Cómo ha evolucionado la forma de dar a conocer la elección del nuevo papa

La tradición para anunciar el resultado de la elección papal se ha modificado a lo largo de los años para evitar la confusión del público
El Vaticano, ¿exclusivo para caballeros?
Susannah Cullinane
Autor: Susannah Cullinane
(Reuters) -

Los cardenales de todas partes del mundo se reúnen desde este martes en la Capilla Sixtina, donde se encuentra la obra maestra de Miguel Ángel, para el cónclave destinado a elegir un nuevo papa. El proceso histórico está lleno de pompa, ceremonia y está envuelto en el secretismo que su nombre significa “bajo cerradura y llave”.

Pero es una curiosa idiosincrasia que, en una época en la que uno de los últimos actos de Benedicto XVI fue enviar un mensaje en Twitter y en la que su predecesor ordenara que debía revisarse la Capilla Sixtina para verificar que no hubiera dispositivos de grabación; los resultados del cónclave se darán a conocer mediante el humo que resulte de quemar las boletas de votación. El humo negro significará una votación no concluyente, mientras que el humo blanco indicará que se ha elegido un sucesor.

Y hasta que una hora más tarde se haga el anuncio oficial de “Habemus Papam" (tenemos un nuevo papa, en latín), una modesta estufa y una chimenea se robarán el espectáculo.

El Vaticano dice que la estufa de hierro fundido es “de forma cilíndrica, con una parte superior más estrecha”, y de aproximadamente un metro de altura. “Tiene una puerta en la parte de abajo que permite la ignición, una válvula de regulación manual del aire y una puerta superior a través de la cual se meten los documentos que serán quemados. Las fechas de la elección del papa y los nombres de los seis últimos pontífices están estampados en la tapa superior de la estufa”.

El analista del Vaticano de CNN, John Allen, dijo que la estufa “de aspecto antiguo” y su chimenea adjunta fueron introducidas para preservar la independencia del proceso de cónclave. “El propósito del misterio que envuelve a esto es proteger a los cardenales de la influencia exterior”, agregó sobre la teoría de que los detalles de las boletas de votación podrían exponer a los cardenales a repercusiones u otras presiones.

La constitución del Vaticano exige una mayoría de dos tercios para elegir a un nuevo papa. En el primer día del cónclave se llevará a cabo una sesión de votación: en los demás días los cardenales votarán dos veces por la mañana y dos veces por la tarde. Si inmediatamente se debe llevar a cabo una segunda votación, el primer paquete de boletas y cualquier tipo de notas privadas son quemadas junto con el segundo paquete.

Los cardenales elegidos como escrutadores son responsables de la quema de las boletas, con ayuda del secretario del Colegio de Cardenales y el maestro de ceremonias, a quienes se les permite entrar en la capilla después de que ha concluido la votación.

Dependiendo de cuánto tiempo lleve a los cardenales ponerse de acuerdo, los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro podrían leer las señales de humo durante días y días. Y esas señales no siempre han sido particularmente claras.

Frederic Baumgartner, profesor de historia en la Universidad de Virginia Tech y autor del libro Detrás de las puertas bajo llave: Una historia de las elecciones papales, dijo que antes del siglo de 1800 “comenzar a destrancar puertas y ventanas era tomado como un símbolo de que la elección se había llevado a cabo. También hubo mención de ruido proveniente de donde los cardenales estaban bajo llave y de disparos de cañones en Castel Sant’ Angelo”.

En el siglo 19, dijo Baumgartner, hubo mención de que el humo era “tomado en el sentido de que no había habido elección, y de que estaban quemando las boletas tras el escrutinio. El humo fue descrito en muchas ocasiones como de color amarillo. Lo que saco de las fuentes que estaba leyendo, las cuales datan de los años alrededor de 1800, es que cuando no veían humo entonces ellos tenían esperanza”.

Sin embargo, la primera referencia a los diferentes significados del humo blanco o negro ocurrió en el cónclave de 1903. “La razón principal por la que eligieron el humo negro y blanco era porque había confusión entre la muchedumbre en cuanto a lo que estaba sucediendo”, explicó Baumgartner. Pero la confusión no se detuvo en ese punto.

El sacerdote y archivista Nicholas Schofield dijo que en el caso de una votación sin resultado decisivo, tradicionalmente se había añadido paja húmeda al fuego para hacer humo negro. Pero que la incertidumbre en torno a los resultados de un cónclave en 1958 había llevado a la introducción de productos químicos para hacer más evidente el color del humo.

No obstante, el analista del Vaticano de CNN, John Allen, dijo que el humo del fuego “por lo general sale al principio de un color gris confuso”. En el cónclave de 1978, que dio lugar a la elección del papa Juan Pablo II, se presentaron algunas falsas alarmas y más tarde Juan Pablo II especificó que las campanas de San Pedro sonaron para indicar una elección exitosa. “El problema con esto es que las campanas suenan todo el tiempo en el Vaticano”.

En 2005, en la elección del papa Benedicto XVI, recordó Allen, las campanas sonaron al mismo tiempo que salía humo de la chimenea de la Capilla Sixtina, pero resultó que solo estaban marcando el inicio de la hora.

La confusión se produjo a pesar de que ese año se introdujo un dispositivo auxiliar que sacaba humo para mejorar la visibilidad del mismo. “Con el fin de mejorar el tiro térmico, se precalienta el respiradero mediante resistencia eléctrica y se equipa con un ventilador para su uso, si es necesario”, dijo el Vaticano a través de un comunicado.

De cara al cónclave de este año, el vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi, dijo que se ha mejorado la técnica de uso de productos químicos para garantizar una clara señal de color. Una vez que el principal cardenal diácono aparece en el balcón con vista a la Plaza de San Pedro para dar a conocer formalmente la elección de un nuevo papa, así como su nombre, termina el periodo en el que la pequeña estufa es el centro de atención y este entonces se desplaza hacia el papa electo.

“Se supone que debe actuar como si se tratara de una decisión difícil y después  tiene que estar ataviado con sus vestiduras”, dijo Baumgartner, y calculó que la aparición del nuevo pontífice podría darse alrededor de una hora después de la señal de humo. “Si un hombre estuviera verdaderamente indeciso sobre ocupar el puesto, podría tardar un poco más”.

Baumgartner dijo que no estaba al tanto de que se hubieran hecho anuncios erróneos acerca de un nuevo papa en los tiempos modernos -pero que sí ha habido algunos en el pasado.

“Solía haber una tradición que decía de que los romanos, los habitantes de Roma, iban a saquear la casa del cardenal que resultaba electo, bajo el argumento de que él ya no necesitaría más de esas cosas. Al menos hubo un ejemplo de los habitantes de Roma saqueando la casa del cardenal equivocado, durante los 400 a 500 años que duró la tradición".

“No sólo no se convirtió en papa, sino que no le quedaron cosas en su casa”.

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