Amanda Knox, la alumna que vive a la sombra de un crimen desde hace años

La historia de la joven universitaria acusada de homicidio en Italia genera controversia por las versiones encontradas sobre su personalidad
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Autor: Laura Smith-Spark y Emanuella Grinberg
(Reuters) -

Desde que fue liberada por el presunto homicidio de una compañera en Italia, Amanda Knox ha intentado salir del escrutinio público en su ciudad natal de Seattle, en el estado de Washington.

Pero la historia sobre la muerte en 2007 de su compañera de departamento en Italia, la británica Meredith Kercher, sigue viva más de cinco años después. Knox y Raffaele Sollecito esperan el veredicto que determinará su presunta culpabilidad este jueves.

Sin embargo, la pareja no estará en la corte para escuchar la decisión, sino a miles de kilómetros de distancia en EU, a donde llegaron luego de que una corte de apelaciones diera marcha atrás con el caso en 2009.

“Me convertiré .. en fugitiva”, le dijo este mes Knox al diario italiano La Repubblica, cuando se le preguntó qué haría si es declarada culpable”.

El cuerpo semidesnudo de Kercher, de entonces 21 años, fue encontrado con la garganta cortada en la casa que compartía en ese entonces con Knox en Perugia, Italia.

Desde entonces, el caso ha atraído la atención del público en EU, Gran Bretaña e Italia, sobre todo por la fascinación ante las versiones encontradas y las preguntas sobre la verdadera actitud de Amanda Knox.

Un sueño se convierte en pesadilla

La hermana de Amanda Knox, Deanna, la describe como una joven que hizo lo posible por irse a estudiar a la Universidad de Extranjeros de Perugia, y convertir un sueño en realidad.

Poco después de que Amanda se instaló en una villa de cuatro habitaciones con vistas a un pequeño valle, Meredith Kercher se mudó a compartir alojamiento con ella y se hicieron amigas. Semanas después, esa casa se convertiría en la escena de un crimen, en el que Kerchner falleció y Knox quedó como la principal sospechosa del asesinato.

Los fiscales en Perugia dijeron que Knox dio instrucciones a su entonces novio, Raffaele Sollecito y a otro hombre al que gustaba, Rudy Guede, de sostener a Kechner antes de que Knox le cortara la garganta.

Tanto Knox como Sollecito fueron detenidos en 2009 y sentenciados a largos periodos en la cárcel. Guede, un vagabundo de Costa de Marfíl, fue enjuicidado por separado y actualmente cumple una sentencia de 16 años.

Después de que la evidencia se revisara, una corte de apelaciones anuló la detención de los estudiantes en octubre de 2011, citando una falta de pruebas en su contra, por lo que ambos fueron liberados. El caso revivirá 17 meses después frente a una corte de apelaciones de Florencia.

Raffaele Sollecito ya publicó sus memorias sobre el caso, tituladas Atado por el honor: mi viaje al infierno y de regreso con Amanda Knox. En este libro, Sollecito dice que se sentía incomodo con el “comportamiento extraño” de Amanda después de la muerte de Kechner, e indica que los fiscales usaron esto en contra de ambos. El recuento completo de los hechos según Amanda Knox no se conoce hasta ahora.

Las dos versiones sobre Knox

Algunos periodistas han pintado una imagen de Amanda Knox como una estudiante demasiado confiada y algunos apuntan que la guiaron mal en el sistema judicial de Italia. Otros medios la presentan como una joven silenciosa y manipuladora, que intenta salirse con la suya.

Los amigos y familiares de Knox dicen que no hay nada en su pasado que indique que fuera capaz de matar a alguien, mucho menos a una amiga. Uno de sus amigos dijo a CNN que Knox era la clase de persona que sacaría a una araña de la casa en lugar de matarla.

Knox mostró interés desde pequeña por aprender otros idiomas y experimentar diferentes culturas, según su madre, Edda Mellas. Amanda consideró irse a estudiar a Escocia, Austria y Alemania antes de decidirse por Italia, un país al que nunca había ido y en donde hablan un idioma que ella no había estudiado.

Al comenzar las clases, Knox envió correos electrónicos a su familia sobre las actividades que realizaba con Kercher y Sollecito, el joven ingeniero que conoció en un concierto de música clásica.

“Estaba encantada con él. Primero porque era extranjero, dulce y muy amable e inteligente. Exactamente, del tipo de mi hermana”, dijo Deanna Knox. “Era muy emocionante, yo quería saber más sobre él y sólo llevaban dos semanas saliendo cuando todo sucedió”.

Sollecito, en el epilogo de su libro, dijo que había visitado a Knox en Seatlle después de que fueron liberados, pero estaba nervioso porque no sabía si “debían vivir sus vidas y dejarse en paz”. Aún no está claro si ambos aparecerán en la corte juntos una vez más.

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