Romney y Obama navegan en las aguas turbulentas del mundo árabe

El demócrata lidia con las protestas en embajadas de EU mientras el republicano aprovecha para endurecer la retórica contra el presidente
Obama: 'No se equivoquen, se hará justicia"
Tom Cohen
Autor: Tom Cohen
WASHINGTON (Reuters) -

¿Representará el caos antiamericano que se ha vivido esta semana en el mundo árabe una oportunidad para el presidente estadounidense, Barack Obama, o para su contendiente republicano, Mitt Romney?

Los disturbios que han ocurrido en Libia, Egipto y Yemen, y otros países de Medio Oriente, con las embajadas de EU bajo asedio, un embajador estadounidense muerto y las crecientes protestas, reviven los recuerdos de otra crisis que Estados Unidos atravesó hace más de 30 años.

Los iraníes invadieron la embajada estadounidense en 1979, mientras celebraban su revolución, y tomaron 52 rehenes, desatando una crisis que finalmente costó la reelección al entonces presidente Carter.

Romney y algunos de sus simpatizantes conservadores buscan comparar los gobiernos de Obama y Carter, con la esperanza de debilitar la ventaja que Obama ostenta en cuanto a política exterior y hacer germinar en las mentes de los votantes la idea de que Obama no merece ser reelecto.

La pregunta en el aire es si la estrategia de Romney en este momento tan importante, tras las convenciones de ambos partidos y con los debates en puerta, ayudarán o perjudicarán a la campaña del republicano.

Ante su desventaja en las encuestas, el exgobernador de Massachusetts se precipitó el martes, día del 11 aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, al criticar la política exterior de Obama luego de que se dieran a conocer los primeros reportes de que los manifestantes habían invadido la embajada estadounidense en Egipto y del ataque contra una instalación diplomática en Libia en el que murió un ciudadano estadounidense.

Cuando se supo el miércoles que en el ataque en Libia habían muerto cuatro personas, entre ellas el embajador estadounidense, Chris Stevens, Romney recibió las críticas de los demócratas, e incluso algunos republicanos y conservadores, por su maniobra, a la que calificaron de imperdonable e indigna de un presidente.

“El gobernador Romney parece ser propenso a disparar primero y apuntar después”, declaró Obama en una entrevista que dio el miércoles para la cadena CBS. “Una de las cosas que he aprendido como presidente es que no puedes hacer eso. Es muy importante asegurarse de hacer declaraciones fundadas y antes de hacerlas, pensar en las consecuencias que tendrán”.

El recuerdo de Carter y de McCain

Daniel Larison, editor y colaborador de la revista El Conservador Americano, escribió en el sitio web de la publicación que Romney había tratado infructuosamente de utilizar, de forma inadecuada, el argumento de campaña de que Obama es un líder débil. Comparó el error de Romney con la reacción poco convencional de McCain ante el desarrollo de la crisis financiera de 2008, cuando el senador de Arizona pidió a ambos candidatos que suspendieran sus campañas, insistiendo en que las bases mismas de la economía estaban por desplomarse.

Romney debió pensar antes de “recurrir al discurso prefabricado de ‘Obama y Carter’, lo que le habría evitado gran parte del ridículo que está sufriendo”, escribió Larison, y agregó: “ahora, en vez de hacer notar las semejanzas de Obama con Carter, quedó como el McCain torpe de 2012”.

Mark Salter, exjefe del Estado Mayor y asesor de la campaña de McCain, también opinó acerca de la maniobra de Romney; escribió en el sitio web realclearpolitics.com que le parece retorcido e inadecuado que Mitt Romney y los republicanos como Sarah Palin consideren que las políticas de Obama hayan ocasionado los ataques. Entiendo que la campaña de Romney está recibiendo la presión de algunos republicanos para que endurezca los ataques en contra del presidente”, escribió Salter, comparando la situación con la que vivió McCain hace cuatro años. "Sin embargo, este no es ni el tema ni el momento adecuado para demostrar que están decididos a atacar al presidente”.

Tras atacar a Obama constantemente durante la noche del martes y el miércoles, Romney echó mano de su retórica más agresiva durante un evento de campaña celebrado el jueves en Virginia, en donde siguió calificando al presidente de líder débil. “Si vemos lo que está pasando, a veces parece que estamos a merced de los eventos en vez de estar moldeándolos”, dijo; más tarde, agregó que “el mundo necesita del liderazgo de Estados Unidos, Medio Oriente necesita del liderazgo de Estados Unidos; cuando sea presidente, me encargaré de que Estados Unidos sea la clase de líder que el pueblo respeta y que nos traerá la admiración del mundo entero”.

