La delincuencia guatemalteca fija su objetivo en la paga extra de Navidad

Grupos criminales del país centromericano aprovechan el aguinaldo navideño para cometer más robos, sobre todo a conductores de buses urbanos
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Autor: Rafael Romo
(Reuters) -

En Guatemala, al igual que en otros países de América Latina, se llama "aguinaldo", al bono que los trabajadores del gobierno y del sector privado reciben en esta época del año, su derecho por ley.

El aguinaldo es equivalente a un mes de salario. En otras palabras, los trabajadores que tienen derecho a este beneficio reciben en diciembre dos veces más dinero que en el resto de los 11 meses del año.

El problema es que las pandillas delictivas saben esto y cada vez más exigen su parte del bono navideño. Las víctimas frecuentes incluyen a los conductores de buses urbanos que también reciben su aguinaldo. Para ellos las pandillas extorsivas se convierten en el Grinch que roba su Navidad, y las opciones para los conductores son difíciles: o pagas, o te matamos.

Jorge García, representante de la Asociación de Propietarios de Buses Urbanos en la Ciudad de Guatemala, dijo que los intentos de extorsión exceden a la época de Navidad. "Las pandillas exigen el bono navideño”. También demandan un bono de verano. En Pascua, también quieren un bono por viaje de placer”, dijo García a CNN.

Según la Asociación de Propietarios de Buses, en lo que va de este año, 87 conductores de buses han sido asesinados por pandillas delictivas, que extorsionan a los conductores a cambio de protección en rutas específicas. Los conductores que se niegan a pagar se enfrentan a consecuencias mortales.

Las autoridades dicen que los pasajeros que se suben a un bus para ir de compras también están en peligro de ser asaltados. Las víctimas abarcan a trabajadores que también reciben sus bonos de Navidad. Los delincuentes saben esto y toman los buses con la intención de asaltarlos o de robarles los regalos de Navidad que acaban de comprar para sus familias.

Edgar Guerra, presidente de la Asociación de Conductores de Buses de la Ciudad de Guatemala y de la filial Regional, dijo que la tendencia es alarmante. "En lo que va de este año, si se cuentan los asaltos y los ataques directos, han habido 44 conductores de transporte masivo asesinados y 78 heridos en este tipo de incidentes violentos”, dice Guerra.

No es nueva la violencia en Guatemala. La nación de América soportó una Guerra civil entre 1960 y 1996 que dejó al menos 200,000 muertos o desaparecidos, según algunos cálculos.

En la actualidad, los miembros de las pandillas de delincuentes que fueron deportados de Estados Unidos y delincuentes vinculados con los carteles mexicanos de la droga han aterrorizado al país.

En una alerta de viajes internacionales publicada en el mes pasado, el Departamento de Seguridad de EU dijo que en Guatemala “el crimen violento es una preocupación seria dada la pobreza endémica, la abundancia de armas, un legado de violencia social, y una débil aplicación del sistema judicial y legal".

Esta ola de crímenes afecta a muchas otras personas que no son necesariamente víctimas directas de las pandillas. Cada vez que es asesinado un conductor de bus, dice Guerra, más de un cuarto de millón de pasajeros se ven afectados debido a las suspensiones del servicio.

Las autoridades guatemaltecas dicen que están tomando seriamente estos problemas, arrestando a muchas de las pandillas que extorsionan a los trabajadores. Elías Pumay, investigador del Ministerio del Interior de Guatemala que se especializa en la resolución de casos de extorsiones, dice que hasta ahora en este año han sacado del negocio a  24 pandillas delictivas con el arresto de 250 sospechosos. 

En sus investigaciones, Pumay ha señalado una sorprendente tendencia nueva: “Un dato interesante es que en este tipo de delitos un 80% de los delincuentes son mujeres. Es un fenómeno que estamos analizando en detalle”. 

Pumay cree que estas mujeres siguen órdenes y actúan como mensajeras de líderes hombres de pandillas que han sido arrestados y que ahora extorsionan a las personas desde la cárcel, transformando a la estación de la felicidad en un tiempo de tristeza y dolor para sus víctimas.

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