Rajoy completa un año defendiendo en España políticas impopulares

El jefe del Gobierno español optó en su primer año por conducir sus políticas de rescate económico pese al costo político que conllevan
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Dos huelgas generales, protestas con violencia, casos de suicidio por la economía y una elevada cifra de desempleo han sido los conflictos que ha tenido que enfrentar Mariano Rajoy durante un año al frente del Gobierno español, administración que se ha fijado como objetivo reducir el desbalance económico a costa de medidas impopulares.

Rajoy llegó al poder el 21 de diciembre de 2011 por el conservador Partido Popular, y en este periodo ha apostado por reducir el déficit español y volver a echar a andar la economía sin necesidad de un rescate financiero mayor de la Unión Europea (UE) que pudiera costar más años de recuperación.

El jefe del Ejecutivo defiende sus “decisiones difíciles y duras" como inevitables y culpa a su antecesor, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de dejar como herencia "unas cuentas públicas insostenibles", según declaraciones recogidas por la agencia EFE.

La idea de ahorrar, y hacerlo a costa de recortes de casi 35,700 millones de dólares a los sectores que más afectan a la población, como la salud pública y la educación, generó el descontento social a lo largo del año con multitudinarias movilizaciones, algunas derivadas en violencia con la policía.

La desesperación de algunas personas por la situación económica los ha llevado incluso a cometer suicidio por la imposibilidad de pagar las hipotecas a los bancos. Tras darse a conocer dos casos, los bancos decidieron suspender los desalojos y evitar más muertes. Pero se calcula que desde 2007 unas 400,000 personas han tenido que entregar sus hogares a los bancos.

Una de las medidas más complicadas del año fue el establecimiento de un plan para recortar unos 8,750 millones de dólares del presupuesto de sanidad. Incluso la medida adoptada desde septiembre impuso restricciones para la atención médica de indocumentados y turistas, lo que fue criticado como una política contra los derechos humanos.

Aunque Rajoy llegó al poder con un amplio respaldo, según EFE, el romance político con los españoles se vio opacado al cumplir tres meses de administración cuando presentó una reforma laboral que le costó en marzo una huelga general de los sindicatos mayoritarios del país y millones de trabajadores.

Y la segunda huelga del pasado 14 de noviembre convocó de nuevo a un paro contra la política de recortes que a lo largo del año se ha ido ajustando para conseguir las metas de ahorro y reducción del déficit público desde el 9% del Producto Interno Bruto (PIB) de 2011 a su meta de 6.3% fijada para este año, de acuerdo con EFE.

En su balance del año transcurrido, Rajoy aseguró este lunes que 2012 ha sido "un año de dolor y sufrimiento" y aunque prevé un 2013 difícil, también lo ve como el año que traerá a España "la estabilización económica", reportó EFE.

“Todo lo que hace este gobierno lo hace con el objetivo prioritario de que recuperen su vida, su bienestar", dijo en una reunión con los parlamentarios de su partido celebrada en Toledo. Y aunque dijo estar consciente de que "todos los españoles que no tienen empleo", aseguró que nadie puede culpar a su gobierno de quedarse “cruzado de brazos” ante la recesión.

Sin embargo, los sindicatos culpan a la política de austeridad recomendada por la Unión Europea de asfixiar la economía española y a la reforma laboral de no frenar la destrucción de empleo. Los cuatro últimos años de recesión han dejado 5.7 millones de desempleados, más del 25% de la población activa.

La subida de impuestos y la no revalorización de las pensiones para compensar a los jubilados la pérdida de poder adquisitivo por la subida de la inflación, hizo que la oposición acusara a Rajoy de "incumplir todo su programa electoral", reportó EFE.

Ante ello, el mandatario dijo saber que muchos ciudadanos no apoyan sus políticas o incluso están en contra de lo que el propio PP prometió en su campaña, pero dijo que vistas en su conjunto son "las más necesarias que ha tomado un gobierno en los últimos años".

