"Acaben con los perros japoneses", claman manifestantes en Beijing

Empresas japonesas suspendieron operaciones en China ante las manifestaciones, consideradas el peor brote de sentimiento antijaponés en años
Miles de chinos protestan contra Japón en Beijing
| Otra fuente: Reuters

Las protestas antijaponesas se reavivaron este martes en China, obligando a las empresas niponas en el país a suspender operaciones en momentos en que una crisis por una disputa territorial escala en el aniversario de la invasión de Japón a su vecino.

Las relaciones entre las dos mayores economías de Asia se debilitaron gravemente en el aniversario, con las emociones caldeadas en las calles y también en el mar, donde dos activistas japoneses desembarcaron en una isla en el centro de la disputa.

China reaccionó rápidamente ante la noticia del desembarco, que corre el riesgo de inflamar una situación que ya se ubica como el peor brote de sentimiento antijaponés en China de las últimas décadas.

Beijing describió el desembarco como provocativo, presentó una denuncia ante Tokio y dijo que se reserva el derecho a "tomar medidas adicionales".

"El desembarco ilegal de los japoneses derechistas en el territorio chino de las islas Diaoyu es una acción provocadora que viola gravemente la soberanía territorial china", dijo el portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores, Hong Lei, en un comunicado.

La disputa sobre el grupo de islas deshabitadas en el Mar Oriental de China -conocido como Senkaku en Japón y Diaoyu en China- condujo a un día de protestas que japoneses expatriados temen podían alcanzar su máximo nivel el martes.

Empresas japonesas cerraron cientos de tiendas y plantas en toda China y la embajada de Japón en Beijing volvió a estar bajo asedio de manifestantes que lanzaron botellas de agua, ondearon banderas chinas y cantaron frases antijaponeses, evocando los tiempos de enemistad durante la guerra.

"Acaben con todos los perros japoneses", decía una pancarta sostenida por uno de los miles de manifestantes que marchaban frente a la embajada, que estaba rodeada por la policía antidisturbios. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón dijo que algunas ventanas de la embajada fueron destrozadas.

Protestas ruidosas, impulsadas por el nacionalismo chino, surgieron en otras grandes ciudades como Shanghái, elevando el riesgo de que puedan salirse de control y volverse en contra de Pekín, que ha implicado una aprobación tácita a las manifestaciones a través de los medios de comunicación estatales.

Un periódico de Hong Kong dijo que algunos manifestantes en el sur de Shenzhen fueron detenidos por expresarse a favor de la democracia y los derechos humanos.

Empresas japonesas se atrincheran

El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, de visita en China para promover el fortalecimiento de las relaciones militares chino-estadounidenses, de nuevo llamó a la calma y a la moderación. Washington ha dicho que no va a tomar partido en la disputa, aunque es un fuerte aliado de Japón.

Conocidas empresas japonesas han sido blanco de los manifestantes, con las automotrices Toyota Motor Corp y Honda Motor Co deteniendo algunas operaciones después de los ataques a sus puntos de venta.

Otras compañías japonesas -desde Mazda y Mitsubishi Motors hasta Panasonic y Fast Retailing- también cerraron plantas y tiendas en China, llevando a la caída de los precios de las acciones japonesas y provocando una advertencia de calificación crediticia de la agencia Fitch, que dijo que la situación podría perjudicar la solvencia de algunas firmas automotrices y tecnológicas.

Hitachi Construction Machinery devolvió 25 trabajadores japoneses a su país a causa de los disturbios.

Mutsuko Takebayashi, una ama de casa de japonesa que vive en Shanghái, dijo que planea volar a casa con su familia.

"Es posible que las empresas japonesas inicien la evacuación de familias y si eso sucede, será demasiado tarde para reservar pasajes. Es por eso que me voy a volver hoy", dijo.

Restaurantes japoneses, un objetivo común de los manifestantes, cerraron sus puertas, mientras que muchos expatriados japoneses se quedaron en casa, temerosos de que el aniversario del martes de la ocupación japonesa en 1931 de una parte de China continental de lugar a brotes de violencia.

El breve desembarco el martes de dos ciudadanos japoneses en una de las islas en disputa, reportado por la guardia costera de Japón, ha aumentado el temor de un enfrentamiento directo en un área que está siendo patrullada por buques de ambas naciones.

Los activistas desembarcaron brevemente en una de las islas, después de haber remado hasta ella en una balsa de goma y nadaron a tierra antes de regresar a su embarcación, informó la cadena japonesa NHK.

Medios de comunicación chinos y japoneses también reportaron que una flotilla de alrededor de 1,000 barcos pesqueros chinos se dirige a la zona, que contiene reservas de gas potencialmente grandes.

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En el 2010, una crisis bilateral sobre las islas comenzó después de que un navío pesquero chocó con un buque de la guardia costera japonesa.

El Gobierno japonés ha puesto en marcha una operación de recopilación de información para vigilar los movimientos de los barcos de pesca chinos. 

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