Presidente, ¿qué hizo sus primeros 100 días?

Por:
Eloísa Capurro

Mandatarios de la región emprendieron sus gobiernos entre la luna de miel, la oportunidad y una estrategia que los definió, según analistas

Entre la oportunidad y la definición del mandato

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presidentes_latam  Sin Pie de Foto  (Foto: Especial)

Los primeros 100 días de un mandato presidencial pueden marcar el camino del resto del gobierno, constituir una ventana de oportunidad para aplicar reformas drásticas o vivir una luna de miel con sus gobernados.

Durante ese periodo, los mandatarios latinoamericanos pusieron en marcha reformas económicas y políticas estructurales, otros redefinieron los puntos más álgidos de sus predecesores, e incluso hubo quien debió enfrentar cataclismos naturales. 

Analistas de Latinoamérica consultados por CNNMéxico coinciden en que los mandatarios de la región pasaron la prueba con aparente éxito: buena parte han sido reelectos, o  sus partidos fueron votados nuevamente. 

Argentina

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argentina_presidenta  argentina_presidenta  (Foto: Reuters, )

Cristina Fernández asumió en marzo de 2012 su segunda presidencia en Argentina, con lo que materializó tres mandatos kirchneristas consecutivos, el primero encabezado por su marido, Néstor Kirchner.

“Los días iniciales de los gobiernos pueden ser determinantes de los perfiles de la administración. Durante el primer gobierno de Fernández, la ‘crisis del campo’ (un enfrentamiento con los productores rurales derivado de la suba de aranceles a las exportaciones), que fue el preludio de su actual enfrentamiento con Clarín, exacerbó su estilo populista”, dijo a CNNMéxico, el politólogo argentino Julio Burdman, de la Universidad de Belgrano, Buenos Aires.

Los 36 puntos de ventaja con los que Cristina Fernández ganó la presidencia le permitieron instalar restricciones en la compra de divisas extranjeras y un régimen de fomento de las importaciones exigiendo licencias del gobierno, que le valió críticas de sus socios comerciales en el Mercosur. Apeló a un fuerte discurso nacionalista, reviviendo la lucha por la soberanía de las Islas Malvinas y nacionalizando la petrolera YPF. "La teoría de la luna de miel supone que los presidentes, en períodos inmediatamente postelectorales, están en un pico de popularidad y pueden tomar medidas antipáticas”, explicó Burdman.

Venezuela

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venezuela_presidente  venezuela_presidente  (Foto: Reuters, )

Hugo Chávez ganó en octubre de 2012 las elecciones presidenciales con el 54.42% de los votos. Con su llegada al poder, en febrero de 1999, juró sobre una "moribunda Constitución" y dijo que impulsaría las transformaciones democráticas necesarias para lograr una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. La reforma llegó dos meses después. 

Desde entonces, el mandatario impuso reformas sustanciales: en el segundo mandato impuso nuevas leyes económicas (con una reforma agraria y una nueva ley de hidrocarburos) y programas sociales, en su tercer mandato nacionalizó empresas extranjeras y creó un partido único socialista venezolano. Ahora, el bolívar devaluó un 32% frente al dólar.

En diciembre, Chávez se trasladó dos meses a La Habana para tratar el cáncer que lo aquejaba y el 5 de marzo falleció tras dos años enfermo. El país enfrenta se dirige a otras elecciones, con Nicolás Maduro como nombrado presidente encargado, mientras que el bolívar se ha devaluado, la inflación sigue en aumento y la oposición cuestiona la constitucionalidad de la candidatura chavista.  

Chile

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chile_presidente  chile_presidente  (Foto: Reuters, )

Tras 20 años de gobierno de la Concertación, el partido de izquierda, Sebastián Piñera asumió en 2010 con poco más del 50% de los votos. Prometió entonces crecimiento, empleo y convertir a Chile en un país desarrollado. Un mes después, un terremoto causó más de 500 muertos y destrozos por 30,000 millones de dólares.

“Esto nadie lo esperaba, nadie lo quiso, pero la naturaleza es impredecible”, dijo Piñera en su discurso de balance de sus primeros 100 días. “El terremoto modificó prioridades programáticas y estableció nuevos proyectos y políticas para hacer frente a la catástrofe”, dijo el politólogo chileno Guillermo Holzmann, de la Universidad de Valparaíso. “Así la primera cuestión que aparece con claridad es la dificultad del gobierno para tomar el control de la estructura del Estado.

