Barack Obama: balance de cuatro años de crisis y críticas

Analistas y miembros de la Casa Blanca resumen las medidas del presidente de EU, y su actitud ante conflictos sociales y económicos
Jessica Yellin, Gabriella Schwarz y Jennifer Hyde
Autor: Jessica Yellin, Gabriella Schwarz y Jennifer Hyde
CHARLOTTE, Carolina del Norte (Reuters) -

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en parte fue elegido en 2008 por la promesa de esperanza y cambio. El candidato venía acompañado por numerosas expectativas, tras unas elecciones que simbolizaron mucho más que un cambio político.

“Lloré”, dice el republicano John Lewis. "Por los hijos e hijas de los esclavos, su descendencia, por la gente que construyó el Capitolio. Significó tanto para cada persona que vive en este país”. Antes de que Obama jurara, su asesor principal, David Axelrod, dijo al presidente electo: "Ha sido un viaje increíble, ¿verdad? “ Obama respondió: “Y recién comienza”.

El presidente se encontró con muchos frentes en crisis. Las consecuencias de una elección reñida darían el tono a su mandato y enmarcarían la elección de 2012. El exjefe de personal de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, describió la atmósfera del día después de las elecciones de 2008 como de “estruendos continuos”. "Se podía empezar por la economía, la industria automotriz, la situación financiera, Afganistán, Iraq”, dijo Emanuel. "Generalmente cuando hay una serie de cosas que hacer, usted empieza a priorizar. ¿Qué sucede cuando todas las cosas son prioritarias?"

Austan Goolsbee, asesor económico y uno de los cerebros reunidos en Chicago para abordar la crisis dijo que “básicamente, era horrible” y señaló a los indicadores que demostraban que la economía estaba en caída libre. 

“Al borde del abismo”

Con más de 11 millones de estadounidenses desempleados y más de 13 millones de hogares con hipotecas, Christina Romer, exasesora económica de Obama, dice que el país en ese momento estaba “colgado al borde del abismo”. 

Algunos en la administración Obama, como Romer, propusieron un paquete de  estímulos de casi un trillón de dólares, mientras que los republicanos no aceptaban cualquier estímulo de ni siquiera la mitad de esa cantidad.   

Obama se reunió con los republicanos en la Casa Blanca antes de asumir el poder y presentó su plan de estímulo económico como un proyecto de ley que recortaría impuestos para casi todos los estadounidenses, pagaría salarios y la seguridad, y construiría carreteras y puentes.

La senadora republicana  Olympia Snowe de Maine dijo que el paquete dejaba en claro el tono débil de la nueva administración y que Obama no dio oportunidad al bipartidismo. El presidente dijo que, desde un principio, los republicanos se unieron en su contra y agregó que “recibió muchas críticas de su propio partido por solicitar la colaboración de los republicanos”. Emanuel asegura que "dos meses después de la elección, los republicanos dijeron, ‘este es su problema; vamos a empezar a planificar para de aquí a cuatro años”. Los republicanos en el Congreso votaron masivamente contra el plan y solo tres senadores republicanos respaldaron la medida final.

En retrospectiva, algunos de los asistentes más cercanos al presidente dicen que probablemente existía la posibilidad de lograr más consenso.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, organismo independiente, la Ley de Recuperación y Reinversión salvó o generó más de tres millones de empleos, pero el desempleo no bajó del 8%, como pronosticó Romer. Los republicanos criticaron violentamente esta ley y la catalogaron como un fracaso.

"Literalmente se hablaba de que en dos semanas todo explotaba”, dice Emanuel, describiendo la situación límite de las empresas automotrices de Estados Unidos. Detroit despilfarró la primera inyección de liquidez de la administración Bush. Cuando meses después, Chrysler y General Motors pidieron más dinero que venía de los contribuyentes, el Congreso dijo que no.

Obama decidió rescatar las empresas y casi tres cuartos de los estadounidenses se opusieron a su medida. El rescate salvó puestos de trabajo y brindó a la industria una protección, pero el presidente no fue eficiente al venderlo, lo cual es un ejemplo de un aspecto más importante, dice el biógrafo de Obama, David Maraniss. "No piensa en la fórmula publicitaria”, sostiene. 

Si bien el presidente logró avanzar con su agenda, los críticos la consideraron una serie de programas liberales: estímulos de rescate y alivio para los propietarios. 

El rescate de la industria bancaria ayudó a mantener vivo Wall Street y el flujo de crédito, mientras Obama lograba la sanción del Congreso por la reforma de la Bolsa. Antes de que pasaran los primeros 100 días de gobierno, logró incomodar a grupos de electores de todo el espectro.

