Las protestas de los agentes de policía cobran fuerza en Argentina

Decenas de agentes de la Gendarmería y la Prefectura se manifiestan en contra de las decisiones del gobierno contra sus salarios
El discurso de Cristina Fernández ante la ONU
(Reuters) -

El gobierno argentino destituyó a los dirigentes de la Gendarmería y de la Prefectura (guardacostas) en un intento por acabar con una inédita movilización de agentes en protesta por recortes salariales que comenzó en Buenos Aires y se ha extendido a buena parte el país.

Un día después de que comenzara la protesta, el gobierno se vio obligado este miércoles a destituir a diez comandantes generales de cada una de las instituciones, con lo que "queda normalizada la situación en las dos fuerzas de seguridad", dijo la ministra de Seguridad, Nilda Garré.

Sin embargo, pese a las declaraciones de la ministra, centenares de agentes de ambos cuerpos optaron por mantener la movilización en las puertas de la Prefectura, en el barrio porteño de Puerto Madero, y exigieron la presencia de los recién nombrados responsables de ambas fuerzas para negociar.

Gendarmes y prefectos, de uniforme y de civil, acompañados de familiares y hasta de la banda de música de Prefectura, reclamaron una revisión de sus condiciones laborales y sus salarios.

La chispa que desató está inédita protesta, ya que en Argentina están prohibidas las manifestaciones para las fuerzas policiales y de seguridad, es un ajuste salarial que ha afectado a miles de agentes, derivado de la eliminación de complementos en virtud de un decreto aprobado en septiembre.

En un intento por atajar el conflicto, el gobierno anunció la mañana de este miércoles la suspensión del polémico ajuste durante un mes, pero la decisión resultó insuficiente para los agentes, que ampliaron sus demandas a una revisión de sus condiciones laborales.

"No le da vergüenza a la presidenta (Cristina Fernández) que tiene gente que va a dar la vida o muere en accidente y cobra 2,000 pesos al mes (unos 500 dólares)", gritó uno de los concentrados.

"No se toca, el sueldo no se toca", corearon al unísono los manifestantes mientras sus representantes negociaban con los nuevos responsables de las fuerzas de seguridad.

"El conflicto es por el tema del sueldo, estamos cobrando una suma y de repente hicieron un descuento no esperado, no fue a uno, o a dos, fue a todos, y la única medida pacífica que pudimos tomar fue esta: reclamar por lo nuestro", explicó Mauricio, un agente de Prefectura con 21 años de servicio.

"Tenemos derecho, como cualquier otro ciudadano, de reclamar nuestros sueldos. El pueblo argentino tiene que saber la verdad. Estamos a favor de la democracia, no es un levantamiento, no es nada raro, simplemente estamos pidiendo un dinero que nos corresponde porque somos trabajadores como cualquier otro, nada más", gritaba uno de los agentes micrófono en mano.

Los manifestantes salían así al paso de los comentarios del jefe de Gabinete del Gobierno, Juan Manuel Abal Medina, quien apuntó que algunas imágenes que se han repetido en estos días "recuerdan al pasado", en alusión a la última dictadura militar.

También el jefe de Gobierno de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, se refirió al conflicto para llamar al diálogo y pedir a las fuerzas de seguridad que depongan la protesta en las calles.

"Les pido que vuelvan a sus casas, que vuelvan con sus familiares, que abran un canal de diálogo para que el gobierno nacional pueda enmendar los errores que haya cometido (...) No pueden tomar la calle", dijo.

Las cámaras de Diputados y Senadores aprobaron un comunicado conjunto en el que instaban a los agentes a "adecuar sus acciones a pautas de funcionamiento democrático y subordinación a las autoridades legalmente constituidas".

La protesta comenzó el martes con la participación de apenas un par de centenares de prefectos en Buenos Aires, pero se ha extendido a varias ciudades del interior del país, como Rosario y Córdoba.

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A los ajustes salariales se suma en Argentina el problema de la inflación, que el gobierno sitúa en un 10% frente a las estimaciones de organismos independientes superiores al 25%.

"Si la inflación fuera del 25%, el país estallaría", dijo Cristina Fernández en un reciente viaje a Estados Unidos, mientras su gobierno respalda convenios colectivos que establecen subidas salariales superiores al 20%.

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