Los legisladores de EU, listos para abordar el tema del control de armas

Luego de la última masacre ocurrida en Connecticut, los congresistas presentarán o retomarán la legislación referente al tema
Halimah Abdullah
Autor: Halimah Abdullah
WASHINGTON (Reuters) -

Ha ocurrido antes: Aurora. Columbine. Tucson. Virginia Tech.

Sin embargo, esta vez la Casa Blanca y una creciente cantidad de legisladores demócratas en el Capitolio prometen que será diferente. Dicen que esta vez las cosas cambiarán.

En Washington y a lo largo del país, el legado que dejaron las 26 personas —20 de ellas niños pequeños— asesinadas en el tiroteo en una escuela ocurrido el viernes en Newtown, Connecticut, podría ser una reforma legislativa significativa.

Durante los últimos días, varios legisladores han prometido que presentarán o retomarán la legislación para el control de armas que contempla desde el restablecimiento de una prohibición federal sobre las armas de asalto hasta la prohibición de la venta de cartuchos de alta capacidad.

Este lunes se guardó un minuto de silencio en la sede del Senado de Estados Unidos para honrar a las víctimas de la escuela primaria Sandy Hook. El capellán de la Cámara exhortó a los legisladores a “actuar rápido”. 

“Para mí y para otros esta vez se siente diferente”, dijo Jon Vernick, codirector del Centro Johns Hopkins para las Políticas e Investigación sobre Armas. “Tal vez se deba al momento, tal vez a las víctimas, 20 niños pequeños. Tal vez es porque tenemos un presidente reelecto que no huirá de nuevo. Eso no significa que los obstáculos no estén presentes, pero se siente diferente”.

Justo después del tiroteo, el viernes, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que el presidente Barack Obama estaba dispuesto a considerar restablecer la prohibición a las armas de asalto que prescribió en 2008 como lo propone la senadora Dianne Feinstein.

En los comentarios que hizo el domingo durante el velorio en Newtown, Obama dio a entender que usará “todo el poder que ostenta este cargo para comprometerme con mis conciudadanos… en un esfuerzo por evitar más tragedias como esta. ¿Qué opción tenemos?”.

La Casa Blanca se acercó un poco más a abordar lo que Carney llamó un problema complejo este lunes. Sin embargo, el gobierno no dio detalles acerca de las medidas que Obama está listo para aplicar a través de la acción ejecutiva, como las que se tomaron durante el mandato de Clinton.

Los demócratas proarmas

El cambio de tono más notorio provino de algunos demócratas conservadores que tienen altas calificaciones en la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) por sus posturas legislativas a favor de los derechos proarmas.

El senador demócrata por Virginia, Mark Warner, quien anteriormente obtuvo la clasificación “A” de parte de la NRA, tuiteó que el tiroteo del viernes “lo cambiaba todo”.

“La terrible masacre de nuestros niños más pequeños nos ha cambiado, todo debería quedar sujeto a discusión”, dijo el lunes el senador Joe Manchin, demócrata conservador del estado de Virginia Occidental y “orgulloso poseedor de armas”. “Tenemos que ir más allá del diálogo, tenemos que tomar una postura sensata y razonable acerca del tema de la violencia en masa”.

El senador demócrata por Nueva Jersey, Frank Lautemberg, planea volver a introducir en el siguiente Congreso una legislación con la que se prohibiría la venta de cartuchos de alta capacidad, según confirmó el lunes su despacho. Tanto él como la senadora por California, Dianne Feinstein, provienen de estados en los que los partidarios del control de armas, como la Campaña Brady para la Prevención de la Violencia con Armas, dicen que tienen algunas de las restricciones más severas.

Feinstein anunció el domingo que volverá a presentar una prohibición a las armas de asalto cuando el Congreso reanude sesiones en enero.

Movimiento en la Casa Blanca

Las peticiones de los ciudadanos publicadas en el sitio web de la Casa Blanca han conseguido miles de firmas en ambos lados del tema en unos cuantos días. Sin embargo, la realidad política es que la creación de una legislación significativa es una posibilidad delicada.

La Casa Blanca ha declarado que Obama apoya la reimplantación de la prohibición federal a las armas de asalto, postura que asumió en su campaña de 2008 pero que no logró que se aprobara durante su primer mandato. “Sigue siendo uno de sus compromisos”, dijo Carney a los reporteros el viernes.

Sin embargo, más tarde ese día, un Obama conmovido no abordó directamente el tema durante una declaración que se transmitió por televisión desde la Casa Blanca. “Tendremos que unirnos para tomar medidas significativas para evitar que ocurran otras tragedias como esta, sin importar la política”, dijo Obama, padre de dos hijas.

Una fuente de la Casa Blanca dijo a CNN que Obama discutió el lunes por la tarde con los funcionarios superiores de la Casa Blanca, el vicepresidente y varios miembros del gabinete, incluido el secretario de Educación, Arne Duncan; la secretaria de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius y el secretario de Justicia, Eric Holder, acerca de empezar a buscar la forma de que el país responda a la tragedia de Newtown.