Según Holzmann, a tres años de la tragedia, la reconstrucción ha llegado casi a un 85%. “A pesar de la fuerte inversión, hubo dificultad en tomar el control completo y desarmar las redes de operadores políticos del gobierno anterior. Reconstruir resultó ser bastante más difícil de lo que se pensaba. Influyó además que el presupuesto fuera aprobado en la administración anterior, por lo que los recursos no eran los esperados”.

Brasil

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brasil_presidenta  brasil_presidenta  (Foto: Reuters, )

Otros presidentes debieron enfrentar el desafío de separarse de sus predecesores. Dilma Rousseff llegó enero de 2011 con la continuidad en el poder al Partido de los Trabajadores de Brasil, el mismo de Luiz Inácio Lula Da Silva, de quien fue jefa de gabinete. Rousseff fue electa con el 56% de los votos; Lula lo había sido con el 61%.

“El liderazgo de Dilma ha logrado marcar una impronta propia”, dijo a CNNMéxico Carmen Beramendi, desde la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Uruguay. “En la región hay liderazgos que trascienden a los propios partidos. Pero se fortalecen si se tiene un partido fuerte atrás. No es lo mismo ser presidenta con un Partido de los Trabajadores detrás que, por ejemplo, en el caso de la argentina Cristina Fernández, cuando no se sabe quién está detrás”, agregó.

En sus primeros 100 días, Rousseff aumentó el salario mínimo, recortó el presupuesto gubernamental para controlar el déficit fiscal y la inflación, y optó por postergar reformas que le supusieran enfrentamientos con el Congreso. En el ámbito internacional, logró establecer sus mayores diferencias: mejoró las relaciones con Estados Unidos y votó a favor de la investigar a Irán en materia de derechos humanos. “Los presidentes recientemente inaugurados casi siempre disfrutan de una oportunidad para capitalizar su apoyo electoral realizando cambios en la conducción de la política internacional o doméstica”, dijo Cynthia Arnson, directora del Programa Latinoamericano del Wilson Center, organización con sede en Washington.

Colombia

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colombia_presidente  colombia_presidente  (Foto: Reuters, )

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, asumía en agosto de 2010 con el 46,56% de los votos como el sucesor de Álvaro Uribe, de quien había sido ministro de Defensa. Lo hizo en medio de fuertes controversias, como el descubrimiento de bases de la guerrilla colombiana FARC en territorio venezolano y el juicio limítrofe que enfrentaba el país con Nicaragua en La Haya.

“Santos reestableció las relaciones diplomáticas con Venezuela, algo que descongeló canales exportadores para los productores colombianos por cientos de millones de dólares. Se movió rápidamente para reestablecer las relaciones con Ecuador. Así el foco que tuvo en sus vecinos inmediatos marcó una clara diferencia con Uribe. También abandonó un acuerdo de bases muy controversial con Estados Unidos”, agregó Arnson, la analista del Wilson Center.

Las diferencias entre Santos y Uribe se canalizaron a través de Twitter. El expresidente critica las medidas del actual mandatario a golpe de tuit, con expresiones como canalla o gobierno derrochón. O tuiteo o gobierno", dijo Santos en enero en una emisora nacional. El conflicto limítrofe con Nicaragua fue uno de los puntos en disputa entre ambas figuras.  

Bolivia y Ecuador

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La llegada de Evo Morales y Rafael Correa implicaron rupturas importantes en los gobiernos de Bolivia y Ecuador, sus respectivos países. Morales significó el acceso por primera vez de un indígena a la presidencia boliviana, puesto para el que fue reelecto en 2010.

Correa. quien fue reelecto este año, supuso la victoria de la alianza PAIS, un movimiento que él fundó en 2006 de tendencia de izquierda y que atrajo también el voto indígena. En sus primeros tres meses en la presidencia, ya marcaron un discurso populista y con claros enemigos, como los medios de comunicación o las clases empresariales, realizaron reformas constitucionales y modificaron la política económica, nacionalizando empresas extranjeras en el caso boliviano o frenando acuerdos con Estados Unidos en Ecuador.

“Su principal capital político fue la interpretación del malestar social de los sectores más desposeídos: como la población rural y los pueblos originarios”, dijo a CNNMéxico el politólogo Holzmann. “El discurso antiglobalización aprovecha a la perfección las bases de izquierda existentes en ambas sociedades, a través de un discurso pragmático, un tanto populista, pero en sintonía con la percepción ciudadana de quienes decidían la elección”.