Manifestantes egipcios desafían al gobierno del presidente Morsi

Una multitud se reunió de manera pacífica en la plaza Tahrir de El Cairo, después de la jornada violenta de este jueves
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Reza Sayah, Ian Lee y Greg Botelho
Autor: Reza Sayah, Ian Lee y Greg Botelho
EL CAIRO (Reuters) -

Por segundo día consecutivo, la casa del presidente egipcio, Mohamed Morsi, no estuvo a salvo de los manifestantes poco convencidos de su defensa de los recientes decretos controversiales. 

Docenas de manifestantes tiraron rocas y botellas de vidrio a la casa de Morsi en la provincia de Sharkia este viernes e intentaron traspasar la barrera de policías, dijo Alaa Mahmoud, vocero del Ministerio del Interior. 

Dos policías y varios de quienes protestaban resultaron heridos, y cuatro personas fueron arrestadas.

Los manifestantes también dejaron en claro su mensaje en el palacio presidencial de El Ciro, donde miles empujaron contra una barricada y pintaron graffiti en las paredes del edificio. Los guardias del recinto no se enfrentaron con ellos. 

Multitudes también se reunieron en la plaza Tahrir de El Cairo, pero de manera pacífica. 

En declaraciones este jueves por la noche, Morsi se negó a retirar un decreto controversial o a posponer el próximo referéndum constitucional. Afirmó que respeta la oposición pacífica a sus decisiones, pero que la violencia no quedará impune.

Dirigiéndose a "los que se oponen a mí" y a sus aliados, el presidente condenó a los involucrados en los enfrentamientos, refiriéndose específicamente a quienes portan armas y están respaldados por miembros del "corrupto exrégimen".

"(Ellos) no escaparán al castigo", dijo Morsi en un discurso televisado.

Pero la amenaza de Morsi no solo no apaciguó a los manifestantes en las calles, los enfureció más. Los activistas coreaban "¡vete! ¡vete! ¡vete!" mientras el presidente hablaba.

Minutos después de que terminó el discurso, la sede de la Hermandad Musulmana en El Cairo estaba "en llamas", informó la televisión estatal, citando a testigos. El grupo islámico afirmó en su sitio web y en Twitter que el edificio había sido objeto de "un ataque terrorista", tras ser rodeado por cientos de personas.

Se prevén más protestas a medida que avance el día. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa a organizaciones opositoras, convocó a grandes manifestaciones en contra de un gobierno que, afirma, "ha perdido legitimidad", informó el diario semioficial Al-Ahram.

La llamada a la acción —y a permanecer en la plaza Tahrir— sugiere que los activistas no están intimidados por las amenazas de Morsi y los integrantes de la Hermandad Musulmana, el grupo islámico vinculado al presidente. Aunque la facción política estuvo prohibida por el presidente Hosni Mubarak, ahora es una fuerza política dominante en Egipto.

En Twitter, la Hermandad afirmó que la oposición es "plenamente responsable de la escalada de la violencia y de incitar a sus seguidores".

Adel Said, portavoz del recién nombrado fiscal general de Egipto, dijo este viernes por la mañana que Hamdeen Sabahi, Mohamed ElBaradei y Amr Moussa están siendo investigados por la presunta "conspiración para derrocar" al gobierno.

Los tres son conocidos internacionalmente —ElBaradei es un premio Nobel de la Paz y Moussa un exjefe de la Liga Árabe— y ahora están siendo investigados por su papel opositor contra Morsi, quien derrotó a los tres en la elección presidencial de este año.

Quienes han participado en las protestas dicen que las escenas son similares a las de la sublevación de 2011 que condujo a la salida de Mubarak. Esta vez, dicen, la disidencia está siendo aplastada por partidarios de Morsi en el gobierno y en la calle.

En concreto, se refirieron a hombres armados con cuchillos y piedras que persiguen a activistas, partidarios presidenciales que les han mostrado su menosprecio y la presión de diversos sectores para que se vayan a casa.

El edicto del pasado 22 de noviembre, en el que Morsi dio inmunidad judicial a sus decisiones, así como un proyecto de Constitución que será sometido a un referéndum la próxima semana, desató la última ola de disturbios.

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