La política que rodea a las armas

Durante su primer mandato, Obama evitó en gran medida el tema del control de armas.

Dos meses después del atentado contra la representante de Arizona, Gabrielle Giffords, en 2011, escribió un artículo de opinión en el que reconocía la importancia del derecho a portar armas protegido en la Segunda Enmienda y llamó a enfocarse en “las medidas efectivas que evitarán en primer lugar que los pocos individuos irresponsables e infractores obtengan una arma”.

Sin embargo, tras ese tiroteo y conforme se acercaba la temporada electoral, el departamento de Justicia se retractó de una serie de recomendaciones en las que se contemplaba una medida diseñada para que las personas que tuvieran enfermedades mentales no pudieran tener acceso a las armas.

También hay otras consideraciones políticas.

Toda vez que los legisladores demócratas se manifestaron en los medios para instar a que el Congreso tome medidas para el control de armas, los pocos republicanos que hablaron señalaron numerosos juicios en los que se han defendido los derechos de la Segunda Enmienda y se ha dicho que las armas son necesarias como mecanismos de autodefensa. Otros republicanos han dicho que la solución es que haya más armas en las escuelas, no menos.

El diputado republicano por Texas, Louie Gohmert, dijo en el noticiero Fox News Sunday que si la directora de la escuela, Dawn Hochsprung, hubiera tenido un rifle de asalto en su oficina, ella podría haber matado al tirador.

“Desearía que hubiera tenido un rifle M-4 guardado en su oficina, para que al oír los disparos, lo sacara y no hubiera tenido que embestir heroicamente con las manos vacías”, dijo Gohmert. “Lo hubiera eliminado, le hubiera arrancado la cabeza antes de que pudiera matar a esos preciosos niños”.

La NRA, gran patrocinadora de políticos

La protección de los derechos de la Segunda Enmienda también ha incluido considerables contribuciones a las campañas.

Durante el ciclo electoral de 2012, la NRA donó a los candidatos 719,596 dólares, de los que los republicanos recibieron 634,146, según el análisis de datos de las campañas federales del Centro de Políticas Responsivas. Por ejemplo, el líder de la mayoría en la Asamblea de Representantes, el republicano Eric Cantor, de Virginia, se encontró entre los cinco principales receptores al recibir 7,450 dólares durante este ciclo.

Cerca de 85,450 dólares fueron para los demócratas, la mayoría de ellos representan a estados que se consideran más conservadores en cuanto al control de armas. Por ejemplo, el diputado demócrata Jim Matheson -quien representa a un distrito en Utah, estado que de acuerdo con los defensores de las políticas de control tiene algunas de las leyes más laxas en cuanto a control de armas- obtuvo 6,950 dólares este ciclo.

Cierta cantidad de legisladores demócratas que provienen de estados conservadores buscarán reelegirse en 2014, lo que podría incrementar la presión para no tocar el tema de las armas.

Las políticas relativas a las armas son “todavía un tema espinoso, especialmente si en verdad quieres intentar hacer algo al respecto”, dijo Alan Lizotte, decano y profesor en la Escuela de Justicia Criminal de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany. “Aquí hay muchos temas en juego”.

Según una nueva encuesta de ABC News y el Washington Post realizada durante el fin de semana, el 52 % de las personas cree que la masacre es un indicio de mayores problemas sociales. Esto significa un aumento respecto del 24 % que se registró en agosto, tras el tiroteo en el cine en Aurora, Colorado.

La encuesta también demostró un aumento en la cantidad de personas que favorecen un control de armas más estricto (44 %) y la brecha de dos dígitos entre estos y el 32 % que se opone a la aplicación de leyes más rígidas para el control de armas. En agosto, el 39 % apoyó medidas más firmes y el 37 % se opuso.

Una encuesta de Pew efectuada poco después del atentado contra Giffords reveló que el 49 % de los estadounidenses decía que era “más importante proteger los derechos de los estadounidenses a poseer armas” mientras que el 46 % dijo que era “más importante controlar la posesión de armas”.

Sin embargo, una encuesta efectuada por CNN y ORC International en agosto, poco después del incidente de Aurora, reveló que el 76 % de los encuestados creía que “debería haber algunas restricciones a la posesión de armas”.

Así como seguramente surgirá el debate en Washington, ya ha surgido en línea. “Puedes promulgar todas las leyes que quieras, eso NO cambiará a la gente que quiere lastimar a los demás. Todos necesitamos armarnos ahora. Es la única forma”, comentó el lector Steve Lahey en CNN.com. Otro lector le respondió: “Eso le funcionó muy bien a la madre del tirador, ¿no?”.

Ashley Killough y Brianna Keilar contribuyeron con este reporte.

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