La reforma de salud contra el Congreso

Obama prometió reformar el sistema nacional de salud, una muestra de su deseo de ser "un gran presidente" y no "otro presidente". Emanuel fue uno de los que le advirtieron que la reforma debería llevarse a cabo cuando llevara al menos un año en el cargo. La convicción del presidente chocó con el Congreso, con diferentes grupos sociales. “Me llamo Barack Obama. Y estoy en el Despacho Oval. Debo tener suerte”, respondió a uno de sus asesores ante las dudas de que la reforma saliera adelante. Presionó al Congreso y finalmente logró el proyecto de ley. 

Obama logró algo que no había podido hacer un presidente en 75 años: permitir a los hijos continuar en el seguro de salud de sus padres por más tiempo y prohibir a las aseguradoras que nieguen cobertura para aquellos con condiciones médicas preexistentes.

También hizo obligatoria la cobertura sanitaria, con lo que los opositores creen que elevará los costos de la cobertura en el futuro. El asunto ha profundizado las divisiones partidarias, ha acelerado el apoyo al Partido del Té y ha dado a los republicanos un tema de debate.

La decepción de los hispanos

En una reunión general de simpatizantes con Obama en septiembre de 2010, se hizo evidente que algunos de sus seguidores estaban frustrados y decepcionados con la economía y con la evolución de sus promesas de campaña. 

Muchos votantes latinos se decepcionaron porque el presidente no logro la  reforma migratoria en su primer año de gobierno, como prometió. Además, los republicanos bloquearon el DREAM Act, que hubiera permitido a los hijos de inmigrantes indocumentados permanecer en el país. La administración de Obama deportó a más inmigrantes ilegales que cualquier otra administración. Si bien nombró a Sonia Sotomayor como la primera hispana en la Corte Suprema de Justicia, muchos latinos, que constituyen un bloque de votantes cada vez mayor, se sintieron decepcionados.

La comunidad gay, otro grupo que apoyó masivamente a Obama en 2008, también se sintió decepcionada hacia la mitad de la presidencia de Obama. El candidato Obama prometió la derogación de la política militar No preguntes, no no lo digas, que prohibía a los hombres y mujeres abiertamente homosexuales incorporarse al servicio militar. Una vez que llegó al poder, pidió a los miembros de la comunidad que esperaran pacientemente a pesar de la presión creciente.

La derogación fue aprobada en el Congreso y se convirtió en ley casi dos años después de la elección de Obama. Jarret dijo que fue “uno de sus mayores logros en cuanto a derechos civiles". 

Como el primer presidente afroamericano, quizás se esperaba que Obama abordara el racismo de una manera que los presidentes anteriores no habían logrado. Recientemente dijo a la revista Black Enterprise que “no es el presidente del Estados Unidos Negro. Soy el presiente de Estados Unidos de Norte América”. Los comentarios recibieron intensa cobertura en los medios. 

Si bien los afroamericanos han sido críticos con la falla del presidente para hablar sobre los problemas que enfrenta su comunidad, tales como tasas de desempleo y de encarcelamiento más altos, el profesor de Harvard Randall Kennedy dijo que "grandes masas de estadounidenses negros han entendido los obstáculos especiales que enfrentó Barack Obama".

El golpe de 2010

Las elecciones intermedias de 2010 fueron la culminación de la frustración experimentada por el país. Reforzados por el Partido del Té, los republicanos lograron seis bancas en el Senado y 63 republicanos ingresaron en la Cámara Baja, dando al partido la mayoría en el Congreso.

Obama admitió la “paliza” y parecía que los estadounidenses sentían culpa por haber dado la espalda al presidente. En cualquier caso, aunque el apoyo hacia las políticas del presidente no ha sido consistente, ha seguido sumando adeptos por su personalidad. La mayoría de los estadounidenses tiene simpatía por Obama, según las encuestas.

Sus asistentes más cercanos dicen que el temperamento “relajado” ha sido una constante en el Despacho Oval. "Cuando las cosas se tornan difíciles, él está en su mejor momento”, dice uno de ellos. Pero estas características no siempre han sido un activo, Obama ha priorizado su tiempo como padre sobre el cabildeo. Su equipo más cercano asegura que quería ser un padre presente y que es un hombre que de verdad ama a su mujer, Michelle, que lo mantiene en su eje. 

Los 40 minutos más largos por bin Laden

Esa calma quedó en evidencia en uno de las mayores pruebas nacionales de seguridad. Mientras Obama hacía su rutina de monologuista en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en 2011, en el otro lado del mundo, el grupo SEALs de la Marina se acercaba a sus posiciones para capturar o matar al terrorista más buscado del mundo, Osama bin Laden.