Obama subrayó el jueves que Estados Unidos es fuerte y prometió durante un evento de campaña celebrado en Nevada, que “ningún acto terrorista quedará impune”. El presidente agregó que había dado instrucciones a su gobierno “de hacer lo que fuera necesario para proteger a los estadounidenses que sirven a su país en el extranjero”.

La insistencia en el tema refleja los esfuerzos de las campañas de ambos candidatos por inclinar la elección en favor de su contendiente. Obama esgrime el argumento de las visiones contrapuestas del futuro y Romney quiere un referéndum de la presidencia de Obama en un momento en el que el desempleo es alto, la recuperación económica lenta y el déficit y la deuda federal aumentan.

"Por los valores americanos"

No es la primera vez que Romney busca comparar el gobierno de Obama con la problemática presidencia de Carter poniendo énfasis en la economía, considerada el tema más importante de la campaña. A pesar de ello, Romney está detrás de Obama en las últimas encuestas, especialmente en el tema de política exterior. La más reciente encuesta de CNN/ORC International demostró que Obama tiene una ventaja sobre Romney de 54 a 42% en cuanto a política exterior.

A menos de ocho semanas de la elección, Romney no quiso desaprovechar la oportunidad de retar a Obama cuando se dieron a conocer los reportes de los ataques en contra de las instalaciones estadounidenses en Egipto y Libia. Siguió criticando agudamente al gobierno el miércoles, al decir que este estaba enviando “señales confusas” respecto de los valores estadounidenses y la política ante el resto del mundo.

“Me parece terrible para Estados Unidos que nos disculpemos por defender nuestros valores”, opinó Romney acerca del comunicado emitido por la embajada en El Cairo en el que se condenaba el video antiislámico que ocasionó las protestas afuera del complejo diplomático. “Cuando nuestro territorio está siendo atacado e invadido, la primera reacción de Estados Unidos debe ser de indignación ante la violación a la soberanía de nuestra nación. El disculparse por los valores americanos nunca será opción”.

A pesar de que Romney aclaró que la declaración había sido emitida tras los ataques en contra de la embajada, en realidad había sido publicada horas antes.

Los demócratas se apresuraron a responder. El excandidato a la presidencia John Kerry dijo que los comentarios de Romney demostraban “una falta de tacto y de juicio en relación con lo ocurrido”. El director del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y representante de Massachusetts dijo a CNN: “Francamente, creo que no sabe de lo que está hablando”.

Algunos republicanos, incluyendo al compañero de fórmula de Romney, el conservador Paul Ryan, salieron rápidamente en defensa del candidato. “Nunca es demasiado pronto para defender firmemente los valores americanos, para defender nuestras convicciones y para condenar a aquellos que dañan lo que es nuestro”, declaró Ryan en una entrevista para la cadena WLWT en Cincinnati.

La analista conservadora, Liz Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney y exfuncionaria del Departamento de Estado durante el gobierno de Bush, acusó a Obama de haber cometido una serie de errores que, según ella, debilitaban la influencia de Estados Unidos en el extranjero. “Disculparse en nombre de Estados Unidos, apaciguar a nuestros enemigos, abandonar a nuestros aliados y reducir drásticamente a nuestras fuerzas armadas son las características de la política exterior de Obama”, escribió Cheney para el Wall Street Journal. Concluyó que “un país débil tras cuatro años de gobierno de Obama quedará irreconocible después de ocho”.

El estratega republicano y colaborador de CNN, Alex Castellanos, coincidió en que la política exterior de Obama era “débil” y “vacilante”, pero reconoció también que Romney debe ganar el debate acerca de política exterior que él mismo puso en el centro de la campaña.

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Según Larison, la apuesta de Romney fue más un acto desesperado de una campaña que “sabe que va perdiendo. Cuando los republicanos expertos en política exterior comparan esto con el colapso de McCain ante la crisis financiera y lo llaman ‘el momento Lehman’, nos damos cuenta de que Romney hirió, tal vez sin remedio, a su campaña con su reciente intento por aprovecharse de un asunto internacional”, escribió Larison. “Muchos estadounidenses podían no estar de acuerdo con la agresiva política exterior de Romney, pero creían que era competente y juicioso. Este desliz afecta ambas percepciones”.

Rachel Streitfeld and Kevin Liptak de CNN colaboraron con este reportaje.

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