Irán y Siria mantienen la alianza contra sus conflictos internacionales

Teherán apoya al régimen sirio por su crisis diplomática ante el plan nuclear y el lugar estratégico en su intento de amenazar a Israel
Irán, el último aliado de Bachar al Asad
Tim Lister
Autor: Tim Lister
(Reuters) -

El asediado presidente sirio, Bachar al Asad proclamó durante una reunión celebrada el martes con el jefe de los servicios de inteligencia de Irán “la determinación que tienen el pueblo y el gobierno de Siria para terminar con los terroristas en el país”. Su huésped iraní, Saeed Jalili, respondió: “Lo que está ocurriendo en Siria no es un conflicto interior sino un enfrentamiento entre el eje de la resistencia y sus enemigos regionales y mundiales”. El comentario de Jalili fue publicado en la agencia de noticias estatal siria.

Los mismos iraníes consideran que la crisis siria forma parte de una batalla ideológica mayor. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Khamenei, también cree que se trata de “una guerra entre el frente de la hegemonía y el de la resistencia”.

Ayham Kamel, del Grupo Eurasia, cree que los iraníes deberían estar muy preocupados ya que la suerte de al Asad se está agotando y considera que “Irán probablemente posee información fidedigna respecto a la postura de al Asad, información que hace evidente que es cada vez más probable que Irán pierda al único aliado que tiene en la región, lo que reduce su alcance estratégico”. Lo último que Irán quiere es que Siria acabe dominada por los suníes y abandone el “eje”, considerando que los principales simpatizantes de los rebeldes sirios, Qatar y Arabia Saudita, fueron los rivales de Irán en la guerra del Pérsico.

Durante su estancia en Damasco, Jalili preguntó: “¿Cómo es posible que quienes nunca habían celebrado elecciones en su país apoyen la democracia?” aludiendo a las monarquías del Golfo Pérsico. Al Asad tachó de “inaceptable” que ciertos países extranjeros “apoyaran el terrorismo en Siria” al proveer de armas a los rebeldes.

Irán también es el último aliado que le queda a al Asad en la región; los oficiales de la inteligencia occidental creen que la República Islámica proveyó asistencia técnica a Siria, inteligencia, comunicaciones y asesoría sobre el control de multitudes y armamento, a medida que las protestas se convirtieron en resistencia.

Un informe de las Naciones Unidas señaló en mayo que entre las armas iraníes que se habían enviado a Siria y que fueron interceptadas en Turquía había rifles de asalto, explosivos, detonadores, ametralladoras y balas de mortero.

El ministro del Exterior iraní reconoció el miércoles que algunos de los 48 iraníes secuestrados la semana pasada cerca de Damasco por el Ejército Libre de Siria eran exmilitares. El ministro iraní, Ali Akbar Salehi, declaró a la agencia de noticias estatal iraní que “algunos individuos que se habían retirado de las Guardias (Revolucionarias) y el ejército fueron a peregrinar a Siria”. Los rebeldes probablemente interpretarán estas declaraciones como la confirmación de que Irán está ayudando directamente al régimen de al Asad.

Siria e Irán contra Israel

Irán está interesado en Siria ya que es la principal vía para el tránsito de la milicia chiita de Hezbolá en Líbano, el medio por el cual Irán y sus misiles de corto alcance pueden amenazar a Israel.

El principal diplomático estadounidense en Damasco reveló en 2009 que Siria había empezado a enviar misiles balísticos a Hezbolá, según cables oficiales filtrados por Wikileaks. “Los actos de Siria han originado una situación en la que un error o un comportamiento desafiante de parte de Hezbolá podría resultar desastroso para Siria y para la región en general”, escribió el diplomático. 

