El conflicto coreano potencia la tensión en la zona desmilitarizada

El área fronteriza o DMZ vive una hostilidad contenida entre Corea del Norte y Corea del Sur tras las últimas amenazas de lanzamiento
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Autor: Kyung Lah y Peter Shadbolt
(Reuters) -

Justo frente a la zona desmilitarizada que separa a Corea del Norte de Corea del Sur, la frontera más tensa del mundo, los surcoreanos aprovecharon su última oportunidad para protestar. Detrás de ellos, está la tierra de nadie.

El secretario de Estado, John Kerry, llega este viernes a Seúl, y estará a tan solo 48 kilómetros de la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas. 

“No hay humanos en la DMZ”, dice Kyung Lah, de CNN, mientras espera que una escolta militar la acompañe a la zona. La presencia de cinco manifestantes solitarios en esta franja remota y estrictamente vigilada es un comité de bienvenida incongruente en una porción de tierra tan explosiva en la que se instruye a los visitantes que no señalen a nadie ni llamen la atención de ninguna forma.

“Es extraño. Hay sólo cinco personas que portan banderas surcoreanas y están protestando contra Corea del Norte y exigiendo la reapertura de Kaesong”, dice, haciendo referencia a la zona industrial conjunta a la que Pyongyang restringió el acceso recientemente.

Los recorridos semanales de los medios en la DMZ son el blanco habitual de los protestantes extremos de Corea del Sur; es la última oportunidad que tienen para enviar un mensaje al otro lado de la frontera antes de que la prensa entre a una zona en la que están estrictamente prohibidos los celulares y toda clase de comunicación. Tan sólo dos kilómetros más adelante está el filo de la navaja de las tensiones entre ambas Coreas.

La aldea de tregua de Panmunjom es objeto de un estudio acerca de la hostilidad contenida: de un lado, los guardias de la frontera de Corea del Sur asumen la postura beligerante —los brazos tras la espalda, las piernas separadas— que se ha vuelto una de las características permanente de la zona.

Del otro lado, a través de los binoculares se ven los sombreros altos de sus antagonistas norcoreanos, que se encuentran a solo unos cientos de metros. “Es el recorrido semanal de la prensa, se hace todos los miércoles; esta vez la diferencia es que las tensiones son más intensas”, dice Lah. “Otras veces no ha habido tantos reporteros y la prensa ha podido entrevistar a los soldados y hacer reportes de pie frente a la frontera”.

“No se nos permitió nada de eso. Fue como si nos tomaran el tiempo en cada parada que hacíamos. No querían que nos demoráramos demasiado. Como siempre, no querían que señaláramos nada para que los norcoreanos no lo malinterpretaran”.

Aunque es evidente que las cosas no han cambiado mucho en la DMZ —la aldea de la Propaganda del Norte con sus fachadas falsas y su asta bandera exageradamente larga siguen dominando el paisaje—, se sentía la tensión a través de las mayores restricciones.

“En ciertos puntos, restringieron nuestra vista, nos dijeron que no filmáramos, pero más que nada nos apresuraban: ‘Rápido, avancen, apresúrense, avancen’”.

Mientras habla con unos estadounidenses en la frontera, Lah dice que los estadounidenses que están destacados o que viven en Corea del Sur eran los más preocupados.

“Sin embargo, básicamente consideran que el conflicto entre las dos Coreas es como una desagradable rivalidad entre hermanos”, dice Lah.

La DMZ se extiende a lo largo de 250 kilómetros y mide cerca de cuatro kilómetros de ancho, según el Departamento de Estado de Estados Unidos.

A pesar de que su nombre indica otra cosa, es la frontera más militarizada del mundo. En el lado sur, Corea del Sur cuenta con 639,000 elementos listos para el combate y 2.9 millones de reservistas, según las cifras de gobierno de Corea del Sur. Los apoya una fuerza permanente de 28,500 agentes estadounidenses, según cifras del gobierno de Estados Unidos.

Por otro lado, Corea del Norte tiene uno de los ejércitos permanentes más numerosos del mundo. Se calcula que el Ejército Popular Coreano tiene 1,100,000 elementos armados y 8.2 millones de reservistas, según las cifras del Almanaque Mundial de la CIA.

Bajo el Acuerdo para el Armisticio del 27 de julio de 1953, la DMZ requería que ambas partes se replegaran a 2,000 metros de la frontera a lo largo del paralelo 38. Una línea, conocida como línea de demarcación militar (LDM), recorre la DMZ por la mitad e indica la ubicación exacta del frente cuando se firmó el armisticio que puso fin a la Guerra de Corea en 1953.

Se permite que los soldados de ambos bandos patrullen la DMZ, pero no se les permite que crucen la LDM. Desde 1953, han muerto más de 500 soldados surcoreanos y 50 estadounidenses en la zona.

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El punto más álgido de las tensiones fue entre 1966 y 1969 durante el conflicto de la DMZ de Corea: durante el conflicto de baja intensidad murieron 397 norcoreanos, 299 surcoreanos y 43 estadounidenses.

A pesar de que se han calmado las cosas desde esos turbulentos días de la Guerra Fría, la zona sigue siendo uno de los lugares más peligrosos de la Tierra. En octubre del año pasado, un soldado de 18 años del Ejército norcoreano desertó: cruzó el área sin ser detectado después de asesinar a dos de sus superiores.

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