Cómo una voz norcoreana afectó al discurso de los derechos humanos

A través de un estremecedor libro, Shin Dong-hyuk relata su historia en un campo de prisioneros de Corea del Norte
Corea del Sur busca el diálogo con el norte
Autor: Madison Park
(Reuters) -

El implacable relato de un desertor reveló cómo recogía granos de maíz de entre las heces de las vacas para comer mientras competía contra su familia por obtener alimentos en uno de los famosos campos de prisioneros de Corea del Norte.

También lo obligaron a presenciar la ejecución de su madre y de su hermano. Nació en una "zona de control total" en la que las autoridades de la prisión tenían el poder absoluto, en donde los guardias golpeaban sin titubear a los niños hasta la muerte.

Escape del Campamento 14 es el libro que contiene las memorias en las que se detalla la vida de Shin Dong-hyuk y salió a la venta este mes en Corea del Sur.

La versión original en inglés se publicó en marzo del año pasado.

Shin tiene 30 años y es el único hombre del que se sabe nació en una prisión norcoreana —conocida como Campamento 14— y escapó.

Su relato da rostro humano a los abusos que ocurren en los campos de prisioneros de Corea del Norte, un sistema brutal que ha sobrevivido por más tiempo que los gulags soviéticos de Stalin y mucho más que los campos de concentración de los nazis.

“La gente de todo el mundo debería conocer la existencia de los campos de prisioneros en el Norte”, dijo Shin. “Algunas personas nacen y crecen como animales en Corea del Norte. Tengo que explicar eso a todo el mundo”.

Al escribir este libro, esperaba crear consciencia acerca de las condiciones que se viven en Corea del Norte, dijo Blaine Harden, autor de Escape del Campamento 14, la notable odisea de un hombre norcoreano en su camino a la libertad en Occidente.

Su impacto fue inesperado, dijo Harden durante una conferencia que ambos dieron la semana pasada en el Insituto Asan en Seúl.

En marzo, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra aceptó examinar lo que catalogó como violaciones “graves, generalizadas y sistemáticas” a los derechos humanos en Corea del Norte y el uso de los campos de prisioneros. Aunque el libro no fue la única razón, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, se reunió en diciembre con Shin y otro sobreviviente norcoreano de un campo de prisioneros.

Esta semana se designó a los miembros de una comisión. Los tres integrantes estudiarán los temas como desapariciones, secuestros, el control de los alimentos y el uso de la tortura en la aislada nación. La comisión presentará una actualización de sus hallazgos en septiembre y en marzo emitirá el reporte final.

Corea del Norte ha negado violaciones a los derechos humanos y afirmó que sus ciudadanos están “felices, orgullosos y honrados” porque la nación cuenta con “uno de los mejores sistemas de promoción y protección de los derechos humanos en el mundo”.

El impacto del libro

Escape del Campamento 14 se ha traducido a 24 idiomas y se planea hacer una adaptación para el cine.

Shin ha mostrado las cicatrices de sus 23 años de cautiverio en Corea del Norte —como quemaduras en su espalda y un dedo mutilado— en varias entrevistas con periodistas. Su historia se ha presentado en los medios a nivel mundial.

“Estoy agradecido por las personas que están poniendo atención a la situación de los derechos humanos en Corea del Norte”, dijo Shin. “Parece que están más interesados en mi situación personal. Eso no es lo que quiero”.

Shin es un hombre esbelto que usa gafas con armazón de plástico y parece estar acostumbrado a las variadas preguntas de los espectadores y los periodistas.

“Pienso que el principal reto, aún hoy, es tener que explicar la desalentadora historia una y otra vez”, dijo Shin. “Personalmente, quiero escapar de mi pasado. Escapé físicamente de Corea del Norte, pero mi mente y mis recuerdos aún viven allí”.

“Sin embargo, ahora sé que hay una gran causa detrás de esta clase de sesiones y de que explique estas cosas”.

Habló de una visita que hizo en 2008 al Museo del Holocausto en Washington, D.C., en donde vio una fotografía del campo de concentración de Auschwitz tomada en 1944. La foto le pareció un “grito desde el campo de prisioneros” con el que se exigía al mundo que ayudara.

El mundo “no puso atención a esta única fotografía. Tuvieron que sufrir seis millones de personas. Fue perturbador para mí”, dijo. Eso lo inspiró a hablar acerca de los campos norcoreanos.

Las pruebas sobre las prisiones norcoreanas son abrumadoras ya que más de 60 personas han hecho relatos detallados y consistentes, dijo Harden.

“La historia de Shin, estos relatos desoladores, son la clase de abuso al que Europa dijo: ‘No más’. Sin embargo, ocurren esta mañana, a menos de 400 kilómetros de donde estamos”, dijo Harden desde el auditorio en Seúl.

El testimonio de Shin ha arrojado nueva luz sobre los herméticos campos, agregó.

Por ejemplo: el concepto de “matrimonios por recompensa” era desconocido hasta que Shin contó la historia. Se trata de recompensas que los guardias de la prisión otorgan: permiten que los prisioneros varones y mujeres tengan sexo. Shin fue el producto de un matrimonio por recompensa en el campo de prisioneros.

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Shin dijo que el matrimonio por recompensa sirve de incentivo a los prisioneros.

El testimonio de Shin ha animado al mundo a “lidiar con el sufrimiento” en vez de satirizar a Corea del Norte, dijo Harden.

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