Obama se zambulle en el debate acerca del déficit fiscal

El presidente de EU y el Congreso lidian con una reforma fiscal antes de la entrada en vigor de los recortes programados para 2013
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Josh Levs y Tom Cohen
Autor: Josh Levs y Tom Cohen
(Reuters) -

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, regresó el miércoles a Washington y se zambulló en un renovado debate político acerca de cómo reducir el déficit federal crónico y la deuda tras su victoriosa reelección.

Los resultados de la elección del martes preservaron efectivamente el estatus quo político: Obama obtuvo un segundo mandato y los republicanos conservaron su mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que los demócratas conservaron el control del Senado.

La pregunta inevitable es si al no tener que enfrentar una vez más a los electores, Obama tendrá estímulo para buscar por todos los medios un compromiso que podría enfurecer a los liberales que lo apoyan.

De igual forma, los republicanos dolidos por la derrota en la carrera presidencial y por su incapacidad para apoderarse del Senado recibieron la presión, tanto dentro como fuera del partido, para suavizar su partidismo feroz y adoptar posturas más moderadas con las que se logren acuerdos sobre los temas delicados.

El país se enfrenta al precipicio fiscal: una combinación de exenciones fiscales que caducan y reducciones generalizadas al gasto que se aplicarán a finales de año si el congreso no llega a un acuerdo para evitarlo.

Los economistas alertan que permitir que el precipicio fiscal deje sentir todo su impacto desacelerará aún más la lenta recuperación, y el no abordar el tema del déficit de forma completa ocasionaría que la calificación crediticia del país baje aún más.

Las posturas de ambas partes profesaron un enfoque conciliatorio el miércoles; sin embargo, las posturas más firmes que han obstaculizado las negociaciones anteriores para llegar a un acuerdo de reducción general del déficit cambiaron poco.

A través de un discurso formal en el Capitolio, el presidente de la cámara, John Boehner, se mostró conciliador el miércoles, aunque dejó en claro que los republicanos, quienes controlan la cámara, no aceptarán el aumento a los impuestos.

“Con el fin de forjar un acuerdo bipartidista que empiece a resolver el problema, estamos dispuestos a aceptar nuevos impuestos, bajo las condiciones adecuadas”, dijo Boehner.

El presidente de la cámara insistió en que los impuestos deben ser consecuencia de “una economía en crecimiento, impulsada por un código fiscal más limpio y justo, con menos lagunas y tasas menores para todos”, y no del aumento a los impuestos sobre quienes ganan más.

Un asistente de la dirigencia demócrata en el Senado se quejó de que la postura de Boehner respecto a los impuestos –que podría no requerir que los ricos paguen más—era “insuficiente” y no lograría recaudar el dinero suficiente para tener un impacto significativo en el déficit.

En un comunicado de la Casa Blanca se dijo que Obama inició las discusiones sobre el que probablemente sea el mayor reto al que se enfrenta su gobierno cuando conversó vía telefónica con los líderes del Congreso el miércoles, entre ellos los líderes de los republicanos en ambas cámaras.

Obama “reiteró su compromiso de encontrar soluciones bipartidistas para reducir el déficit de forma equilibrada, reducir los impuestos a las familias de la clase media y a las pequeñas empresas y crear empleos”, señalaba el comunicado.

“El presidente dijo que creía que el pueblo estadounidense había dejado claro en la elección de ayer que los líderes de ambos partidos debían dejar a un lado sus intereses partidistas y trabajar juntos con el propósito de poner en primer lugar los intereses del pueblo estadounidense y la economía del país”, continuó.

Boehner retó a Obama a trabajar con los republicanos para negociar un plan integral para reducir el gasto, disminuir los impuestos y reducir las lagunas fiscales y reformar los programas de prestaciones como la Seguridad Social, Medicare y Medicaid.

“Queremos que dirija, no como liberal o como conservador, sino como el presidente de Estados Unidos”, dijo Boehner, representante republicano del estado de Ohio. “Queremos que triunfe. Impongámonos el reto de encontrar las coincidencias que nos han eludido. Superemos los problemas y hagamos juntos lo que es correcto para nuestro país”.

El conservador Boehner también puso en claro que tanto Obama como el país deben abandonar la esperanza de llegar a un acuerdo integral en las próximas semanas, y llamó a establecer las bases de las difíciles pero necesarias negociaciones para el año próximo, cuando el Congreso reinicie actividades.

“No resolveremos el problema del desequilibrio fiscal de la noche a la mañana, y ciertamente no lo haremos en las sesiones de transición del Congreso”, dijo Boehner. “Tampoco se resolverá simplemente aumentando los impuestos o dejándonos caer en el precipicio fiscal”.

La victoria electoral de Obama, basada en parte en su llamado a los estadounidenses acaudalados a contribuir más para reducir el déficit federal le da le ventaja sobre Boehner en las negociaciones, dijeron los analistas.

Boehner “trataba de hacer lo mejor posible con un control muy débil”, dijo Reihan Salam, colaborador de CNN.

Los conservadores buscan reducir la burocracia y por lo tanto se oponen a obtener mayores ingresos a través de los impuestos.

