Xi Jinping sucederá a Hu Jintao como jefe del Partido Comunista chino

Después de meses de negociaciones secretas, el Partido Comunista reveló quiénes serán sus líderes durante la próxima década
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Jaime A. FlorCruz y Jethro Mullen
Autor: Jaime A. FlorCruz y Jethro Mullen
BEIJING (Reuters) -

China dio a conocer este jueves a quienes conformarán el nuevo grupo de líderes que llevarán la agenda del país durante la próxima década.

El país asiático hizo el anuncio a los medios de todo el mundo después de meses de negociaciones secretas y de especulaciones.

Los siete integrantes de la comisión que tiene el dominio del sistema político chino aparecieron en un escenario en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing.

Fueron encabezados por Xi Jinping, quien sucederá a Hu Jintao como jefe del Partido Comunista, que ha gobernado China durante más de 60 años.

Le acompañarán en el Comité Permanente del Buro Político, el panel superior del partido, Li Keqiang, Zhang Dejiang, Zhengsheng Yu, Liu Yunshan, Wang Qishan y Gaoli Zhang.

Xi se unió al nuevo Comité Permanente Politburó, el máximo órgano de toma de decisiones, acompañado de Li Keqiang, quien tomará el lugar de Wen Jiabao como premier a principios del próximo año, además de otros cinco funcionarios veteranos del partido.

Aunque el comité fue totalmente renovado, los analistas observan una composición predominantemente conservadora y consideran improbable que conlleve a cambios políticos significativos en la nación más poblada del mundo y con la segunda mayor economía.

Xi también sustituyó a Hu como jefe de la poderosa Comisión Central Militar de china, que atiende los asuntos de seguridad nacional y militares. Esto facilitó una transición más clara que en los últimos dos relevos de poder, cuando antiguos jefes del partido se aferraban al cargo militar clave años después para conservar su poder e influencia.

A diferencia de lo que ocurre en las campañas de Estados Unidos, donde los candidatos tienen una fuerte presencia mediática, los esfuerzos para definir a los nuevos líderes del Comité Permanente se caracterizaron por ser a puerta cerrada.

A pesar de los espectaculares cambios económicos y sociales que ha experimentado China en los últimos tiempos, el Partido ha mantenido un control férreo sobre el poder,  y ha defendido sus métodos, para la selección de sus principales dirigentes.

Las consecuencias de la sucesión en el liderazgo son importantes para China, pero también son observadas de cerca por sus vecinos de Asia, y por Estados Unidos.

Este jueves, Xi trajo un toque de cordialidad durante el inicio de su discurso ante un cuarto repleto de reporteros, disculpándose por el retraso en su aparición, pero luego abordó asuntos serios, advirtiendo de “muchos cambios severos” que enfrenta el partido.

Entre los puntos por atender, señaló la corrupción, el distanciamiento de la gente, igual que un indebido énfasis en las formalidades, la burocracia y asuntos particulares.

La secrecía y exclusividad del procedimiento por el que los líderes chinos son elegidos, que involucran maniobras y negociaciones entre las máximas figuras del partido, dejan a muchos de los ciudadanos del congreso sintiéndose excluidos del proceso.

El discurso de Xi tuvo un acento más humano que los ofrecidos por otros funcionarios chinos, y en él destacó asuntos cercanos a la gente en China y en otras partes del mundo.

“Nuestra gente tiene un gran entusiasmo en la vida”, dijo. “Esperan una mejor educación, más trabajos estables, ingresos más satisfactorios, más seguridad social confiable, servicios médicos con estándares más altos, más condiciones de vida confortable y un ambiente más bello”.

Los cambios que Xi, de 59 años, y aquellos que trabajan con él en el comité más poderoso del partido contemplan para los próximos años permanecen rodeados de misterio.

Algunos observadores han expresado su esperanza porque en la próxima década se produzcan reformas políticas a medida que los líderes chinos tratan de apuntalar su legitimidad, la cual ha sido deteriorada por la corrupción y el escándalo que este año involucró al encumbrado funcionario Bo Xilai.

Pero muchos analistas se muestran escépticos sobre la voluntad de los líderes para adoptar cambios significativos, destacando la concentración de poder y dinero en la cúpula del partido.

Kristie Lu Stout, Steven Jiang y Stan Grant contribuyeron con este reporte

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