Las sanciones internacionales que han impuesto principalmente Estados Unidos y Europa han afectado  Irán. La violencia política desestabiliza nuevamente a Iraq y la relación con Turquía se ha deteriorado seriamente. Hasta hace poco Irán y Turquía sostenían buenas relaciones. El gobierno de Recep Tayyip Erdogan trataba de ser un honesto intermediario en la confrontación entre Occidente e Irán a causa del programa nuclear de este; a ambos gobiernos les preocupaba el separatismo kurdo y Turquía se regía por el principio de “no tener líos con los vecinos”.

Durante una reunión del Partido de Justicia y Desarrollo, efectuada esta semana, Erdogan declaró que “Turquía apoyó a Irán cuando nadie más lo hizo, a pesar de todo. Turquía defendió el derecho de Irán a la energía nuclear”. Pero esa etapa terminó. Erdogan enfureció tras las acusaciones de que Turquía conspiraba con Occidente contra Siria. El jefe del Estado Mayor iraní, Hassan Firouzabadi, acusó esta semana a Turquía de respaldar “los objetivos beligerantes” de las potencias occidentales lo que desató las condenas del Ministerio del Exterior de Turquía contra “las acusaciones infundadas y las amenazas sumamente inapropiadas” de los funcionarios iraníes. Erdogan se unió a las condenas: “En lo que concierne a Siria, pregunto una vez más a los iraníes: ¿concuerda con nuestros valores el defender a un régimen que mata a sus hermanos, de los que creo que hasta hoy cuentan 25,000?”

Apostándole a las diferencias

El ministro del Exterior iraní, Ali Akbar Salehi, viajó el martes a Turquía para enmendar el daño. Regresó con lo que su homólogo turco llamó “un mensaje franco y cordial” acerca del lenguaje desmedido.

Irán y Turquía se preparan para la siguiente fase de la batalla por Siria, de acuerdo con Michael Young, editor de Opinión del diario Daily Star  de Beirut. Es probable que el gobierno central en Siria se debilite por las fracturas entre sectas y clanes. “Si los alauíes se asustan y se repliegan a su territorio, el nuevo gobierno central de Damasco tendrá que lidiar con un Estado que no está muy unido”, dijo Young al Consejo de Relaciones Internacionales con sede en Nueva York. 

Turquía trabajará para obtener el resultado opuesto, teniendo presente que los kurdos de Siria podrían buscar unirse con la conflictiva minoría kurda en su territorio y preocupándose por que la inestabilidad prolongada se expanda a Líbano a través de la permeable frontera de Siria con Turquía.

Si se cree en su retórica, se podría entender que Irán está listo para apoyar a al Asad. Pero, ¿tiene los recursos? Como lo hace notar Ayham Kamel del Grupo Eurasia: “Las sanciones son duras, los ingresos por el petróleo se han reducido, la inflación es galopante y las reservas limitadas”. La provisión de armas e inteligencia es probable a corto plazo, dijo. 

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Estados Unidos sostiene que Irán ha intensificado su apoyo al régimen de Asad. La mayoría de los analistas augura que Irán pondrá más efectivos y asistencia a disposición de su aliado. “El desvío de decenas de millones de dólares o euros ciertamente ayudará al gobierno de al Asad, cuyas reservas de divisas han menguado”, señala Kamel, quien agregó que es probable que continúe el suministro de armas e inteligencia en el corto plazo.

Los analistas creen que no hay forma de saber si Hezbolá pondrá su considerable experiencia militar al servicio de al Asad, ya sea por su propia iniciativa o en nombre de Irán. El jefe de la inteligencia iraní, Jalili, se reunió con el líder de Hezbolá Hassan Nasrallah antes de su visita a Damasco. Nasrallah definió su postura al decir el mes pasado que los cuatro funcionarios prominentes sirios muertos en el ataque en Damasco eran “mártires” y se jactó de que los proyectiles que Hezbolá había disparado en contra de Israel en 2006 habían sido fabricados en Siria. La peor pesadilla de Hezbolá sería tener a un Israel hostil de un lado y una Siria hostil dirigida por los suníes por el otro aún cuando su posición en Líbano sea segura. Tanto Hezbolá como Irán tienen por delante un futuro incierto y sombrío.

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