio de postura en la administración de Obama respecto al volátil tema de las políticas de inmigración mereció el aplauso de los líderes latinos, quienes han criticado al Congreso y a la Casa Blanca por su pasividad. Los republicanos se mostraron consternados, equiparando la medida con una amnistía y alegando que la maniobra usurpa las facultades del congreso.

De acuerdo con la nueva política, las personas menores de 30 años que hayan llegado a EU antes de los 16 años, que no representen amenaza criminal o de seguridad y que hayan sido estudiantes exitosos o que hayan servido en las fuerzas armadas podrán recibir una prórroga de dos años para la deportación, según informó la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. También permitirá que quienes cubran los requisitos soliciten permisos de trabajo, agregó Napolitano, señalando que los solicitantes se encuentren actualmente en el país ininterrumpidamente por al menos los últimos cinco años.

Según cálculos del gobierno estadounidense, cerca de 1.2 millones de inmigrantes indocumentados se podrían beneficiar de este programa. Más del 58% de los casi 11.2 millones de inmigrantes ilegales en EU son mexicanos, según cifras del Centro Hispano Pew.

Calleja aseguró que desconocía cuántos ciudadanos mexicanos podrían requerir servicios consulares relacionados con el nuevo programa estadounidense. Sin embargo, aquellos que califiquen podrán acudir al consulado sin necesidad de hacer cita para recibir asistencia y dar prioridad a su solicitud, según la funcionaria. 

Karina Vásquez y su hermano fueron al Consulado de Atlanta esta semana para que sus papeles fueran revisados y así poder solicitar una prórroga del programa. “Ello me permitirá ir a la universidad, conseguir un trabajo y sentirme segura aquí”, explicaba la joven de 18 años mientras esperaba en la fila para que le tomaran una fotografía.

Su madre, Rocío Medina, dijo que había llevado a sus hijos a EU hace 10 años para darles una mejor oportunidad de vida y para reunir a su familia. “Su padre ya se encontraba allá y no queríamos seguir separados”, dijo. Hoy Medina tiene esperanzas de que el programa no solo ayude a sus hijos sino que también provoque que su propio estatus migratorio cambie en un futuro.

Tom Cohen de CNN contribuyó con este reportaje. 

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