Pero para la principal fuerza opositora que gobernó España hasta diciembre de 2011, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el año transcurrido de gobierno del PP fue "nefasto", porque "ha hecho empeorar la crisis".

¿Medidas necesarias?

Luis Caramés, catedrático de Economía aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela, explicó en entrevista con EFE que Rajoy comenzó el año con "desequilibrios muy agudos" en desempleo y en el déficit público heredado, por lo que se ha visto obligado a ajustar sus políticas.

El Ejecutivo "ha hecho lo que no tenía más remedio que hacer" y sobre algunas de las medidas, como la reforma laboral, consideró Caramés, pero incluso esas medidas no han dado “el oxígeno" que se pensaba.

Esta crisis tiene además la particularidad de que agrava la imagen del gobierno y la situación económica española de cómo realmente está, lo que "pone al Gobierno bajo una gran presión", desde su perspectiva.

Para María Jesús Fernández, analista de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), los ajustes de este año "no han dado tantos frutos como se esperaba" ya que la economía sigue contraída, pero sostiene que "no quedaba más remedio que adoptar la estrategia seguida", dijo a EFE.

"Hay cosas que están en nuestras manos y otras que no, y dependen del entorno europeo", destacó Fernández, que citó entra las primeras "una reforma integral de la Administración pública para hacerla más eficaz y menos costosa", profundizar más en la reforma laboral y concluir la del sistema financiero, imprescindible para que fluya el crédito.

Los bancos nacionalizados este año, Bankia, Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia, recibirán casi 52,000 millones de dólares de ayuda internacional europea para su recapitalización, mientras el Ejecutivo se mantiene en la disyuntiva de si debe solicitar un rescate más amplio para blindar la economía del país.

Los expertos estiman que España necesita crecer hasta un 2.5 % del PIB para crear empleo, pero este año, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, el PIB español decrecerá el 1.3% o el 1.4%, un dato "menos malo" del 1.5% previsto, según EFE.

De cara al futuro inmediato, el jefe del Ejecutivo español dijo que será de nuevo difícil y complicado, pero se declaró convencido de que se han sentado las bases de la recuperación y que 2013 será el año de la "estabilización de la economía" y terminará "mejor de cómo va a empezar".

Ello le da "fundadas razones" para creer que se llegará a 2014 con un "crecimiento y creación de empleo". También subrayó que, por primera vez en la historia, España tiene superávit comercial con la UE y que en 2013 tendrá superávit de financiación con el exterior.

Una crisis política se suma desde Cataluña

La inconformidad de españoles por la situación económica ha incrementado el espíritu independentista que históricamente ha tenido la región semiautónoma de Cataluña, en el noreste del país, donde se ubica la segunda ciudad más importante del país, Barcelona.

Cerca de dos millones de catalanes se sumaron a una de las más importantes marchas que se haya visto en años el 11 de septiembre pasado, en medio de un clamor popular en el que pedían la independencia de la región que representa una quinta parte de la economía española.

El presidente regional de Cataluña, Arthur Mas, ha sido uno de los principales promotores de una consulta popular que defina la pertenencia de esta región que tiene una lengua y cultura propia que históricamente han defendido respecto al resto de España.

Arhur Mas ha declarado que los catalanes tienen “el derecho a decidir” sobre su futuro, e impulsa un referéndum al lado de otros partidos regionales. Por su parte, el Partido Popular consideró que los últimos resultados electorales, donde el partido de Mas no logró la mayoría absoluta, son un referente para que se evite el “proyecto rupturista”.

Cataluña, de 7.5 millones de habitantes, es una de las regiones más ricas de España, pero también está muy golpeada por la crisis con un fuerte endeudamiento que le ha obligado a pedir ayuda al Estado español al tener cerrada la financiación en los mercados.

Pero el gobierno de Rajoy ha recordado a las autoridades regionales de Cataluña que la Constitución española no contempla una convocatoria de referéndum como la que pretenden para 2014, por lo tanto sería ilegal. Un problema más para Rajoy en medio de la crisis.

Con información de la agencia EFE.

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