Las fuerzas de seguridad mantienen el pulso con el gobierno por su salario

Representantes de Gendarmería y Prefectura dialogan con funcionarios gubernamentales para llegar a un acuerdo tras los recortes salariales
Recorte salarial a policías de Argentina
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BUENOS AIRES (Reuters) -

El gobierno argentino busca con urgencia una salida al conflicto que surgió con Gendarmería (policías militarizados) y Prefectura (guardacostas), dos de los principales cuerpos de seguridad del país, después de que el poder Ejecutivo les aplicara recortes salariales.

Su objetivo es devolver la normalidad a ambas fuerzas, y evitar que sus reclamos se extiendan a otras instituciones.

Las protestas comenzaron este martes en Buenos Aires, encabezadas por agentes de Prefectura, que rechazan recortes salariales del 30 al 60%, en virtud de un decreto del Ejecutivo.

"Estamos a favor de la democracia, simplemente pedimos un dinero que nos corresponde", exigen gendarmes argentinos.

"Esto es un reclamo salarial, no es un reclamo político", dijo este jueves uno de los agentes que protestaron frente a la sede de la Gendarmería, en el barrio porteño de Retiro.

Al grito de "la fuerza unida, jamás será vencida", "no se toca, el sueldo no se toca", o entonando el himno nacional, cientos de agentes de Gendarmería y Prefectura han salido a  las calles de las principales ciudades del país.

Una delegación de los agentes comenzó a negociar este jueves con funcionarios del Gobierno y con la cúpula de Gendarmería y Prefectura, en la segunda reunión convocada por el Ejecutivo en un periodo de 24 horas.

Cientos de gendarmes y prefectos acampaban durante la noche frente a sus respectivas sedes, en Buenos Aires, dispuestos a organizarse en grupos de trabajo y permanecer ahí, a la espera de que concluyan las conversaciones.

"Estamos evaluando formar una escala salarial para poder presentarla de forma consensuada las dos fuerzas", explicaron los portavoces de los agentes.

"Esto que estamos haciendo es histórico, Gendarmería y Prefectura juntas", agregaron.

El diálogo está precedido por el relevo de 20 generales de las cúpulas de ambos cuerpos de seguridad, que terminó con el compromiso gubernamental de responder a las demandas de los agentes el próximo martes.

Fuentes de la Prefectura citadas por la agencia oficial Télam indicaron que el encuentro de este jueves tuvo como objetivo "recomponer los lazos de autoridad que se vieron deteriorados en las últimas horas".

El Ministerio de Seguridad indicó que los gendarmes y prefectos recibieron los sueldos correspondientes a septiembre, sin recorte salarial.

Sin embargo, la postura oficial no convenció a los manifestantes, que optaron por mantener las protestas callejeras, que han dejado imágenes insólitas porque las fuerzas de seguridad del Estado no tienen permitido manifestarse en la vía pública.

"Los gendarmes no están sublevados, no están quebrando la escala de mando. Lo que están reclamando es su sueldo", dijo Óscar Gauna, abogado y gendarme retirado.

El conflicto ha dejado en evidencia la anarquía salarial que existe entre los distintos escalafones, con salarios mínimos de 2,200 pesos (unos 500 dólares) y pagos fuera de nómina, que no cotizan y, en consecuencia, no generan derechos.

Gendarmes y prefectos parecen dispuestos a continuar la protesta hasta que el gobierno les garantice que el salario mínimo no bajará de 7,000 pesos (unos 1,400 dólares) en nómina, y que no habrá represalias para los participantes en la movilización

"Es error de gestión, un error de cálculo, que desembocó en una protesta sin precedentes en la historia de las fuerzas de seguridad en Argentina", opinó el analista político Rosendo Fraga.

"El detonante es claro", dijo Fraga. "Posiblemente la inusitada medida de rebajar los salarios ha sido un intento fallido de reordenar la anarquía salarial en la que se encuentran estas instituciones, sin advertir las consecuencias".

"Es extraño y es un despropósito que el Gobierno no haya previsto la tensión que estaba generando en el seno de estas dos fuerzas por la arbitrariedad salarial que se venía incubando desde hace años", apuntó este jueves el periodista Fernando González, en el diario El Cronista.

Para el analista Fernando Roa, "el gobierno había previsto la quita salarial, pero no la reacción de prefectos y gendarmes".

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La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien ha guardado silencio sobre el conflicto, reconoció el pasado 26 de junio la labor de Gendarmería y su precaria situación salarial.

Fernández admitió las carencias de la institución, tras la muerte de siete efectivos en un accidente de autobús.

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