Por su parte, el  líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, de Nevada, dijo el miércoles que los resultados de la elección indican que la mayoría de los estadounidenses quieren que los ricos paguen más para ayudar a resolver los problemas fiscales del país. Reid agregó que había sostenido una “agradable conversación” con Boehner vía telefónica y que no esperaba que ninguno “impusiera límites” antes de las negociaciones.

Sin embargo, Reid insistió en repetidas ocasiones que la medida de aumentar los impuestos a los estadounidenses más acomodados tiene que formar parte de todo compromiso para resolver la crisis, y que los republicanos, envalentonados por los triunfos electorales en el Congreso y en el Senado “no pueden presionarnos al respecto”, dijo Reid.

“Es mejor bailar que pelear. Es mejor trabajar juntos”, dijo Reid en una conferencia de prensa. “No todo tiene que ser una pelea. Así ha sido durante los últimos dos años. Todos deberían entender, en especial mis amigos en el Senado, que legislar es el arte del compromiso. Es crear consensos”.

Durante su discurso, Boehner dijo que espera que se logre un acuerdo “que envíe la señal, a nuestra economía, y al mundo, de que después de años de luchar contra los grandes retos fiscales, el 2013 será diferente”.

Boehner y los líderes republicanos de la cámara sostuvieron una teleconferencia con todos los republicanos de la cámara poco después de que Boehner pronunciara su discurso. De acuerdo con dos de los participantes en la conferencia, Boehner dio lectura de lo que planeaba decir en público, y aunque ratificó su compromiso de no aceptar los incrementos a los impuestos, exhortó a todos los miembros a darle espacio para negociar con la Casa Blanca.

Un asistente de alto nivel del partido republicano dijo que las ideas que Boehner presentó en su discurso del miércoles eran similares a las propuestas de ingresos que el senador republicano por Pennsylvania, Pat Toomey, y otros republicanos del súper comité presentaron a mediados de este año.

“Este es el esquema del que todos han estado hablando”, dijo el asistente, e hizo referencia a las diferencias que ambos partidos tienen acerca de los detalles de la propuesta de ingresos. “Aún no hemos podido concretar”.

El vocero de Boehner dijo que no hay ninguna reunión programada entre el presidente de la cámara y el presidente del país, y reiteró que cualquier acuerdo deberá concretarse entre los dirigentes y no en una serie de  reuniones públicas.

El líder republicano del senado, Mitch McConnell, apoyó la oposición de Boehner a los impuestos más altos y argumentó que depende del presidente Obama que “se proponga una vía para que ambos partidos trabajen juntos para evitar el precipicio fiscal sin perjudicar a una economía frágil y débil”.

“Ahora es cuando el presidente debe proponer soluciones que tengan verdaderas posibilidades de ser aprobadas en la cámara controlada por los republicanos y en un Senado dividido”, dijo McConnell a través de un comunicado.

En ese momento, un asistente republicano de alto nivel en el Senado argumentó que muchos de los demócratas que habían obtenido el martes un escaño en los estados indecisos de Dakota del Norte, Montana, Virginia y Virginia Occidental, no habían hablado del aumento de impuestos en sus campañas. El asistente dijo que hay varios demócratas moderados que representan a estados que se inclinan por los republicanos que podrían ser reelectos en dos años y que se opondrán al aumento de impuestos.

Obama dijo el martes por la noche a sus eufóricos simpatizantes en Chicago que “votaron por la acción, no por la política, como siempre”.

Romney emitió un llamado similar al asumir la derrota después de una carrera extremadamente costosa para ambas partes en su discurso de concesión.

“Como saben, la nación está en un punto crítico”, dijo. “En un momento como este, no podemos arriesgarnos a discutir entre partidos y a asumir posturas políticas. Nuestros líderes deben trabajar juntos para hacer el trabajo que requiere el pueblo”.

El ex presidente, Bill Clinton, predijo hace semanas que la victoria de Obama podría ser clave para que Washington salga del atolladero.

Todo gobierno requiere de “un evento que desencadene los hechos”, dijo a CNN, y agregó: “Creo que la elección será ese evento. Espero que el presidente gane. Creo que si lo hace, cuando esto ocurra, verán que el estancamiento terminará”.

La estratega republicana, Ana Navarro, colaboradora de CNN, repitió ese concepto el miércoles. “La reelección del presidente Obama logrará dos cosas: liberar al presidente Obama para trabajar con el Congreso republicano y dar libertad al Congreso republicano para trabajar con el presidente Obama”, dijo Navarro.

El alcalde de Filadelfia, Michael Nutter, lo resumió brevemente: “La elección ha pasado. Es momento de gobernar y hacer que las cosas pasen”, dijo a CNN.

Eso significa que hay que hacer que la palabra clave de la campaña de Obama, “avance”, cristalice.

“Esta noche, más de 200 años después de que una antigua colonia ganara su derecho a decidir su propio destino”, dijo el presidente es su discurso de victoria, la mañana del miércoles, “la tarea de perfeccionar nuestra unión sigue adelante”.

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