David Sanger, cronista del ataque en Confront and Conceal, dijo que el presidente estuvo involucrado en todos los aspectos de la planificación del operativo y ordenó que más helicópteros aterrizaran dentro de Pakistán, donde estaba escondido bin Laden. 

"Nos pidió a cada uno de nosotros, el pequeño grupo del Consejo Nacional de Seguridad que estábamos reunidos, nuestra opinión. Y no estábamos todos de acuerdo”, dice Clinton. La decisión difícil recayó en el presidente”. El presidente describió la operación como los 40 minutos más largos de su vida, pero el camino que eligió, la más riesgosa de las opciones, valió la pena.

Mucho antes del ataque a bin Laden, Obama había prometido un cambio en la política exterior estadounidense, cambio que resultó en un Premio Nobel de la Paz para el presidente 10 meses después de asumir el gobierno.

Desde entonces, ha sacado tropas de Iraq, creó un plan para el retiro de Afganistán, se cree que ha desatado una guerra cibernética cubierta contra el programa nuclear de Irán y drásticamente expandió el uso de vehículos aéreos sin tripulación y armados para atacar a terroristas. El tema de los vehículos armados es un asunto que el presidente abordó solo una vez.  

Cuanto Estados Unidos está bajo amenaza, el presidente no duda en actuar por su cuenta. Pero ante crisis humanitarias, como la de Libia, el presidente prefiere actuar en compañía. Sin ella, ha fracasado, como sucede con la crisis en Siria. "Siria ha generado clamores y angustia humanitaria”, dijo Clinton. “Pero no tenemos el consenso internacional para dar un paso en este conflicto". 

A veces es agresivo y a veces es reservado, una combinación que algunos llaman la “doctrina Obama”, y que los críticos han señalado como un ejemplo de su renuencia a liderar. "La doctrina Obama es menos sangre, menos intervención a largo plazo”, dice uno de sus asesores. 

El fracaso de las negociaciones económicas

Mientras, la deuda del país seguía aumentado. El vicepresidente, Joe Biden, trabajaba con los miembros del Congreso, el presidente y el vocero de la Cámara de Representantes, John Boehner, se reunían en reiteradas ocasiones en un intento de alcanzar un acuerdo. 

Los republicanos defendían la implementación de recortes significativos en el gasto. Los demócratas querían acabar con los recortes de impuestos a los estadounidenses más ricos. 

El plan creado por Obama y Boehner elevaría el techo de deuda e incluiría cambios para la Seguridad Social, Medicare, política de impuestos y gastos de defensa, propuestas que eran difíciles de digerir para los miembros de ambos partidos. Boehner insistía en que ambos tenían un acuerdo pero el presidente cambió los términos. Obama insistía en que no existía tal acuerdo. Un año después de la ruptura del acuerdo, el presidente dijo que trabajaría con los republicanos donde pueda, pero donde “no quieran compromiso, trabajaré para lograrlo”. Y ese fue el camino que eligió. 

Próxima estación: 2012

Después de peder la posibilidad de reducir la deuda, el presidente volcó su atención en una nueva batalla: la reelección. "Creo que su ingenuidad ha sido aplastada", dice Douglas Brinkley, historiador presidencial. “Y no creo que se pueda ver nuevamente a ese hombre ingenuo que decía, ‘Sí puedo’ en 2008. Ha pasado por muchos combates para volver a esa inocencia”.

En su campaña para la reelección, el presidente cambió su foco de criticar a los republicanos para recupera a sus defensores. Entre ellos, a las mujeres. Se mantuvo su decisión controversial de hacer que la mayoría de los planes de salud cubran la anticoncepción y a menudo recuerda a las mujeres que actuó para garantizar la igualdad de pagos a través de la Ley Lilly Ledbetter Fair, la primera ley que firmó como presidente.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Durante tres años, el presidente dijo poco sobre el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero después de una declaración de apoyo de Biden durante una entrevista, el presidente salió a dar todo su apoyo a las uniones del mismo sexo.  

"No es una persona que le guste salirse de los esquemas", dice Brinkley. "Pero cuando lo hace, lo hace con determinación. Creo que su defensa del matrimonio gay fue muy audaz”. Para que el presidente pueda ser el líder de la transformación que quiere ser, necesita dos mandatos, dice Brinkley. 

Ahora ve
Emmerson Mnangagwa afirma que Zimbabwe vivirá “una nueva democracia”
No te pierdas
×