Ann Romney, la base para la estabilidad del candidato republicano

La fortaleza de la esposa del aspirante a la presidencia de EU constituye una pieza fundamental para su rutina personal y política
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(CNN) -

En el hogar de los Romney, Ann ostenta una larga lista de títulos: asesora de confianza, estabilizadora, madre de cinco hijos y abuela. Pero es, sobre todo, la gran protectora de todo lo que incumbe al candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. 

El biógrafo de la familia Romney, el escritor Ron Scott, dice que a la última persona a la que quieres hacer enfurecer es a Ann Romney. Si atacas a alguno de sus hijos o a su esposo, ella reaccionará. Scott, que acaba de terminar la biografía del exempresario mormón, lo conoce desde 1985 y asegura que su esposa no se deja manipular.

El biógrafo recordó en una entrevista con CNN una pelea entre Ann y uno de sus hijos adolescentes. Este se quedó con la palabra en la boca cuando su madre se fue de vacaciones en su auto tras una discusión familiar y le dijo: "Nos vemos". Scott asegura que Ann ha desafiado incluso a su madre, quién se mostró preocupada hace algunos años porque su hija y Mitt estaban teniendo muchos hijos.

Su madre le dijo: “Oye, estás sobrepoblando la Tierra”, a lo que ella le respondió: “Mamá, si quieres ver frecuentemente a tus nietos, tienes que dejar de hacer esto”.

Ann Romney, de 63 años, humaniza a su esposo al llamarlo “el más desobediente de sus hijos”. Con frecuencia ha revelado el amor secreto de su esposo por la leche con chocolate y lo que ella llama su “obsesión" con la mantequilla de maní. “Fuimos novios desde la preparatoria y seguimos enamorados, lo que es maravilloso. Tenemos cinco hijos maravillosos y 16 nietos”, recordó. 

Al igual que Mitt, Ann creció en el seno de una familia acomodada de Michigan. Su padre era fabricante de autopartes. La pareja se enamoró cuando estaban en la preparatoria. Mitt le propuso matrimonio cuando Ann tenía 15 años. Se casaron cuando ambos asistían a la Universidad Brigham Young, una escuela mormona en Utah. Ann se había convertido a la fe mormona mientras estaba en la preparatoria. Su romance ha formado parte del enfoque de sus campañas desde que fue incluido en un comercial para la campaña de Mitt por el Senado en 2002, titulado Ann.

“Si estoy lejos de Ann más de una semana, pierdo el rumbo; ella tiene que regresarme al camino, hacer que me modere un poco”, resalta Mitt Romney sobre su esposa.

Pero Ann no es perfecta. Durante la campaña de Mitt por el Senado en 1994, ella declaró para el diario Boston Globe que cuando estaban en la universidad tuvieron problemas financieros y consideraron muy seriamente vender las acciones de su portafolio de inversión. Los críticos se apresuraron a decir que ella no tenía los pies en el suelo. “Todos los que leyeron esa declaración se escandalizaron…”, recordó Ron Scott. 

El mayor reto de Ann no tuvo nada que ver con la política. En 1998, Ann Romney se enteró de que padecía esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso. “Fue un momento devastador, fue muy difícil.  Pasé de ser una madre activa, participativa y decidida a no poder cuidar siquiera de mí misma". 

Para recuperarse, recurrió a la medicina holística y a montar a caballo. Su lucha no terminó allí. Fue diagnosticada con cáncer de seno en 2008, que más tarde venció. 

Ann Romney relató en una entrevista a la cadena de noticias CBS que sufrió varios abortos espontáneos y describió su experiencia más dramática, cuando dijo a su hijo Craig que había perdido al bebé.

Ann contó que el menor de sus cinco hijos anhelaba tener un hermano. Cuando quedó embarazada, Craig estaba “emocionado”, pero la esposa de Mitt Romney  sabía que perdería al bebé. “Esperé como hasta las seis de la mañana y le pedí a Mitt que me llevara de inmediato al hospital”, dijo. “Yo ya había vuelto a casa para cuando él llegó de la escuela por la tarde. Craig tenía como 11 años. Entró en la casa, cayó al suelo y rompió a llorar”, recordó la madre. 

Su entorno la define como una luchadora contra el cáncer y contra los obstáculos de la campaña de su esposo. Ha vencido dos enfermedades que amenazaban su vida y sabe que aún hay muchas batallas por pelear en la contienda por la presidencia. 

Con información de Rabdy Kaye y Kevin Bohn para CNN. 

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